Queridos
Hermanos y Hermanas:
1. En este año dedicado a la Eucaristía, la Jornada Misionera
Mundial, nos ayuda a comprender mejor el sentido «Eucarístico» de
nuestra existencia, reviviendo el clima del Cenáculo, cuando Jesús,
en la víspera de su pasión, se ofreció a sí mismo al mundo: «El
Señor Jesús, la noche en que fue entregado, tomó pan, y después de
dar gracias, lo partió y dijo: Este es mi cuerpo que se da por
ustedes; hagan esto en conmemoración mía» (1Cor 11, 23–24).
En la
reciente Carta apostólica «Mane nobiscum Domine» he invitado a
contemplar a Jesús «pan partido» para toda la humanidad. Siguiendo
su ejemplo, también nosotros debemos dar la vida por los hermanos,
especialmente los más necesitados. La Eucaristía conlleva «el signo
de la universalidad», y de manera sacramental prefigura lo que
sucederá «cuando todos los que participan de la naturaleza humana,
regenerados en Cristo por el Espíritu Santo, contemplando unánimes
la gloria de Dios, puedan
decir:
"Padre nuestro"» (Ad« gentes», 7). De tal manera la Eucaristía,
mientras hace comprender plenamente el sentido de la misión, anima a
cada creyente, y especialmente a los misioneros, a ser «pan partido
para la vida del mundo”.
La humanidad tiene necesidad
de Cristo «pan partido»
2. En
nuestra época, la sociedad humana parece que está envuelta por
espesas tinieblas, mientras es turbada por acontecimientos
dramáticos y trastornada por catastróficos desastres naturales.
Pero, como durante «la noche en que fue entregado» (1Cor 11, 23),
también hoy Jesús «parte el pan» (Mt 26, 26) para nosotros, y en las
Celebraciones eucarísticas se ofrece a sí mismo bajo el signo
sacramental de su amor por todos.
Por esto he
querido recordar que «la Eucaristía no sólo es expresión de comunión
en la vida de la Iglesia; es también proyecto de solidaridad para
toda la humanidad» («Mane nobiscum Domine», 27); es «pan del cielo»
que, dando la vida eterna (cfr. Jn 6, 33), abre el corazón de los
hombres a una gran esperanza.
El mismo Redentor, que a la vista de la muchedumbre necesitada
sintió compasión «porque estaban vejados y abatidos como ovejas que
no tienen pastor» (Mt 9, 36), presente en la Eucaristía, continúa a
lo largo de los siglos manifestando compasión hacia la humanidad que
se encuentra en la pobreza y en el sufrimiento.
En su nombre, los agentes pastorales y los misioneros recorren
caminos no explorados para llevar a todos el «pan» de la salvación.
Les anima la conciencia de que unidos a Cristo «no sólo centro de la
historia de la Iglesia, sino también de la historia de la humanidad
(cfr. Ef 1, 10; Col 1, 15–20)» («Mane nobiscum Domine», 6), es
posible satisfacer los anhelos más íntimos del corazón humano.
Jesús solo
puede apagar el hambre de amor y la sed de justicia de los hombres;
sólo él hace posible a cada persona la participación en la vida
eterna: «Yo soy el pan vivo, bajado del cielo. Si uno come de este
pan, vivirá para siempre» (Jn 6, 51).
La Iglesia, junto con Cristo, se hace "Pan partido "
3. La
Comunidad eclesial, cuando celebra la Eucaristía, de manera especial
el domingo, día del Señor, experimenta a la luz de la fe, el valor
del encuentro con Cristo resucitado, y adquiere cada vez más
conciencia de que el Sacrificio eucarístico es «para todos» (Mt 26,
28). Si uno se alimenta del Cuerpo y de la Sangre del Señor
crucificado y resucitado, no puede tener sólo para sí mismo este
«don». Al contrario, es necesario difundirlo. El amor apasionado por
Cristo conduce al anuncio valiente de Cristo; anuncio que, con el
martirio, se convierte en ofrenda suprema de amor a Dios y a los
hermanos. La Eucaristía apremia a una generosa acción evangelizadora
y a un compromiso activo en la edificación de una sociedad más
equitativa y fraterna.
De todo corazón, deseo que el Año de la Eucaristía motive a todas
las comunidades cristianas a caminar «con generosidad fraterna» al
encuentro de «alguna de las múltiples pobrezas de nuestro mundo»
(«Mane nobiscum Domine», 28). Esto, porque «por el amor mutuo y, en
particular, por la atención a los necesitados se nos reconocerá como
verdaderos discípulos de Cristo (cfr. Jn 13, 35; Mt 25, 31–46). En
base a este criterio se comprobará la autenticidad de nuestras
celebraciones eucarísticas. («Mane nobiscum Domine», 28).
Los misioneros, «pan partido» para la vida del mundo
4. También
hoy Cristo manda a sus discípulos: «denle ustedes de comer» (Mt 14,
16). En su nombre, los misioneros acuden a tantas partes del mundo
para anunciar y ser testigos del Evangelio. Los misioneros hacen
resonar, con su acción, las palabras del Redentor: «Yo soy el pan de
la vida. El que venga a mí, no tendrá hambre, y el que crea en mí,
no tendrá nunca sed» (Jn 6, 35); ellos mismo se hacen «pan partido»
para los hermanos, llegando a veces hasta el sacrificio de la vida.
¡Cuántos
misioneros mártires en este tiempo nuestro! ¡Que su ejemplo
arrastre muchos jóvenes en el camino de la heroica fidelidad a
Cristo! La Iglesia tiene necesidad de hombres y de mujeres que estén
dispuestos a consagrarse totalmente a la gran causa del Evangelio.
La Jornada Misionera Mundial constituye una oportuna
circunstancia para tomar conciencia de la urgente necesidad de
participar en la misión evangelizadora en la que se encuentran
comprometidas las Comunidades locales y tantos Organismos eclesiales
y, de modo particular, las Obras Misionales Pontificias y los
Institutos Misioneros. Es misión que, además de la oración y del
sacrificio, espera también un apoyo material concreto. Una vez más
aprovecho la ocasión para subrayar el precioso servicio que realizan
las Obras Misionales Pontificias, e invito a todos a apoyarlas con
una generosa cooperación espiritual y material.
Que la
Virgen, Madre de Dios, nos ayude a revivir la experiencia del
Cenáculo, para que nuestras comunidades eclesiales sean
auténticamente «católicas»; es decir, Comunidades donde la
«espiritualidad misionera», que es «comunión íntima con Cristo» («Redemptoris
Missio», 88), se sitúa en íntima relación con la «espiritualidad
eucarística», que tiene como modelo a María, «Mujer eucarística» («Ecclesia
de Eucharistia», 53); Comunidades que permanecen abiertas a la voz
del Espíritu y a las necesidades de la humanidad; comunidades donde
los creyentes, y especialmente los misioneros, no dudan en hacerse
«pan partido para la vida del mundo».
¡A todos mi Bendición!
En el
Vaticano, 22 de febrero de 2005, fiesta de la Cátedra de San Pedro.
IOANNES PAULUS II
Comprometidos en la misión de
la Iglesia
1ª SEMANA
del 1 al 8 de octubre
La oración no se improvisa; la
oración se prepara, se desea. La oración no se copia, la oración
siempre es nueva y original. La oración es mi relación con Dios, ahí
es donde mi ser saborea la presencia de Dios en contacto con el Dios
grande y todopoderoso, que viene a mi persona, mi oración se hace
silencio y escucha los movimientos del Espíritu.
Si nosotros, en la oración sabemos constantemente sumergirnos en
la contemplación de la persona de Cristo y en la contemplación del
pobre, signo de Cristo, podremos acercarnos al Dios de la verdad
para acogerla sin manipularla denunciando los errores con claridad,
honestidad y sinceridad de corazón.
