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A- El Rostro de la
Misión en Venezuela
La
Misión en Venezuela tiene una Historia y tiene el rostro de
miles de personas que fueron llamadas por su nombre y enviados
a evangelizar.
Rostro
de muchos que ya se han gastado como el cirio pascual
alumbrando los rincones de nuestra patria con la fe, sembrando
el Evangelio.
Rostro
de adultos con fe madura que ofrecen seguridad y apoyo y
comunican el inmenso valor de la fidelidad a Dios en todo
momento.
Rostro
de jóvenes llenos de vitalidad que contagian la alegría de ser
cristianos, dispuestos a vivir la aventura del evangelio con
todas sus consecuencias.
Rostro
de niños que evangelizan con su inocencia y llenan de
esperanza por un mundo mejor donde Cristo sea conocido y amado.
Todos
estos rostros misioneros reflejan al Buen Pastor que camina con
nosotros y nos sostiene en la debilidad y nos alienta a seguir
compartiendo la fe, descubriendo que la Misión es alegre y es
también fruto de grandes esfuerzos y sacrificios.
Cada
uno es un instrumento de Dios que ama a sus hijos y llama, elige
y envía.
B-
El Alma de los
Misioneros en la Iglesia
Se dice que “el rostro es el reflejo
del alma” y esto es más interesante en cualquiera que sienta
la llamada de Dios, la voz de Dios que le envía a la Misión,
previo consentimiento y absoluta disponibilidad para zumbarse
hasta los confines del mundo, si es preciso. Esa voz de Dios no
se siente en los oídos; la percibe el alma, el alma entera,
todo el ser en su plenitud. Y el alma como en una pantalla
indiscreta proyecta sobre el rostro del futuro misionero la
certeza de que Dios se le ha colado y le anda rondando los
pasos y creando para él un mundo nuevo y un cielo que intuye,
pero que no puede explicar.
“Fulanito se fue a las Misiones de
Africa, a un país que ni el mapa somos capaces de localizar” ¡Ya
está! A ese le pasó lo que a Isaías. Hasta se hizo el loco como
el Profeta y quiso engatusar al mismísimo Yavé: Que si él,
Isaías, no sabía nada de nada y que hasta los labios los tenía
impuros, Dios le metió un sacudón al templo y hasta las columnas
temblaron. Por si fuera poco, el mismo Dios le mandó un Serafín
con un ascua encendida en unas tenacillas, le purificó los
labios y le dio las instrucciones precisas para hablar a los
pueblos gentiles del Dios Unico y Verdadero.
Por supuesto que antes de purificar
los labios de Isaías le purificó el alma y le puso candela en
el corazón. Isaías ya era otro. Se le notaba en el rostro y en
los ojos de una manera especial. Los ojos nos delatan; son más
parlanchines que la misma lengua.
A Dios no se le han acabado las
tenacillas ni se le han apagado las ascuas encendidas y en
cuanto a Serafines se refiere, el cielo está poblado.
En algún momento de la historia, no
muy lejano, se fijo el Señor en Venezuela; buena gente, cordial,
pacífica, cristiana a su estilo, pero de misioneros, ni hablar.
Y quiso bendecirla con algo más que el petróleo, el oro y todo
lo que sabemos de las riquezas del país. “También a la Iglesia
en Venezuela hay que darle un sacudón y llamar para la
Evangelización fuera de nuestras fronteras. Poco a poco fueron
saliendo los nuevos Isaías y los demás profetas bíblicos,
mayores o menores, hombres o mujeres, pero almas que
respondieron oportunamente:”Aquí estoy Señor: ENVIAME”
Están
regados por el mundo sembrando la semilla del Evangelio;
haciendo el bien a manos llenas y a tiempo completo. Quizá no
sea este el sitio donde identificarlos, pero sus nombres y
apellidos además de estar escritos en cielo, también en la
Dirección de las Obras Misionales Pontificias figuran ellas y
ellos con sus direcciones actuales y demás requisitos. Andan
regados por Africa y los otros continentes, alguno hizo pinitos
de Evangelio en la propia Rusia cuando todavía eso se
consideraba “misión imposible”
C- Los
Pies del Misionero en el mundo
Dice la canción: “Es hermoso ver
bajar de la montaña los pies del mensajero de la paz”
Preciosa y precisa la cancioncilla.
Por supuesto que se trata de los
pies del misionero. Pies incansables, aunque a veces sangran por
la aspereza del camino y las sandalias clásicas que uno no sabe
en qué condiciones se encuentran, si alivian las interminables
caminatas o levantan ampollas o se rompen; jamás cerca de una
zapatería. Una zapatería de esas que uno conoce, normal y
corriente, en tierra de Misiones se convierte en tecnología de
punta.
La verdad escueta es que son hermosos los
pies del Mensajero de la Paz., la paz la buscan para los más
olvidados del mundo; los que se enfrascan en guerra fratricidas
y siembran los países y hasta el orbe entero de odio y de
muerte, aunque los verdaderos verdugos esconden su rostro, con
corbata de colores y cuello blanco, los llamados “los perros de
la guerra” mientras culpan a los inocentes, a las auténticas
víctimas de seres abominables.
