DOMUND 2005

"Pan para la vida del mundo"

Agenda  OMP

Afiche DOMUND 2005

 

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Hermanos y hermanas, que año tras año se encuentran en el itinerario de la animación y la cooperación por y para la misión; una vez revisado y constatado los diversos acontecimientos que marcan hito en el camino de nuestra Fe y que a su vez nos animan y ayudan a crecer como cristianos, se hace necesario ir creando bases, con la inseparable ayuda del Espíritu Santo, que fortalezcan el trabajo misionero.

Por una parte, la preparación y celebración del Octubre Misionero coincide con la  finalización el año de la Eucaristía, que nos deja vivencias y reflexiones que fortalecen el camino de la misión; para ello es necesario revivir algunas escenas evangélicas que colocan nuestro pensamiento en diversos momentos eucarísticos, y recuerdan que: “el Pan es uno solo y todos participamos de ese único Pan, todos formamos un solo cuerpo” (1° Cor. 10, 16-17) donde la Iglesia está unida en la comunión de un solo cuerpo que es Cristo; por tanto nos toca como misioneros, en este momento especial y específico de la historia el mantener la unidad de la Iglesia.

Nuestro lema: “Misionero pan para la vida del Mundo” nos ubica en el sendero de comprender el dinamismo eucarístico de la misión. Los Misioneros con su entrega nos recuerdan la entrega de Cristo al mundo y nos animan a anunciarle y a cooperar con este anuncio

Con la oración, entrega personal y cooperación misionera ir tejiendo en cada instante de nuestra vida el cuerpo de Cristo. Animados para esto, Jesús recuerda que: “Yo soy el Pan vivo bajado del cielo. El que come de este Pan, vivirá siempre.” (Jn. 6, 51-58).“El auténtico sentido de la Eucaristía se convierte, de por si en escuela de amor activo al prójimo” (Dominicae Cenae, 6).

Comprendemos así la relación entre la Eucaristía y la luz de la vida, según la afirmación del apóstol San Juan: “Quien dice que está en la luz y no ama a su hermano, está aún en las tinieblas” (1° Jn 2,9). Ofrecer el sacrificio de Cristo implica continuar este mismo sacrificio en una vida de entrega a los demás. Así como él se ha ofrecido bajo la forma de pan y vino, así estamos llamados a darnos a la misión, teniendo en cuenta sus necesidades más que sus méritos, y ofreciéndoles el pan, es decir, lo más necesario para una vida digna.

Hoy día la Iglesia nos presenta testimonios palpables para hacer visibles este Pan que se entrega en el mundo de hoy, podemos mirar primeramente a la sede de Pedro, donde el querido y recordado Papa Juan Pablo II entregó su vida al servicio de la misión y del anuncio del Evangelio, sobre todo en los sitios más recónditos del planeta, aunque no es necesario solo el admirarle su acción sino seguir los pasos de Aquel a quien nos mostró cuando aún estaba con nosotros; ese fue su deseo y oración al Hijo por el mundo; “Quédate con nosotros Señor” porque “la humanidad necesita de Cristo, Pan partido”.

En nuestra época, la sociedad humana parece que está envuelta por espesas tinieblas, mientras es turbada por acontecimientos dramáticos y trastornada por catastróficos desastres naturales. Pero, como durante “la noche en que fue entregado” (1° Cor. 11, 23), también hoy Jesús “parte el Pan” (Mt. 26, 26) para nosotros, y en las celebraciones Eucarísticas se ofrece a sí mismo bajo el signo sacramental de su amor por todos.

Por esto, Jesucristo ha querido quedarse con nosotros en la figura de nuestro Santo Padre Benedicto XVI, el cual ha pedido desde el inicio de su Pontificado que: “se intensifique el amor y devoción a Jesús Eucaristía y que se exprese con valentía y claridad la Fe en la presencia real del Señor”, siguiendo el legado de nuestro Sumo Pontífice, que nuestro verdadero programa para este mes de las misiones no sea hacer nuestra voluntad, ni seguir nuestras ideas, sino de ponernos a la escucha de la Palabra y de la voluntad del Señor y dejarnos conducir por él, como verdaderos discípulos, de tal modo que sea él mismo quien conduzca a la Iglesia misionera en esta hora de nuestra historia.

Pbro. José Rafael Romero Linares

Director Nacional de las OMP en Venezuela

 

Queridos Hermanos y Hermanas:

           1. En este año dedicado a la Eucaristía, la Jornada Misionera Mundial, nos ayuda a comprender mejor el sentido «Eucarístico» de nuestra existencia, reviviendo el clima del Cenáculo, cuando Jesús, en la víspera de su pasión, se ofreció a sí mismo al mundo: «El Señor Jesús, la noche en que fue entregado, tomó pan, y después de dar gracias, lo partió y dijo: Este es mi cuerpo que se da por ustedes; hagan esto en conmemoración mía» (1Cor 11, 23–24).

En la reciente Carta apostólica «Mane nobiscum Domine» he invitado a contemplar a Jesús «pan partido» para toda la humanidad. Siguiendo su ejemplo, también nosotros debemos dar la vida por los hermanos, especialmente los más necesitados. La Eucaristía conlleva «el signo de la universalidad», y de manera sacramental prefigura lo que sucederá «cuando todos los que participan de la naturaleza humana, regenerados en Cristo por el Espíritu Santo, contemplando unánimes la gloria de Dios, puedan

decir: "Padre nuestro"» (Ad« gentes», 7). De tal manera la Eucaristía, mientras hace comprender plenamente el sentido de la misión, anima a cada creyente, y especialmente a los misioneros, a ser «pan partido para la   vida del mundo”.                     