Al Dios de la vida y del Reino nos acercamos donando nuestra vida
para los demás.
Si nuestra oración es auténtica será capaz de estimular a la
conversión y de promover nuevas acciones de amor y de justicia en el
espíritu de las Bienaventuranzas.
Si en nuestros momentos de oración, hacemos el esfuerzo para
dejar las formulas conocidas de oración o la larga listas de
peticiones y escuchamos el Espíritu que reza en nosotros, entonces
comprendemos algunas definiciones de oración que dan los Santos y el
alta estima que ellos tienen de la oración.
Orar no es pedir. Orar es ponerse en mano de Dios, a su
disposición, y escuchar su voz en lo profundo de nuestro corazón”.
“Yo sitúo la oración en primer lugar. La oración es mi primer
alimento”. (Madre Teresa de Calcuta).
San Pablo en la carta a los Romanos 8,26 nos dice que la
verdadera oración es fruto del Espíritu: “El Espíritu viene en ayuda
de nuestra flaqueza. Pues nosotros no sabemos cómo pedir; más el
Espíritu mismo intercede por nosotros con gemidos inefables”.
La oración misionera es ser uno con Cristo Redentor “Que vive
siempre para interceder por nosotros” (Hb. 7,25). Estando unidos a
Cristo atacamos el mal en la raíz y participamos en la
evangelización de Jesús que se realizó en la acción y en la oración
en su fase culminante del Getsemaní y en la Cruz.
Esa oración no es evasión de la acción, sino confiere a la misma:
claridad, constancia, fidelidad y esperanza. Es una experiencia viva
que el Dios de Jesucristo está actualmente presente en nosotros, en
los demás y en la historia. Confiere unidad interior a nuestra vida
transformándola en contemplación para el servicio de la humanidad
con sus dolores y sus esperanzas.
Entonces se entienden estas otras palabras de la Madre Teresa de
Calcuta: “Para mi la raíz de los males que nos aquejan está en la
falta de oración. El medio principal y más efectivo para renovar la
sociedad es la oración”.
Otra característica a tener en cuenta en la oración es la de la
primera comunidad. No pide para sí misma, ni seguridad o
tranquilidad, ni el castigo de los perseguidores. Sólo pide a su
Señor poder anunciar su Palabra con seguridad, manifestar el poder
de Dios realizando curaciones, señales y prodigios por el nombre de
Jesús. (Heh.4,29-30) Hna. Carla Pianca
2ª
SEMANA del 9 al 15 de octubre
SACRIFICIO SUFRIR, PARA QUE?.
La historia de la Filosofía humana es una eterna pregunta sobre
cuestiones centrales de la vida, ¿por qué vivimos? ¿Por qué morimos?
¿Para qué sufrimos?. Ciertamente que pasaríamos años estudiando las
respuestas que hombres y , mujeres se han dado a esta pregunta. Y
aun así estas mismas preguntas continuarían rondando nuestra alma.
El hombre moderno ha dicho “no quiero sufrir”, y efectivamente ha
intentado por distintas vías evitar a toda costa el dolor, al punto
que un autor cristiano ha dicho que pareciera casi una inmoralidad
hablar de esto, del sufrimiento, en muchos ambientes , inclusive
ciertas manifestaciones religiosas basan su éxito en ello “pare de
sufrir”.
Pero desde el punto de vista real, ¿podemos dejar de sufrir?
¿Pueden el hombre y la mujer desligarse de esto que pareciera ser un
componente fijo de la vida humana?. La respuesta es que no, ya vemos
que a pesar de los múltiples intentos el ser humano continúa
sufriendo, ya sea moral, física o espiritualmente, jamás se logra
eliminarlos de un todo, no es fatalismo es constatación de la
realidad, personal y social.
Lo primero que tenemos que señalar después de esta constatación
es que Dios no quiere el sufrimiento, misericordia quiero y no
sacrificios, es la constatación de que Dios que es misericordioso,
es decir ama desde las entrañas no puede querer que suframos, que la
pasemos mal, de hecho su victoria definitiva sobre el dolor y la
muerte forman parte de la esperanza cristiana “ enjugará toda
lágrima
de sus ojos y no habrá ya muerte ni habrá llanto, ni gritos ni
fatigas, porque el mundo viejo ha pasado” (Ap.21,3) .
3ª
SEMANA del 16 al 22 de octubre
ORAR POR LAS VOCACIONES MISIONERAS.
La Iglesia como buena madre nos recuerda siempre nuestros
compromisos como cristianos y como misioneros. En el mes de Octubre,
MES MISIONERO tenemos 4 intenciones, una por cada semana. En la
tercera semana nos corresponde ORAR POR LAS
VOCACIONES MISIONERAS.
Esta tiene dos dimensiones: 1º. Orar
para que surjan en la Iglesia vocaciones misioneras y 2º. Orar por
las vocaciones actuales, en sitios de misión
La vocación es llamada, escucha, decisión de parte del Señor
Jesús y de la persona llamada, se repite hoy día lo mismo que allá
en Galilea, Jesús fue llamando a los que iba a hacer sus apóstoles.
Por ello ORAMOS por aquellos que le dijeron “SI” al Señor para irse
a misión y están en la vanguardia de la misión, nosotros en
retaguardia los acompañamos con nuestra oración, sacrifico y muchas
veces con nuestro dolor, enfermedad.
Son sacerdotes, religiosos, religiosas y laicos que se han
ofrecido para cumplir el mandato del Señor: “Vayan por todo el mundo
y prediquen el Evangelio, vayan y bauticen”. ( Mt.28,19-20). Hoy en
todos los continentes están los misioneros, muchos han derramado su
sangre por confesar su fe en Cristo Resucitado, Fe vivida en la
Iglesia Católica. Son ya muchos los que son mártires de Cristo.
Por ello los invitamos a que seamos conscientes de que “todos
somos misioneros”...todos tenemos que ayudar desde nuestro sitio: de
trabajo, de profesión, de situación, a nuestros hermanos misioneros
Se nos invita a la vez a que pidamos que surjan vocaciones
misioneras que se ofrezcan para ir a las misiones.
Oremos por estos misioneros y hagámosle llegar una palabra de
aliento, de recuerdo, felicitación, ayuda por lo que hacen. Haz la
ofrenda de tu día en esta semana de: oración, acción y sufrimientos
por los misioneros y pidiendo nuevas vocaciones misioneras.
Un Obispo escribe a los Misioneros
...No existe un rincón de la tierra donde un pequeño fragmento
eucarístico separándose de la Hostia de nuestras Iglesias locales,
no se haya depositado para volverse fermento de nuevas comunidades
cristianas... Ustedes llevados aparentemente a la deriva por el
viento de Pentecostés y llegados a playas lejanas no han destruido
el círculo, sino que han ensanchado el Sagrario.
A ustedes llegue hoy nuestro agradecimiento... En el corazón de
Cristo, donde el cansancio se olvida, añorar no tiene sentido, las
lenguas se unifican, las distintas latitudes coinciden, las antiguas
amistades se reencuentran y la vida recupera siempre el sabor de la
libertad.
Gracias, sacerdotes, hermanas, laicos de cada rincón del mundo
que arden como lámparas en tierra de misión. Gracias porque hicieron
entrar el mundo en nuestras casas, gracias porque nos hacen quedar
bien, gracias porque nos animan a buscar lo esencial y porque entre
los caminos alternativos que llevan al Reino, ustedes nos indican el
camino recto de la sencillez, la valentía, la donación total (Mons.