El Misionero lleva su crucifijo,
sus sandalias y el bastón del caminante, el Evangelio en su
morral y en el alma el más bello de todos los ideales: el Amor ,
la Paz y el progreso y todo el mundo lo sabe; llegó el
misionero y con él llegó la escuelita, el dispensario médico, la
arepa, el pan o la mandioca. La Promoción humana que tanto
cacarean los poderosos sólo los misioneros y misioneras la
hacen una realidad tangible y amable
Sus pies no paran; menos su
corazón y su vocación que siempre inventan las formas de
amar: será artesanía manual, será mano de obra para sembrar sus
cosechas, será tapicería típica y autóctona. Póngale usted la
cantidad de etcéteras que se le ocurran y siempre se quedarán
cortos. En todo esto se involucran los pies del misionero. Idas
y vueltas a los centros de producción y decisión, hasta que
encuentren el sí a sus proyectos que lleva consigo la
evangelización. Que no nos vengan con ridiculeces de si es
primero la Evangelización o la Promoción Humana. Miren las
plantas de los pies a esos hombres y mujeres que le dijeron al
Señor “ AQUÍ ESTOY SEÑOR, ENVIAME”……y verán los enormes
callos como suela de piel de camello, pero con almas de amigos,
muy amigos de Dios y de la gente humilde.
Por algo dijo Juan Pablo II el Grande que
“el mejor misionero es el santo” y para eso tienen que salir
solemnes callos en los pies de todo Mensajero de la Paz.
D- El Buen Pastor
es el Primer Misionero:
El Buen Pastor
-
a) Convoca y llama
-
b) Unge de Carismas
-
c) Da la Vida por sus ovejas
-
d) Resucitado está con nosotros hasta el fin de los tiempos.
PROTAGONISTA DE LA MISION.
Repase, por favor, el capítulo III de
la Redemptoris Missio. Ahí nos declara el Papa Viajero,
Misionero, Amigo, (que por cierto ya anda tanteando los
altares y está en el corazón de quienes tuvieron la bendición de
verle, escucharle o leer sus mensajes, etc.) quién es el
protagonista de esta gigantesca empresa que Jesús puso sobre los
hombres de los Apóstoles; ¡El Espíritu Santo! El hace de cada
misionero un BUEN PASTOR.
Mire de nuevo el afiche. La imagen
que lo llena todo, que le da vida a cada uno de los elementos
que lo integran; cristianos bautizados y ungidos como nuevos
hijos de Dios, adoptados por El, llenándolos de gracia y
comprometiendo sus vidas en la labor más urgente, necesaria y
sentida en la Iglesia Universal.
La liturgia no se cansa de poner el
bálsamos sobre las almas “cansadas y agobiadas” y en los
momentos más solemnes, en los más intensos de cada corazón que
busca a Dios: “EL SEÑOR ES MI PASTOR NADA ME FALTA.
y con infinita ternura continúa “en verdes praderas me hace
recostar” Sal. 23,1-4 6.
Usted lo ha sentido en algún momento
de su vida y de seguro que no sabe cómo explicarlo;
sencillamente porque las cosas que nos llegan directamente de
Dios no sabremos decirlas nunca. Ni san Pablo lo supo, ni Santa
Teresa de Avila. ni criatura alguna podrá explicar jamás lo que
Dios hace en lo más íntimo de su ser. Algo muy grande debe pasar
cuando hombres y mujeres lo dejan todo y se embarcan en la
bellísima y durísima aventura de las Misiones.
El Cayado del buen Pastor es para
guiar a sus ovejas. Que ninguna se le extravíe, Del mismo Jesús,
de su Corazón de Dios salió la parábola de la Oveja Perdida.
El, Misionero del Padre, la busca, la carga con delicadeza
infinita en sus brazos y la lleva, como ha hecho con usted y
con todos al redil único que El ha creado para sus Hijos.
Ese gentío que aparece en el afiche
son casi todos caras conocidas. No estamos hablando de
cuentecitos para entretener, sino de vidas y personas para
imitar. De verdades de a puño que vienen regando el BIEN (así
con mayúsculas desde que el mismo Cristo, El Señor les dio el
mandato firme e irrevocable a sus discípulos antes de subir al
cielo; Vayan y predique el evangelio a todos las criaturas…
En eso estamos, amigo, en quemar nuestra
existencia por Cristo y compartir nuestra fe con nuestros
hermanos, para que conozcan más Dios, lo amen más y lo disfruten
en lo íntimo de su alma, más. Ya; desde ahora. en estos tiempos
que huelen a corrupción y las ovejas perdidas siguen perdidas.
Ahora necesita la Iglesia misioneros y misioneras, muchos y
santos.
Si entiendes y aceptas el mensaje, te felicito, si no, la
Iglesia Universal seguirá rezando por ti hasta que te encuentres
con el rostro adorable de EL BUEN PASTOR
P. Celerino Anciano o.p.
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