El trabajo realizado por el DEMIS, va dirigido a la presencia de aquellos
grupos de seres humanos, no evangelizados o cuya evangelización no está aún
terminada, incluso donde hay la inexistencia de un clero nativo que sea capaz de
asumir la tarea pastoral, ubicadas en su mayoría en los territorios indígenas
del país, dándole la características a estas zonas como “Tierras de Misión”,
donde es necesario comenzar a adentrarse en un proceso de “Inculturación del
Evangelio” desde tres líneas de acción:
a.- La formación de Catequistas autóctonos en las distintas zonas étnicas, en
especial aquellas que son menos atendidas por la escasez de misioneros y
misioneras comprometidos.
b.- Apoyar los contenidos de catequesis desde la propia cultura indígena,
incluso en sus lenguas autóctonas
c.- Realzar las celebraciones litúrgicas interculturales.
Para ello la visión del DEMIS está encaminada en la Inculturación del
evangelio, como proceso de acercamiento entre la cultura local y la propuesta
del reino de Dios presentada por Jesús de Nazareth; Como síntesis entre ambas,
la expresión de la Inculturación se observa cuando los miembros de una comunidad
de una cultura local pueden explicar la interpretación del mensaje de Jesucristo
con sus propios contenidos culturales, es decir: lengua, cantos, danzas,
narraciones, valores sociales, actitudes comunitarias.
PASTORAL
- El proceso de acción pastoral, conlleva a conjugar tres elementos:
IGLESIA,
EVANGELIO Y CULTURA y dentro de esta conjugación se dan unos pasos dentro de un
proceso de Inculturación, por el cual la formación humano-cristiana son
asimilados por una cultura indígena, siguiendo las palabras de Juan Pablo II:
- “La Inculturación consiste en la inserción de la Iglesia en una cultura
específica”.
Dentro de la visión del DEMIS, existe un área programática adecuada a la
finalidad de promover y coordinar, junto con otras instancias eclesiales, el
compromiso de la Iglesia para lograr una evangelización inculturada en
diferentes etnias, y para la animación de la dimensión misionera en el anuncio
de la fe a los alejados y los no cristianos; dicha área programática está
dividida en tres etapas:
-ANIMACIóN: Con la realización de Encuentros Nacionales de Indígenas y
Misioneros, como reflexión que recoge y describe las experiencias de tipo
religioso presentes en las distintas etnias de manera que puedan compartirse y
darse a conocer a otras culturas.
-FORMACIóN: Capacitar a maestros, catequistas y animadores indígenas, para
llevar adelante una acción adecuada en pro de la formación humana y cristiana
del indígena.
Formar al clero y al laicado venezolano desde la experiencia de la iglesia
local venezolana en el área de la Teología misionera (Misionología), llevando a
cabo cursos de Misionología y la búsqueda de becas de estudio para la formación
del clero en el extranjero.
-COOPERACIóN: Enviar familias misioneras venezolanas a otros países, en
especial en solidaridad con los pueblos más necesitados de áfrica, siendo así no
un trabajo a nivel nacional, sino a la Iglesia universal.