Tonino Bello, Obispo de Molfetta Italia)
Hna. María de las Nieves Soto Aponte
4ª
SEMANA del 23 al 31 de octubre
COOPERACIóN MISIONERA “DOMUND”
“Mayor felicidad hay en dar que en recibir” (Hch. 20,35), R.M. 81
Jesús llama a vivir en comunión para la misión. Así, el fruto de
la animación, formación y comunión misionera se ve, ante todo, en la
cooperación misionera.
Todos los cristianos, en virtud del bautismo, somos
corresponsables de la actividad misionera (R.M. 77). La
participación de las comunidades y de cada fiel en este derecho-
deber es lo que se llama “cooperación misionera”(R.M. 77). Todos y
cada uno hemos de hacer la cooperación conforme a nuestra propia
vocación y misión. Esta cooperación misionera universal es signo de
madurez de la fe y de una vida cristiana que produce frutos.
Ciertamente, la misión es cuestión de fe: del tamaño de la Fe que
tengamos será la cooperación misionera que haremos. En nuestra
cooperación misionera se mide nuestra fe. Así, la cooperación
misionera va mucho más allá de dar una limosna o de ofrecer algunas
oraciones por las misiones. La llamada es a ser misionero con todo:
con nuestra vida, nuestro trabajo, nuestros bienes, nuestro tiempo.
Ser misioneros continuamente y siempre.
Existen varias formas de cooperación a la evangelización universal.
Cada una de ellas tiene su propio camino y significado. A cada uno
de los cristianos nos corresponde cooperar espiritualmente; con la
oración (RM 78), el testimonio de vida (RM 42) y con el sacrificio (RM
78), también podemos cooperar materialmente con nuestra ofrenda
económica, que ha de ser sacrificada, con humildad y discreción,
permanente, que se de para difundir el Evangelio y propagar la fe,
así mismo para atender las principales necesidades de la
evangelización.
Formas de cooperar
No
olvidemos la cooperación con nuestro servicio, como misionero debo
decir cada día
“Heme aquí Señor, estoy dispuesto, envíame”
(cf. Isaías 6,8). Esta es la respuesta que espera Dios de cada uno
de nosotros: ser misioneros todo el día y todos los días.
ACTIVIDADES ESPECIALES
PARA LA COOPERACIóN MISIONERA
1.
Para aumentar la ofrenda económica, conviene ante todo fomentar
continuamente el testimonio de vida cristiana, la oración y el
sacrificio. La cooperación misionera espiritual y la material van de
la mano.
2.
Motivar la ofrenda misionera semanal entre los grupos. La
experiencia más extendida es la de asegurar que los niños utilicen
su alcancía misionera en la casa, en la escuela y en su grupo
misionero. Además, promover la realización de otras actividades
tales como: rifas, reciclaje de periódicos, bazares, caminatas,
concursos, actos culturales, venta de artículos elaborados por los
grupos, venta de materiales misioneros, entre otras.
Meredith Gámez
Vigilia de Luz
"Con María. Llamados a la misión”
PRESENTACIóN
Presentamos unas ideas-guión
que faciliten la celebración de la Vigilia del DOMUND. Está pensada
para toda la comunidad parroquial, para que toda la comunidad se
sienta parte activa y llamada a la acción misionera.
La Vigilia es una adaptación
del Rosario haciéndonos eco de la llamada del Santo Padre para
revitalizar esta clásica oración e impulsar el espíritu misionero
entre los fieles
Se sugiere que la delegación
diocesana invite a distintas instituciones de la Diócesis
(Comunidades parroquiales, comunidades de vida consagrada, grupos,
movimientos) para que preparen y asuman la celebración.
CELEBRACIóN
1) Saludo y Presentación 2)Proyección de un Audiovisual
El Audiovisual es
aconsejable que sean sobre las imágenes marianas más relevantes de
los cinco continentes. Fáciles de encontrar en la Web;
www.marianistas.org/galeria/santamaria; www.catolicos.org/santuarios.htm
u otros lugares. El texto está tomado del mensaje del Santo Padre
para la Jornada Mundial Misionera 2003 y de la Carta Apostólica
Rosarium Virginis Mariae. La música a elección.
®
Diapositiva o imagen:
Título.
Texto: Somos Iglesia
que camina de la mano de María. Animados con su presencia y con su
poderosa intercesión. Somos Iglesia: comunidad de creyentes de
Cristo Jesús, nuestro Señor, nacido de mujer nacido de la Virgen
María, Dios y hombre verdadero, muerto y resucitado por nuestra
salvación.
®
Diapositiva o imagen:
Títulos,
Texto:
Contemplar el rostro
de Cristo lleva a un conocimiento profundo y comprometedor de su
misterio. Contemplar a Jesús con los ojos de la fe impulsa a
penetrar en el misterio de Dios-Trinidad. Dice Jesús: “El que me ha
visto a mí, ha visto al Padre” (Jn 14,9). “Con el Rosario nos
encaminamos por este itinerario místico “en compañía y a ejemplo de
su Santísima Madre)
®
Diapositiva o imagen:
Imágenes marianas.
Texto:
María misma se
convierte en nuestra maestra y guía. Bajo la acción del
Espíritu Santo, nos ayuda adquirir la “audacia” que capacita para
transmitir a los demás la experiencia de Jesús y la esperanza que
sostiene a los creyentes. ® Diapositiva o imagen: Imágenes marianas.
Texto: ¡Contemplemos siempre a María, modelo insuperable! En su
espíritu todas las palabras del Evangelio encuentran un eco
extraordinario. María es la “memoria” contemplativa de la Iglesia,
que vive con el deseo de unirse más profundamente a su Esposo para
influir aún más en nuestra sociedad. ® Diapositiva o imagen:
Imágenes marianas. Texto: ¿cómo reaccionar ante los grandes
problemas, ante el dolor inocente y ante las injusticias perpetradas
con arrogante insolencia? Siguiendo dócilmente el ejemplo de María,
que es nuestra Madre, los creyentes aprenden a reconocer en el
aparente “silencio de Dios” la Palabra que resuena en el silencio
por nuestra salvación. ® Diapositiva o imagen: Imágenes marianas.
Texto: Santidad y misión son aspectos inseparables de la vocación de
todo bautizado. El esfuerzo por llegar a ser más santos está
estrechamente vinculado al de difundir el mensaje de la salvación.
“Todo fiel está llamado a la santidad y a la misión”.
®
Diapositiva o imagen:
Imágenes marianas.
Texto:
Si todos los misterios del Rosario constituyen una
significativa escuela de santidad y de evangelización, los misterios
de luz ponen de relieve aspectos singulares de nuestro “seguimiento”
evangélico. El bautismo de Jesús en el Jordán recuerda que todo
bautizado es elegido para llegar a ser en Cristo “Hijo en el Hijo”
(Ef. 1,5; ef. Gaudium et spes, 22). En las bodas de Caná, María
invita a la escucha obediente de la palabra del Señor. “Hagan lo que
él les diga” (Jn 2, 5). El anuncio del Reino y la invitación a la
conversión son una clara consigna para todos a emprender el camino
de la santidad. En la Transfiguración de Jesús, el bautizado
experimenta la alegría que le espera. Al meditar en la institución
de la Eucaristía, vuelve repetidamente al Cenáculo, donde el Maestro
divino dejó a sus discípulos el tesoro más precioso: él mismo en el
Sacramento del Altar.
3) DESARROLLO DE LOS CINCO MISTERIOS DE LA LUZ
3.1) El Bautismo de Jesús (Presidente) - Lectura: Mc 1,9-11 -
Comentario: “Jesús es bautizado en el Jordán. Jesús es el Hijo de
Dios, como lo manifiesta la voz del Padre que le declara todo su
amor. Del Espíritu de Dios, Jesús recibe su misión de
Mesías-enviado” El bautismo que recibimos nos hizo hijos de Dios y
miembros de su familia: la Iglesia, para vivir en comunión de vida
con El y con los hermanos. El Bautismo nos hace elegidos y enviados
de Dios para poner en el mundo, en la familia, en la comunidad, en
nuestra vida cotidiana señales y signos de vida de Dios a favor de
los demás, sobre todo de los más pobres. - Invocación de la
comunidad: Gracias por hacernos hijos tuyos - Petición-ofrenda:
(Agua y luz. La realizan los niños). “Pedimos en este misterio por
todos los niños bautizados y por aquellos que aún no lo están.
