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Explicación del Retablo - icono

  • La presencia de Dios Padre en la punta del retablo:

Toda Misión es de Dios Padre Creador y Salvador; es de origen Trinitario y nos invita a construir en el mundo el Reino, la gran familia de Dios.

 

  • En el centro del retablo, la presencia de Cristo Resucitado que asciende al cielo: No es el Cristo crucificado sólo en el fondo para que sigamos crucificándonos, sino es el Cristo Resucitado  que nos resucita y que antes de ascender al cielo envía a sus discípulos para que vayan por todo el mundo y continúen la Misión de Salvación y de Amor recibida por el Padre. Cristo el enviado del Padre es el Camino, la Verdad y la Vida de la Misión. Una Misión que es un imperativo y es cuestión de Amor.

 

             

  • Esta Misión está abierta, involucra y compromete a todos.

El Obispo es el primer responsable de esta Misión de la Iglesia. No hay Misión sin santidad y comunión; que deben ser características propias de todos los creyentes y participantes en la vida de la Iglesia.

 

  • Las Bodas de Caná:

Cristo empieza su vida pública con una boda, acompañado e impulsado por María, su Madre. El cambia el agua en vino. También nosotros debemos hacer ese cambio, no sólo ser agua que apaga la sed y purifica, sino ser ese vino nuevo para odres nuevos, es decir, hombres nuevos en un mundo nuevo y cambiante.

  • Echar las redes:

Primero hay que bajar a  orilla, acercarse al mar del mundo, remar mar adentro porque no sabemos exactamente donde se encuentran los peces y luego sin tanto ruido, a veces en la oscuridad echar las redes repetidamente y con perseverancia.

  • La multiplicación de los panes:

Dios no hace milagros sin nuestro aporte, aunque sea pequeño. Si nos decidimos a compartir el pan y compartir nuestros dones y sólo si hacemos circular la Palabra de Vida, podrán cambiar muchas situaciones de hombres y pueblos hambrientos.

  • Los discípulos de Emaús:

La realidad de la vida se hace a veces incierta y estamos muy confundidos. Se hace indispensable que alguien se nos acerque para iluminar el camino de nuestra vida desde la palabra y la fe para devolvernos la esperanza. Hay que conseguir la fuerza para seguir caminando, la fuente de la comunión en la fracción del pan, la eucaristía, para luego transformarnos en misioneros testigos del Resucitado para hacer resucitar a otros.

  • Pentecostés:

La vida cristiana está enmarcada en el misterio pascual, para preparar al hombre nuevo que luego, impulsado por el Espíritu Santo que Dios da al que se lo pide, le obedece y para el bien común, mantendrá a la Iglesia en Misión permanente y transformará al mundo del pecado.

  • Ser testigos:

El mejor anuncio es el Testimonio. "El mundo no necesita tanto de maestros sino de testigos creíbles y alegres" (EN) Todo lo que hemos recibido gratis debemos saber compartirlo gratis con las personas cercanas y hasta los últimos confines de la tierra.