Catequesis del afiche

DOMUND 2006

Aquí estoy Señor: Envíame

 Este lema, tomado de la Vocación de Isaías 6,9 , expresa la disponibilidad total del  misionero que sigue al Buen Pastor, enviado por Dios Padre a dar su vida por nosotros.

A- El Rostro de la Misión en Venezuela

B- El Alma de los Misioneros

C- Los Pies del Mensajero de la Paz

D- El Buen Pastor

 

A- El Rostro de la Misión en Venezuela

        La Misión en Venezuela  tiene una Historia y tiene el rostro de miles de personas que fueron llamadas por su  nombre y enviados a evangelizar.

       Rostro de muchos que ya  se han gastado como el cirio pascual alumbrando los rincones de nuestra patria con la fe, sembrando el Evangelio.

       Rostro de adultos con fe madura que ofrecen seguridad y apoyo y comunican el inmenso valor de la fidelidad a Dios en todo momento. 

       Rostro de jóvenes llenos de vitalidad que contagian la alegría de ser cristianos,  dispuestos a vivir la aventura del evangelio con todas sus consecuencias.

      Rostro de niños que evangelizan con su inocencia y  llenan de  esperanza por un mundo mejor donde Cristo sea conocido y amado.

      Todos estos rostros misioneros reflejan al Buen Pastor que camina con nosotros y nos sostiene en la debilidad y nos alienta a seguir compartiendo la fe, descubriendo que la  Misión es alegre y es también fruto de grandes esfuerzos y sacrificios.

          Cada uno es un instrumento de Dios que ama a sus hijos y llama, elige y envía.

 

B- El  Alma de los Misioneros en la Iglesia

        Se dice que “el rostro es el reflejo del alma” y esto  es más interesante en cualquiera que sienta la  llamada de  Dios, la voz de Dios que le envía a la Misión, previo consentimiento y absoluta disponibilidad  para  zumbarse hasta los confines del mundo, si es preciso. Esa voz de Dios no se siente en los  oídos; la percibe el alma, el alma entera, todo el ser en su plenitud. Y el alma como en una pantalla indiscreta proyecta sobre el rostro  del futuro misionero la certeza de que Dios se le ha colado y le anda rondando los pasos  y creando para él un mundo nuevo y un cielo que intuye, pero que no puede explicar.

          “Fulanito se fue  a las Misiones de Africa, a un país que ni el mapa somos capaces de localizar” ¡Ya está! A ese le pasó lo que a Isaías. Hasta se hizo el loco como el Profeta y quiso  engatusar al mismísimo Yavé: Que  si él, Isaías, no sabía nada de nada y que hasta los labios los tenía impuros, Dios le metió un sacudón al templo y hasta las columnas temblaron. Por si fuera poco, el mismo Dios le mandó un Serafín con un ascua encendida en unas tenacillas, le purificó los labios y le dio las instrucciones precisas para hablar a los pueblos gentiles del Dios Unico y Verdadero.

          Por supuesto que antes de purificar los labios de Isaías le purificó el alma y le puso candela  en el corazón. Isaías ya era otro. Se le notaba en el rostro y en los ojos de una manera especial. Los ojos nos delatan; son más parlanchines que la misma lengua.

      A Dios no se le han acabado las tenacillas ni se le han apagado las ascuas encendidas y en cuanto a Serafines se refiere, el cielo está poblado.

         En algún momento de la historia, no muy lejano, se fijo el Señor en Venezuela; buena gente, cordial, pacífica, cristiana a su estilo, pero de misioneros, ni hablar. Y quiso bendecirla con algo más que el petróleo, el oro y todo lo que sabemos de las riquezas del país. “También a la Iglesia en Venezuela hay que darle un sacudón y llamar para la Evangelización fuera de nuestras fronteras. Poco a poco fueron saliendo los nuevos Isaías y los demás profetas bíblicos, mayores o menores, hombres o mujeres, pero almas  que respondieron oportunamente:”Aquí estoy Señor: ENVIAME”

          Están regados por el mundo sembrando la semilla del Evangelio; haciendo el bien a manos llenas y a tiempo completo. Quizá no sea este el sitio donde identificarlos, pero sus nombres y apellidos además de estar escritos en cielo, también en  la Dirección de las Obras Misionales Pontificias figuran ellas y ellos con sus direcciones actuales y demás requisitos. Andan regados por Africa y los otros continentes, alguno hizo pinitos de Evangelio en la propia Rusia  cuando todavía eso se consideraba  “misión imposible”

 

C- Los Pies del Misionero en el mundo

         Dice la canción: “Es hermoso ver bajar de la montaña los pies del mensajero de la paz” Preciosa y precisa la cancioncilla.

        Por supuesto que se trata de los pies del misionero. Pies incansables, aunque a veces sangran por la aspereza del camino y las sandalias clásicas que uno no sabe en qué condiciones se encuentran, si alivian las interminables caminatas o levantan ampollas o se rompen;  jamás cerca de una zapatería. Una zapatería de esas que uno conoce, normal  y corriente, en tierra de Misiones se convierte en tecnología de punta.