Pedimos por todos los que hemos recibido el bautismo, que el agua de
la vida de Dios renueve nuestra personas para ser hombre y mujeres
nuevos, y la luz de la fe, la manifestemos siempre en nuestras
obras”. - Canción: “Un solo Señor, una sola fe”. - Padrenuestro, Ave
María y Gloria: niños - Oración: Dios todopoderoso, que en el
Bautismo de Cristo en el Jordán, nos revelaste que El era el Hijo
amado: concede a tus hijos de adopción, renacidos por el agua y el
Espíritu, que nos mantengamos siempre en el cumplimiento de tu
voluntad. Por Jesucristo nuestro Señor. Amén.
3.2) La Revelación de Jesús en las Bodas de Caná (Presidente) -
Lectura: Jn 2,1-11 - Comentario: “Cristo, cambiando el agua en vino,
abre el corazón de sus discípulos a la fe por la intervención de
María, la primera creyente” (1 Pablo II). Las bodas son signos de la
unión en el amor. Amor de Jesús con la humanidad. Amor entre los
esposos. El Vino es señal de la gracia de Dios derramada en
Jesucristo, es señal de la vida que Dios nos da en Jesucristo, vida
a la que somos invitados por María: “Hagan lo que él les diga”. -
Invocación de la comunidad: Hagamos siempre lo que él nos dice. -
Petición –ofrenda: (Vino y alianzas, presentados por un matrimonio).
Presentamos en este misterio a todos los matrimonios y familias de
nuestra comunidad. A todos los novios, a las familias con problemas,
para que el amor, la fidelidad, la unidad y el respeto a la vida
sean valores permanentes en sus vidas y sientan siempre en ellos la
presencia de María”. - Canción: “Como el padre me amó”. -
Padrenuestro, Ave María y Gloria: matrimonio - Oración: Señor Jesús,
que estuviste presente en las Bodas de Caná, haz que todas las
jóvenes parejas, te inviten a Ti y a tu Madre a su unión matrimonial
y que todos nosotros vivamos haciendo siempre lo que Tú nos mandas.
Por Jesucristo Nuestro Señor. Amen.
3.3) Jesús anuncia el Reino de Dios e invita a la conversión -
Lectura: Mc 1, 14-15 Comentario: Jesús guiado por el Espíritu
anuncia el Reino de Dios. En la pro
pia persona de Jesús, Dios se acerca a todos los hombres que
quieren cambiar sus vidas y aceptar la Buena Noticia que trae una
nueva situación a nuestro mundo. A todos los hombre y mujeres. Dios
viene y ya está en medio de nosotros. El reino de Dios viene para
que reinen la paz y la justicia; para quitar cargas y pecados; para
curar heridas; para enjugar lagrimas; para dar buena noticia a los
pobre, vista a los ciegos, hacer andar a los lisiados; romper
atadura, abrir cárceles, saciar hambres y sanar corazones
desgarrados y tristes. - Invocación de la comunidad: Venga a
nosotros tu reino - Petición-ofrendad: (cartel del DOMUND,
presentada por catequistas o misioneros). Pedimos en este tercer
misterio por todos los que tienen la tarea de anunciar el Reino de
Dios. Por nuestros obispos, sacerdotes, catequistas y demás agentes
de pastoral. Por todos los que dedican sus vidas a los más pobres.
Por nuestros misioneros y los de todo el mundo. Pedimos para que
surjan vocaciones al sacerdocio y a la vida consagrada que sigan
anunciando en el mundo la Buena Noticia. Por todos nosotros para que
abiertos a la Palabra de Dios, sepamos acogerla. - Canción:
“Anunciaremos tu reino Señor” - Padrenuestro, Ave María y gloria:
Catequista, misioneros. - Oración: Señor Jesús, tú proclamaste la
“Buena Noticia” del Reino de Dios, concédenos que acogiéndola y
enseñándola como tal, arraigue en nuestros corazones y en el toda la
humanidad. A ti gloria y alabanza, por los siglos de los siglos.
Amén”
3.4) La Transfiguración de Jesús - Lectura: Mt 27, 1-8 -
Comentario: La Transfiguración es misterio de la luz por excelencia.
La gloria de Dios resplandece en la persona de Jesús, mientras la
voz del Padre lo manifiesta como Hijo amado, para que le escuchemos.
La Transfiguración es anuncio de vida nueva, de confirmación de la
gloria de Dios. Es experiencia para nosotros-amigos de Jesús- de
seguimiento de la persona del mismo Jesús en el camino de la entrega
de la vida. - Invocación de la comunidad: Haz brillar tu rostro
sobre nosotros. - Petición-ofrenda: (Biblia, presentada por
religiosas). “En este cuarto misterio queremos pedir y presentar al
Señor a la vida consagrada, que dedican su vida al servicio de los
demás y la contemplación. Pedimos por nuestros responsables
políticos, para que trabajen por la paz, la justicia y el justo
progreso de los pueblos. Pedimos por todas las personas enfermas y
atribuladas, que desde su dolor, hacen de su vida un servicio
permanente a la misión”. - Canción: “Un vaso nuevo”. - Padrenuestro,
Ave María y gloria: religiosas. - Oración: Señor Jesucristo, así
como la claridad de tu vida transfigurada, fue motivo de esperanza
para tus discípulos; concédenos que nuestra vida sea favor de un
mundo
mejor. Te lo pedimos a Ti que vives y reinas, con el Padre de la
unidad del Espíritu Santo, por los siglos de los siglos. Amén.
3.5) Jesús instituye la Eucaristía - Lectura: Mt 26, 26-28 -
Comentario: La Eucaristía es memorial de la muerte y resurrección de
Jesús y presencia real y sacramental en la Iglesia. Jesús en la
Eucaristía se nos da en plenitud. Al alimentarnos de Cristo nos
unimos a El, nos hacemos uno con El y esto nos lleva a una comunión
con todos los hombres. Es fermento y expresión de unidad. Es amor
servicial. Es fundamental y necesario participar en la Eucaristía
cada domingo para vivir con Cristo y desde El servir a los demás. -
Invocación de la comunidad: “Te conocemos, Señor, al partir el pan”.
- Petición-ofrenda: (pan y vino, presentado por un sacerdote y un
joven). “Pedimos por los sacerdotes que cada día celebran la
Eucaristía el, alimento verdadero”. - Canción: “Oh, Señor, delante
de ti”. - Padrenuestro, Ave María y gloria: Sacerdote y joven. -
Oración: Oh Dios, que en este sacramento admirable nos dejaste el
memorial de tu pasión y resurrección, te pedimos nos concedas, por
la participación en él, llenarnos de Ti, para llevarte a los hombre
y así obtener los frutos de la Redención. Por Jesucristo Nuestro
Señor. Amén.
4) Letanías en honor a la Virgen: Señor, Ten piedad Cristo, Ten
piedad Señor, Ten piedad Cristo, óyenos Cristo, escúchanos Dios,
Padre Celestial Dios, Hijo redentor del mundo Dios, Espíritu Santo
Trinidad Santa un solo Dios Santa María Santa Madre de Dios.
(Invitar a la gente a que digan advocaciones de la Virgen o
Alabanzas a María) Oración final: Te pedimos, Señor, que nosotros
tus siervos, seamos files discípulos de tu Hijo, a ejemplo de María
Madre de Dio y Madre nuestra. Que como ella estemos dispuestos a
cumplir tu voluntad y anunciar al mundo el Evangelio. Que en María
todos los misioneros encuentren amparo, confianza y protección. Por
Jesucristo nuestro Señor. Amén.
Despedida y bendición final.
ORACION MISIONERA
Señor Dios, padre de toda la
humanidad, te damos gracias por habernos llamados a la Fe y a ser
parte de la Santa Iglesia.
Aviva en nuestra comunidad cristiana el Espíritu Misionero, y
ayúdanos a comprender que nuestro primer deber es creer, vivir y
anunciar el Evangelio.
Te encomendamos a esos Hombres y Mujeres que, dejándolo todo, han
salido para tierras lejanas anunciando la Palabra de tu Hijo.
Haz resonar en nuestros corazones la voz apremiante de Jesús:”SIGUEME”.
Danos el valor de ir predicando la salvación a quienes no la
conocen.
Para que tu mies tenga obreros, tus ovejas tengan pastores
buenos, tus hijos, hermanos.
Te los pedimos por intercesión de la Santísima Virgen María,
Estrella de la evangelización, la que nos entregó a Jesucristo,
Consolación de la humanidad. Amén.
Camina por la misión
- 16 de octubre
Camina por la Misión
Caminata por el
camino de los Españoles para jóvenes y adultos
- Lugar de
concentración: Puerta de Caracas
- Hora: 7:00am
- más
información
ospa@ompvenezuela.com
Desde Hace dos años se comenzó a realizar en la Arquidiócesis de
Caracas la Caminata Misionera y específicamente en Octubre, mes de
las misiones. Todo comenzó el mismo día de Pascua por la tarde,
Jesús, bajo las apariencias de un caminante, se junta a dos
discípulos que se dirigían a Emaús y hablaban entre si de los hechos
sorprendentes acaecidos en Jerusalén el viernes anterior. (Lc 24,
13-35) Les parece conocida esta lectura ¿ya saben cual fue el final?
esto mismo nos paso a un grupo de Misioneros de la Consolata
(Sacerdotes, Laicos y Hermanas) que pensando en lo bien que la
pasamos con Jesús era necesario hacer algo diferente; ya se contaban
con las vigilias misioneras, el DOMUND., se anima en algunas
parroquias ahora nos faltaba solo caminar con el, ya que el Camino
de Jesús es el camino de Dios, porque Jesús es el hijo de Dios.
Seguir a Jesús es ser hombres a “imagen” de Dios. Así que el camino
está abierto para todos los que quieran seguirlo.
Tenemos aquí en Caracas el imponente Cerro el ávila, pulmón de
nuestra Ciudad, el cuál cuenta con grandes caminos para llegar a el.
Unos de los mas bonitos y también histórico es el famoso; Camino de
los Españoles por donde se conectó el mundo Europeo con nuestra gran
ciudad y también por donde paso un sin número de esclavos y de
comida …entre otras cosas y la más importante de ellas, nuestra Fe…
porque por aquí llegaron muchos misioneros que nos trajeron la
palabra de Dios. Así que “Bingo” era el lugar ideal para comenzar a
Caminar sin duda no todos tenemos el Cerro ávila cerca, pero
tendremos un lugar bonito y con cierto significado para comenzar a
caminar, todos estamos invitados a buscarlo y recorrerlo con un
sentido Misionero.
El primer año asistieron mas o menos 200 Jóvenes, el Segundo año
pensamos que vendrían pocos (50) y llegaron 400, este año serán por
supuesto muchos mas porque también contaremos con Ustedes queridos
amigos lectores misioneros que por lo menos nos acompañaran en este
encuentro con Jesús. En nuestras caminatas misioneras siempre
terminamos con la Eucaristía después de tanto caminar que hermoso es
ver los pies del mensajero que llevan la paz y reunidos allí con
Jesús es tocar el cielo y entregar completamente nuestras vidas.
Para luego volver con las pilas bien puestas y seguir bien
comprometidos. En el primer año acompañamos la caminata con
testimonios misionero de Religiosas, Sacerdotes y de Laicos y de la
palabra de Dios, la santísima Virgen también nos acompaño con
algunas decenas del Rosario y sobre todo cantos misioneros y nuestro
entusiasmo por la misión.
El caminar nos hace pensar también en las grandes caminatas
que hacen los misioneros para llevar el Evangelio a todas partes,
esto también nos inspira y nos mueve para sentirnos en sintonía con
ellos y desde aquí apoyarles y animarles porque tal vez en un futuro
muy cercano también nos puede tocar a nosotros.
En nuestra segunda Caminata fuimos introduciendo algunos
elementos para hacer cada caminata algo innovadora e interesante.
Decidimos llevar en un morral bien condicionado a Jesús
Sacramentado, el mismo era llevado por un Padre y todos caminando a
su lado o detrás de él, sentíamos su presencia en medio de nosotros,
realmente fue muy bonito y muy sagrado poder sentir que estaba allí
a nuestro lado.
Para este año el nuevo elemento que nos acompañara será un bastón
el cual es nuestro soporte y nuestra fuerza para seguir adelante.
También tiene un significado importante, ya que es hecho por
nuestros Indígenas en Venezuela y es un medio por el cual nos
apoyamos es nuestra fuerza es Jesús de Nazareth la persona que nos
impulsa a caminar.
Quienes participan de esta caminata. Al principio se pensaban que
eran solos jóvenes pero también nos dimos cuenta que muchos niños,
religiosas, y personas adultas tenían un inmenso deseo de iniciar
este camino, así que quedó abierto para todas aquellas personas que
quisieran ir para reflexionar, hacer ejercicio y sobre todo
encontrarse con Jesús.
Todas las apariciones de Jesús resucitado se concluyen con una
consigna apostólica. A la Magdalena Jesús Dice: No me toques pero ve
a mis hermanos y diles: Subo al Padre mío y Padre de ustedes (Jn
20,17); a las demás mujeres: Vayan y digan a mis hermanos que vayan
a Galilea y que allí me verán (Mt 28,10). Los discípulos de Emaús,
aun sin haber recibido un mandato semejante, se sienten impulsados a
emprender el camino de Jerusalén para referir a los once “lo que
había pasado” (Lc 24,35). La fe de los Apóstoles en la Resurrección
no nació de un momento de exaltación religiosa, sino que estaba
basada en una experiencia personal, según la cual cada uno podía
afirmar haber sido testigo presencial de ella.
Sólo después de haber asegurado la firmeza de su fe, da Jesús a
sus discípulos el gran mandamiento: “Vayan por todo el mundo y
prediquen el Evangelio a toda criatura” (Mc 16,15). Ahora que ya han
tenido del Resucitado todas las pruebas de la realidad de su
resurrección, deben ir y anunciar el Evangelio a todos los hombres.
Pues con la resurrección, se ha completado ya la “Buena Nueva” de la
salvación universal realizada por Cristo y debe ser difundida por
todo el mundo para que se haga historia de cada uno de los hombres.
Así que en nuestra caminata misionera queremos que cada persona
tenga una experiencia personal con Jesús para que luego pueda llevar
la Buena Nueva a quienes no la conocen.
Ahora el camino está abierto. Es necesario ponerse a Caminar,
contamos con él y luego todo llegará por añadidura; organizar la
caminata, hacer las invitaciones, llevar una caja de primeros
auxilios, un carro rustico por alguna emergencia, invitar al Padre
(por supuesto) y en fin todos los detalles que se nos ocurra y que
nos ayudara en nuestro encuentro personal.
La experiencia vale la pena y es inolvidable, arriésgate! y ven a
caminar con nosotros porque ya cae la tarde.