La verdad escueta es que son hermosos los pies del Mensajero de la Paz., la paz la buscan para los más olvidados del mundo; los que se enfrascan en guerra fratricidas y siembran los países y hasta el orbe entero de odio y de muerte, aunque los verdaderos verdugos esconden su rostro, con corbata de colores y cuello blanco, los llamados “los perros de la guerra” mientras culpan a los inocentes, a las auténticas víctimas de seres abominables.

         El Misionero lleva su crucifijo, sus sandalias y el bastón del caminante, el Evangelio en su morral y en el alma el más bello de todos los ideales: el Amor , la Paz y el progreso y todo el mundo  lo sabe;  llegó el misionero y con él llegó la escuelita, el dispensario médico, la arepa, el pan o la mandioca. La Promoción humana que tanto cacarean los poderosos  sólo los misioneros y misioneras  la hacen una realidad tangible y amable

        Sus pies no paran; menos su corazón  y su  vocación  que siempre inventan las formas de amar:  será artesanía manual, será mano de obra para sembrar sus cosechas,  será tapicería  típica y autóctona. Póngale usted la cantidad de etcéteras que se le ocurran y siempre se quedarán cortos.  En todo esto se involucran los pies del misionero. Idas y vueltas a los centros  de producción y decisión, hasta que encuentren el sí a sus proyectos que lleva consigo la evangelización. Que no nos vengan con ridiculeces de si es primero la Evangelización o la Promoción Humana. Miren las plantas de los pies a esos hombres y mujeres que le dijeron al Señor “ AQUÍ ESTOY SEÑOR,   ENVIAME”……y verán los enormes callos  como suela de piel de camello, pero con almas de amigos, muy amigos de Dios y de la gente humilde.

Por algo dijo Juan Pablo II el Grande que “el mejor misionero es el santo”  y para eso tienen que salir solemnes callos en los pies de todo Mensajero de la Paz.

 

D- El Buen Pastor es el Primer Misionero:

     El Buen Pastor

-         a) Convoca y llama

-         b) Unge de Carismas

-         c) Da la Vida por sus ovejas

-         d) Resucitado está con nosotros hasta el fin de los tiempos.

PROTAGONISTA DE LA MISION.

     Repase, por favor, el capítulo III  de la Redemptoris Missio.  Ahí  nos declara el Papa  Viajero, Misionero, Amigo, (que por cierto ya anda tanteando los altares y está en el corazón de quienes tuvieron la bendición de verle, escucharle o leer sus mensajes, etc.) quién es el protagonista de esta gigantesca empresa que Jesús puso sobre los hombres de los Apóstoles; ¡El Espíritu Santo! El hace de cada misionero un BUEN PASTOR.

     Mire de nuevo el afiche. La  imagen que lo llena todo, que le da vida a cada uno de los elementos que lo integran; cristianos bautizados y ungidos  como nuevos hijos de Dios, adoptados por El, llenándolos de gracia y comprometiendo sus vidas  en  la labor más urgente, necesaria y sentida en la Iglesia Universal.

     La liturgia no se cansa de poner el bálsamos sobre las almas  “cansadas y agobiadas”  y en los momentos más solemnes, en los más intensos de cada corazón que busca a  Dios:  “EL SEÑOR ES MI PASTOR NADA ME FALTA.  y con infinita ternura  continúa “en verdes praderas me hace recostar” Sal. 23,1-4  6.

     Usted lo ha sentido en algún momento de su vida y de seguro que no sabe cómo explicarlo; sencillamente porque las cosas que nos llegan directamente de Dios no sabremos decirlas nunca. Ni san Pablo lo supo, ni Santa Teresa de Avila. ni criatura alguna podrá explicar jamás lo que Dios hace en lo más íntimo de su ser. Algo muy grande debe pasar cuando hombres y mujeres lo dejan todo y se embarcan en la bellísima y durísima aventura de las Misiones.

     El Cayado del buen Pastor  es para guiar a sus ovejas. Que ninguna se le extravíe, Del mismo Jesús, de su Corazón de Dios  salió la parábola de la Oveja Perdida. El, Misionero del Padre, la busca, la carga con delicadeza infinita en sus brazos y la lleva, como ha hecho con usted y con  todos al redil único que El  ha creado para  sus Hijos.

     Ese gentío que aparece en el afiche  son casi todos caras conocidas. No estamos hablando de cuentecitos para entretener, sino de vidas y personas para imitar. De verdades de a puño que vienen regando el BIEN (así con mayúsculas  desde que el mismo Cristo, El Señor les dio el mandato firme e irrevocable a sus discípulos antes de subir al cielo; Vayan y predique el evangelio a todos las criaturas… 

   En eso estamos, amigo, en quemar nuestra existencia por Cristo y compartir nuestra fe con nuestros hermanos, para que conozcan más Dios, lo amen más y lo disfruten en  lo íntimo de su alma, más. Ya; desde ahora. en estos tiempos que huelen a corrupción y las ovejas perdidas siguen perdidas.

Ahora necesita la Iglesia misioneros y misioneras, muchos y santos.

Si entiendes y aceptas el mensaje, te felicito, si no, la Iglesia Universal seguirá rezando por ti hasta que te encuentres con el rostro adorable de EL BUEN PASTOR

 

                                                                                                       P. Celerino Anciano o.p.

 

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