Wilfer Ramirez
CATEQUESIS
Culminación del año
de la Eucaristía
FIESTA MISIONERA
Con la misma fuerza que se inaugura un acontecimiento de esta
magnitud, querido y decretado por el Papa Juan Pablo II, se clausura
en el tiempo con la misma y aun mayor vitalidad con la cual se
comenzó, por el Papa Benedicto XVI.
La Eucaristía es el centro de la misión
- LA IMAGEN: UNA CUSTODIA MISIONERA
-Cristo en el centro – Eucaristía La Iglesia tiene a Cristo como
centro, sin él la misión no tendría sentido. Toda la acción
misionera gira en torno a proclamar a Jesús “Buena Noticia” que se
encarnó, padeció, se entregó, murió por todos, resucitó y estará con
nosotros “hasta el fin de los tiempos”. En la Eucaristía se
actualiza esta misterio de nuestra fe. Es el “Pan Vivo” que da la
vida al mundo. Es el Alimento para la vida eterna que fortalece la
Evangelización.
-Los misioneros unidos forman esa “custodia” que expone ante el
mundo a Jesús Hostia Santa, Dios Vivo presente en la Eucaristía en
cuerpo, sangre, alma y divinidad, “Pan de Vida” razón de ser del
misionero. -Cada fotografía presenta un testimonio de misioneros que
trituran sus vidas día a día para hacerse pan como Jesús sacramenta
do. Testimonio expresado en la caridad con el que sufre, en la
catequesis y el diálogo con las diferentes culturas, en la
formación de los pueblos para el trabajo y la educación para mejorar
la calidad de vida, en la construcción del Reino de Dios ya en este
mundo, toda la acción misionera fundamentada en el amor que
transforma y enriquece. Una custodia misionera, hecha de verdadera
Fe, de sacrificio unido al de Cristo, de grandes esfuerzos, de
diálogo con Dios y los hombres, de alegre esperanza que comunica el
“Amor”.
- EL LEMA: “MISIONEROS: PAN PARA LA VIDA DEL MUNDO”
Jesús mismo invita, es una llamada personal a seguirle a
comunicar la esperanza, a SER MISIONERO: “pan partido para la vida
del mundo” a ejemplo del Maestro, para que el mundo, como los
discípulos de Emaús, le reconozca “AL PARTIR EL PAN” (Lc. 24,35).
Comunión con los hermanos compartiendo lo mejor que tenemos “dando
desde nuestra pobreza”, confiados en que Dios seguirá haciendo el
milagro, pero quiere contar con nosotros “denle ustedes de comer”.
Al partir el pan con los hermanos seremos auténticos testigos del
Resucitado.
Una custodia dorada que resplandezca como los misioneros “luz del
mundo” que anuncian al “Sol que nace de lo alto”. El Dios
transfigurado del Tabor y sufriente en el Calvario. Verde y azul,
arriba y abajo porque el Cielo baja a la tierra y la tierra se hace
cielo cuando Dios se hace hombre como los hombres y eleva al mundo.
La tierra se hace cielo cuando los misioneros construyen con Cristo
la civilización del amor. Al que le recibe se le da desde ahora un
adelanto de la gloria futura. Rojo, símbolo del martirio y de la
sangre de Cristo, derramada por expiación de los pecados de la
humanidad.
Los colores representan los continentes: verde, áfrica; rojo,
América; Blanco, Europa; amarillo, Asia; azul, Oceanía.
Cuando el Cardenal-arzobispo de Milán, Aquiles Ratti, es elegido
Pontífice en 1922, bajo el nombre de Pío XI, viene ya aureolado con
la fama de gran favorecedor del apostolado misionero. Ha instituido
en su vasta Diócesis un activo secretariado diocesano de Misiones,
que ha extendido por toda ella la Obra de la Propagación de la Fe.
Hasta ha fijado en favor de esta Obra una gran jornada anual, que
debe celebrarse el día de la Epifanía en todas las Parroquias y
Centros religiosos diocesanos.
A las pocas semanas de su entronización como Papa, elige en la
persona de Mons. Roche, al primer Obispo indígena, que inaugurará la
serie de Prelados autóctonos de rito latino en el siglo XX. Pocos
días después promulga como Pontificia a la obra de la Propagación de
la Fe, junto con la Obra de la Santa Infancia y del Clero Indígena;
y las declara instrumento principal y oficial de la cooperación
misionera de toda la Iglesia católica.
En 1925. abre en el Vaticano, en pabellones levantados sobre el
patio célebre del Belvedere, una espléndida Exposición Misionera,
aprovechando la afluencia de peregrinos al nuevo año santo, con el
fin de promover las vocaciones misioneras, suscitar el interés de
los fieles por los problemas de las Misiones y excitar su
generosidad espiritual y material.
En febrero de 1926, publica la célebre encíclica Rerum Ecclesiae,
en la que reafirma la importancia y urgencia de los objetivos
misioneros programados al principio de su Pontificado y manifiesta
su resolución inquebrantable de acortar las etapas para su
realización. "La Iglesia -afirma en esta encíclica- no tiene otra
razón de ser sino la de hacer partícipes a todos los hombres de la
redención salvadora, dilatando por todo el mundo el reino de
Cristo". Antes de terminar ese año, consagrará el mismo Papa a los
seis primeros Obispos indígenas de China. Y es, precisamente en este
año de tan notables acontecimientos, cuando va a tener lugar otro
hecho significativo: La institución de la jornada misionera de
octubre. Las OMP desde su promulgación como Pontificias en 1922,
se habían ido desarrollando, bajo el impulso de sus consejos
generales y de sus direcciones nacionales y diocesanas, en diversas
naciones, especialmente en las de antigua cristiandad. Pero no podía
esperarse de estas Obras, aunque contaran con numerosos y valiosos
colaboradores, que influyesen de manera decisiva en el Pueblo de
Dios.
Así, en este clima tan favorable a la causa misionera de la
Iglesia, surge en el seno del Consejo General de la Obra Pontificia
de la Propagación de la Fe (algunos creen que por instigación del
mismo Pontífice) la iniciativa de celebrar una Jornada Mundial de
propaganda, que constituya un serio aldabonazo en la conciencia de
todo el Pueblo de Dios, para recordarle su responsabilidad misionera
de dimensión universal.
Se proponen cinco
grandes objetivos
1-Oración ferviente al Señor para
acelerar su reinado en el mundo.
2-Hacer comprender a todos los
fieles el formidable problema misionero.
3-Estimular el fervor misionero
de los sacerdotes y de los fieles.
4-Dar a conocer mejor la Obra de
la Propagación de la Fe.
5-Solicitar la ayuda económica en
favor de las Misiones.
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En concreto, el
Consejo Superior General suplica entre otras cosas:
"-Que se fije el domingo penúltimo
de octubre como jornada de oración y propaganda
misionera en todo el mundo católico".
-"Que se celebre en esa jornada la
misa "por la evangelización de los pueblos" "
-"Que la predicación, en ese día,
sea de carácter misionero, con especial referencia a la
Obra de la Propagación de la Fe ".
|
Un breve rescripto de la Sagrada Congregación de Ritos, firmada
por el Prefecto Cardenal Vicco, con fecha 14 de abril de 1926, será
el acta fundacional de este Domingo Mundial
de Misiones o "Domund", como lo llaman los pueblos
hispánicos. Al comienzo de tal rescripto, figura esta lapidario
frase: "Nuestro Santísimo Señor, el Papa Pío XI, acogiendo benigno
los votos y preces elevados, se ha dignado oír y aprobar dichas
peticiones". El que este documento lleve la impronta de la Sagrada
Congregación de Ritos señala el carácter principalmente espiritual
de esta jornada misionera mundial.
El "Domund" está ya en marcha.
- Significación de esta
jornada en el quehacer misionero de la Iglesia.
Esta Jornada Mundial ha supuesto para el apostolado misionero un
impulso formidable, difícil de superar por otros medios, tanto por
su extensión como por su profundidad. Pablo VI la ha calificado, en
diversas ocasiones: -"como un acontecimiento de gran relieve en la
vida de la Iglesia"; -"genial intuición de Pío XI"; -"ocasión de
hacer sentir su vocación misionera a la Iglesia, a nuestros hermanos
en el episcopado, al clero, a los religiosos y religiosas y a todos
los católicos"; -"poderosa e insustituible ayuda para las Misiones";
-" acrecentamiento de la fe tanto en las Iglesias de antigua
cristiandad, como en las jóvenes Iglesias".
Catequesis eficaz de la doctrina misionera conciliar. En el
mensaje que en 1972 dirigió Pablo VI al Cardenal Renard, arzobispo
de Lyon, con motivo del Congreso Internacional de las OMP,
refiriéndose al "Domund", escribía: " Estas ornadas seriamente
preparadas permiten a los cristianos una mirada nueva sobre las
Misiones... Examinar la evangelización local y evangelización lejana
en una misma pastoral misionera, cuya única fuente es Cristo". Es
incalculable el bien inmenso que han ocasionado los mensajes de los
Pontífices que han sucedido a Pío XI, con motivo de la celebración
de esia jornada. Con razón pudo llamar a este día el Prefecto de
Propaganda Fide, Cardenal Van Rossum, el Gran día de la Catolicidad.
Desde que Pablo VI inauguró su Pontificado en 1963, hasta el
presente, no ha habido año en que el Vicario de Cristo no haya
enviado su particular mensaje para esta jornada misionera mundial.
En cada uno de estos mensajes se presenta, en primer lugar, un
tema importante sobre la actividad misionera de la Iglesia. Todos
estos temas, diferentes cada año, podían muy bien formar un práctico
y actualísimo Manual de Misionología,. del que mucho podrían
aprender cuantos están comprometidos en la promoción de la animación
misionera. En segundo lugar, se recuerda a los fieles, bajo diversos
aspectos, la naturaleza de las Obras Misionales Pontificias y la
necesidad y urgencia en promoverlas. Son ellas el instrumento
principal del que disponen el Papa y los Obispos para la cooperación
misionera del Pueblo de Dios, en su doble dimensión espiritual y
material. El actual Pontífice, Juan Pablo 11, ha seguido los mismos
derroteros de su predecesor, haciendo de sus mensajes y discursos
sobre el Domund, una profunda catequesis doctrinal sobre las
responsabilidades misioneras de todos los hijos de la Iglesia y
presentando a las OMP como el programa mínimo de una eficaz
cooperación misional.
Coordenadas de esta jornada misionera. Existe, según la fisolofía
tradicional, una ley de causalidad, que conviene recordar al
preparar esta jornada: "Los mismos elementos que han contribuido a
dar la vida a un ser, a un organismo vivo, a una institución, son
llamados también a colaborar en su desarrollo y perfeccionamiento".
Ahora bien, el "Domund" nació bajo el signo de estos caracteres
distintivos: -claro universalismo misionero; -concientización del
deber misionero; -colaboración intensa espiritual; -ayuda generosa
material; -vinculación íntima a la Obra Pontificia de la Propagación
de la Fe. Ante la costumbre, tan frecuente hoy, de criticar las
organizaciones eclesiales, sobre todo de origen preconciliar, hemos
de responder que puede admitirse este desvío o rechazo en cuanto a
aquellas instituciones u organismos que han mostrado su fracaso o su
debilidad al paso del tiempo; pero no para aquellos que han visto
afirmarse y potenciarse al ritmo de los años.
Si los caracteres antes expuestos han sido válidos hasta ahora,
¿por qué suprimirlos o cambiarlos? En un proverbio oriental, con
dejos de delicada poesía, se dice: "Los que beben de la corriente de
un gran río, deben acordarse de la fuente>,
Examinemos estos caracteres más atentamente.
-Claro universalismo misionero.
Según Pablo VI, la difusión, entre el Pueblo de Dios, de la
doctrina sobre el universalismo misionero, es la primera y más
importante finalidad que se asignó a esta jornada desde su inicio...
"Este mismo universalismo misionero ha constituido también el motivo
fundamental de todas nuestras exhortaciones.... con ocasión de este
Domingo Mundial Misionero de Octubre" (Mensaje Domund 1976). Los que
están comprometidos en la promoción de esta jornada deben conocer
las razones de estas prioridades del universalismo misionero y saber
defenderlas en todos sus aspectos doctrinales, espirituales y
materiales, con respuestas breves, claras, sencillas, comprensibles
y convincentes.
Una objeción muy extendida, de apariencia lógica, funesta por sus
resultados y resumen de todas las dificultades que se oponen a la
penetración del ideal misionero, es ésta: "Las Misiones las tenemos
aquí. ¿Para qué trabajar por las Misiones lejanas?"
Uno de los más célebres y eficaces propagandistas del Domund, el
Obispo
Fulton Sheen, director que fue en Estados Unidos de la Obra de
la Propagación de la Fe, solía argumentar así contra los que
calificaban de aberración el ayudar a las Misiones lejanas, cuando
dentro de la nación o Diócesis, había tantas necesidades por
remediar:
"La Diócesis, la Parroquia o el
individuo que prefiere gastar todas sus energías en casa, antes de
emplearlas en las Misiones lejanas, es semejante al que, temiendo un
empobrecimiento del corazón por el fluir de la sangre hasta las
extremidades del organismo, levanta barreras para detener la sangre
en el corazón. Este tal, bien pronto advertirá que las manos y los
pies quedan paralizados y que también el corazón se debilita. Del
mismo modo, el Cuerpo Místico de Cristo tiene cecesidad de que se
haga correr la sangre hasta las partes más lejanas del organismo,
para que vuelva más enriquecida al corazón. La parte derecha e
izquierda del corazón no tienen comunicación directa entre sí.
Solamente pueden comunicarse enviando la sangre a través de todo el
cuerpo. De esta manera habrá unión y comunión entre todos los
cristianos. Sólo cuando haya unión con todos los miembros del Cuerpo
Místico, a través del mundo entero, podrá verificarse la plena
renovación de la Iglesia".
- Concientización del deber misionero.
Debemos aprovechar el " Domund " para formar la conciencia de
los grupos cristianos a los que estamos vinculados. Quien estudie
con detenimiento los textos conciliares, echará pronto de ver el
avance positivo que ha supuesto el Concilio en este aspecto, en
comparación con lo que antes se pensaba y practicaba entre no pocos
cristianos, que se decían amigos de las Misiones. El Padre Arrupe,
general que fue de la Compañía de Jesús, en una acertada
intervención en el Aula conciliar, señaló concretamente los antiguos
defectos: "Cierto infantilismo, derivado también de las
informaciones misioneras que iban destinadas más bien a los niños
que a los adultos. Sentimentalismo, fijándose preferentemente en los
problemas del dolor y la miseria, descuídando otros más graves y
urgentes. Complejo de superioridad contra el sentir cristiano,
demostrando ignorancia de los valores religiosos y culturas de
aquellos pueblos. Míopía, por agrandar los propios problemas de su
país, Diócesis o Parroquia, y empequeñecer los de la Iglesia
misionera, en el mundo no cristiano. Superficialidad en la
valoración de las personas de los Misioneros y de sus métodos y
resultado en su heroico apostolado ... " Conforme a la doctrina
conciliar, el deber sagrado de la cooperación misionera hunde sus
raíces en la misma vida Trinitaria;
en la voluntad salvífica del Padre; en la virtud redentora del Hijo;
en la naturaleza misionera de la Iglesia, vivificada y santificada
por el Espíritu Santo. Cimientos inconmovibles son éstos, que
recuerdan la parábola del divino Maestro sobre la "casa cimentada en
la dura roca", no como la otra edificada sobre la arena.
- Aspectos sobrenaturales de la cooperación
misionera. "Debe ser fundamentalmente sobrenatural,
apoyada esencialmente en la gracia, en la liturgia, en la oración
privada, sobre el valor expiatorio y satisfactorio del dolor unido
al de Cristo" (cf. tema 26: La espiritualidad de las OMP).
- Propaganda moderna e inteligente.
Fijándonos más concretamente en la organización propagandística
de esta jornada de octubre, en el deseo de realizarla de la mejor
manera posible, no podemos dar de lado al progreso y perfección que
hoy ha alcanzado la llamada tecnología de la propaganda; nueva
ciencia que cuenta en algunos países con rango universitario. Bueno
fuera que las direcciones nacionales o los centros diocesanos de OMP,
sobre todo con ocasión de esta ' jornada misional, invitaran a
personas que conociesen más a fondo estas técnicas propagandísticas,
para asesorar a nuestros colaboradores y renovar un poco los
antiguos métodos.
Al comenzar la preparación del " Domund ", debernos revisar el
nivel alcanzado por nuestros métodos de propaganda: Instrumentos de
que disponen los propagandistas, exposiciones, revistas, carteles,
pegatinas, folletos, globos, octavillas, proyecciones, cine,
cassetes, vídeos... Comparémoslos con los que usan otras
instituciones más a compás de los tiempos. Nunca creamos que
nuestros actuales métodos son los mejores; porque siempre serán
perfectibles, en función de una mayor eficacia pastoral, Una
propaganda inteligente será siempre una propaganda más persuasiva.
Un pobre ciego se sienta en la escalinata de la Magdalena en
París. Lleva colgado del cuello un cartel, con el acostumbrado
letrero "Ciego de nacimiento". En aquel día de bella primavera,
llegan ante el mendigo dos jóvenes. Uno de ellos, norteamericano, es
graduado en propaganda. Ha venido a Francia en visita de inspección
a la sucursal de la Compañía multinacional a la que pertenece. Se
fija el profesional en las palabras del cartel y en su platillo
vacío y dícele a su compañero: "Verás como se llena de monedas la
bandeja, ahora vacía. Basta con cambiar las palabras del cartel", Y
en vez de Ciego de nacimiento, escribe: Tú ves la primavera, yo no.
Aquella sola mañana el ciego recogía más limosnas que en toda la
semana anterior.
No queremos simplemente dinero. No debemos considerar la limosna
del "Domund" como una ayuda puramente material. La limosna, aunque
no cuenta hoy con muchos apologistas en la prensa de nuestros días,
tiene a su favor la palabra revelada, que la colma de calurosos
elogios. Y es que la limosna no se mide por la cuantía material,
sino por el amor con que se entrega... ¿No es el amor el que
transforma la limosna en la virtud teologal de la caridad? (cf -
tema 23: La limosna misionera). Si recordáramos con frecuencia al
pueblo creyente esta inefable verdad evangélica: "Todo cuanto hacéis
a estos pequeñuelos, es a mí a quien lo hacéis"; si lográramos
grabar en su mente y en su corazón la certidumbre de que por esta
ley seremos principalmente juzgados después de nuestra muerte,
convertiríamos la jornada misionera en una auténtica compelici¿>n de
generosidad cristiana. ¿Por qué no lo intentamos.... comenzando por
nosotros mismos?
- El "Domund" no es cosa de un día...
Es labor de todo un año. Hasta hace pocos años no era infrecuente
considerar ]a cooperación a las Misiones como cuestión de un solo
día al año... Pasado el " Domund ", ya podían los propagandistas
cruzarse de brazos en el quehacer misionero, fiasta la celebración
de la siguiente jornada anual. Así como la celebración del día del
amor fraterno en el jueves santo no supone amar al prójimo
necesitado en ese sólo día, sino que obliga a hacerlo durante todos
los días del año; también el deber misionero nos fuerza a cumplirlo
durante las 365 jornadas del calendario. Hay un importante documento
posconciliar, el Motu Proprio Ecclesiae Sanctae, que aplica a la
práctica pastoral los principios y normas del Concilio Vaticano 11.
Dice así, refiriéndose al Domund:
"Para aumentar el espíritu misionero en el pueblo
cristiano, foméntense las oraciones y los sacrificios diarios, de
suerte que el día anual de las Misiones venga a convertirse en
símbolo espontáneo de este espíritu."
Así lo practicaron los asociados a la Obra de la Propagación de
la Fe durante el pasado siglo. Así, ahora también, comienzan a
practicarlo en algunas Diócesis de Estados Unidos ... Y no solamente
orando todos los días por la Iglesia misionera, sino con entrega
diaria de pequeñas cantidades de dinero, como fruto de sacrificios
continuos.
Estas pequeñas limosnas diarias, con el tesoro de las oraciones y
sacrificios, se acumularán en las ofrendas del "Domund", haciendo de
esta jornada anual el exponente máximo de nuestro diario deber
misionero. Para que un país, una Diócesis, una Parroquia o comunidad
local pueda decirse misionera, no basta con que en ella se celebre,
de la mejor manera posible, una vez al año, la jornada misional de
octubre. Es menester que esa ' jornada se considere como integrada
vitalmente en un plan anual de pastoral misionera.
- Todo el mes de octubre, "misionero".
Hoy, por desacralización de los días festivos, en los que
comienzan a despoblarse las grandes ciudades en búsqueda de un
descanso en el trabajo, o de un ambiente menos contaminado, van
quedando los templos vacíos, con peligro de que los actos
litúrgico-pastorales vayan declinando. La propaganda tradicional en
esta jornada y las peticiones de ayuda espiritual y material para
las Misiones están abocadas a un gran fracaso, si no se buscan
soluciones adecuadas. Es ésta una poderosa razón por la que conviene
extender la celebración de esta jornada misionera a una semana
entera, y, mejor aún, como se practica en Italia, a las cuatro
semanas del mes.
- La primera semana se
dedica a intensificar la oración misionera (celebraciones
paralitúrgicas, horas santas, rosarios, etc.)
- La segunda semana se
promueve de manera especial el sacrificio y el dolor por las
Misiones (labor callada de propaganda, penitencias voluntarias
visitas a enfermos para invitarlos a ofrecer sus dolores por la
causa misionera, etc.)
- La tercera semana (que
termina con la fecha del "Domund") se concreta en la caridad
(propaganda activa, organización de la colecta por medio de
sobres, de huchas, de mesas petitorias, etc.)
- La cuarta semana se
destina a promover la acción de gracias por la fe recibida y
como digna respuesta, la oración y la acción práctica por el
fomento de nuevas vocaciones misioneras, salidas de la propia
comunidad eclesial.
Vinculación con la Obra de la Propagación de la
Fe.
La Obra de la Propagación de la Fe está vinculada a esta jornada
anual por su origen, por su promoción y por la recogida y
distribución de las ofrendas recibidas. Pablo VI ha recordado
diversas veces en sus mensajes esta estrecha vinculación: "A la Obra
de la Propagación de la Fe corresponde el honor de haber propuesto a
nuestro gran predecesor Pío XI en 1926, la feliz iniciativa de
establecer la jornada anual en favor de la actividad misionera de la
Iglesia. Ella ha recibido también el oneroso cometido de promover y
organizar, con el concurso de las otras Obras Misionales
Pontificias, y bajo la dirección de los Obispos, esta jornada anual,
y la de distribuir a las Misiones las ofrendas en ella donadas por
la caridad del mundo católico".
(misión sin fronteras - Joaquín María
Goiburu)