                                         
   La humanidad tiene necesidad

de Cristo «pan partido»

2. En nuestra época, la sociedad humana parece que está envuelta por espesas tinieblas, mientras es turbada por acontecimientos dramáticos y trastornada por catastróficos desastres naturales. Pero, como durante «la noche en que fue entregado» (1Cor 11, 23), también hoy Jesús «parte el pan» (Mt 26, 26) para nosotros, y en las Celebraciones eucarísticas se ofrece a sí mismo bajo el signo sacramental de su amor por todos.

Por esto he querido recordar que «la Eucaristía no sólo es expresión de comunión en la vida de la Iglesia; es también proyecto de solidaridad para toda la humanidad» («Mane nobiscum Domine», 27); es «pan del cielo» que, dando la vida eterna (cfr. Jn 6, 33), abre el corazón de los hombres a una gran esperanza.

El mismo Redentor, que a la vista de la muchedumbre necesitada sintió compasión «porque estaban vejados y abatidos como ovejas que no tienen pastor» (Mt 9, 36), presente en la Eucaristía, continúa a lo largo de los siglos manifestando compasión hacia la humanidad que se encuentra en la pobreza y en el sufrimiento.

En su nombre, los agentes pastorales y los misioneros recorren caminos no explorados para llevar a todos el «pan» de la salvación. Les anima la conciencia de que unidos a Cristo «no sólo centro de la historia de la Iglesia, sino también de la historia de la humanidad (cfr. Ef 1, 10; Col 1, 15–20)» («Mane nobiscum Domine», 6), es posible satisfacer los anhelos más íntimos del corazón humano.

Jesús solo puede apagar el hambre de amor y la sed de justicia de los hombres; sólo él hace posible a cada persona la participación en la vida eterna: «Yo soy el pan vivo, bajado del cielo. Si uno come de este pan, vivirá para siempre» (Jn 6, 51).

La Iglesia, junto con Cristo, se hace "Pan partido "

 

3. La Comunidad eclesial, cuando celebra la Eucaristía, de manera especial el domingo, día del Señor, experimenta a la luz de la fe, el valor del encuentro con Cristo resucitado, y adquiere cada vez más conciencia de que el Sacrificio eucarístico es «para todos» (Mt 26, 28). Si uno se alimenta del Cuerpo y de la Sangre del Señor crucificado y resucitado, no puede tener sólo para sí mismo este «don». Al contrario, es necesario difundirlo. El amor apasionado por Cristo conduce al anuncio valiente de Cristo; anuncio que, con el martirio, se convierte en ofrenda suprema de amor a Dios y a los hermanos. La Eucaristía apremia a una generosa acción evangelizadora y a un compromiso activo en la edificación de una sociedad más equitativa y fraterna.

De todo corazón, deseo que el Año de la Eucaristía motive a todas las comunidades cristianas a caminar «con generosidad fraterna» al encuentro de «alguna de las múltiples pobrezas de nuestro mundo» («Mane nobiscum Domine», 28). Esto, porque «por el amor mutuo y, en particular, por la atención a los necesitados se nos reconocerá como verdaderos discípulos de Cristo (cfr. Jn 13, 35; Mt 25, 31–46). En base a este criterio se comprobará la autenticidad de nuestras celebraciones eucarísticas. («Mane nobiscum Domine», 28).

 

Los misioneros, «pan partido» para la vida del mundo
 

4. También hoy Cristo manda a sus discípulos: «denle ustedes de comer» (Mt 14, 16). En su nombre, los misioneros acuden a tantas partes del mundo para anunciar y ser testigos del Evangelio. Los misioneros hacen resonar, con su acción, las palabras del Redentor: «Yo soy el pan de la vida. El que venga a mí, no tendrá hambre, y el que crea en mí, no tendrá nunca sed» (Jn 6, 35); ellos mismo se hacen «pan partido» para los hermanos, llegando a veces hasta el sacrificio de la vida.

¡Cuántos misioneros mártires en este tiempo nuestro!    ¡Que su ejemplo arrastre muchos jóvenes en el camino de la heroica fidelidad a Cristo! La Iglesia tiene necesidad de hombres y de mujeres que estén dispuestos a consagrarse totalmente a la gran causa del Evangelio.

           La Jornada Misionera Mundial constituye una oportuna circunstancia para tomar conciencia de la urgente necesidad de participar en la misión evangelizadora en la que se encuentran comprometidas las Comunidades locales y tantos Organismos eclesiales y, de modo particular, las Obras Misionales Pontificias y los Institutos Misioneros. Es misión que, además de la oración y del sacrificio, espera también un apoyo material concreto. Una vez más aprovecho la ocasión para subrayar el precioso servicio que realizan las Obras Misionales Pontificias, e invito a todos a apoyarlas con una generosa cooperación espiritual y material.

Que la Virgen, Madre de Dios, nos ayude a revivir la experiencia del Cenáculo, para que nuestras comunidades eclesiales sean auténticamente «católicas»; es decir, Comunidades donde la «espiritualidad misionera», que es «comunión íntima con Cristo» («Redemptoris Missio», 88), se sitúa en íntima relación con la «espiritualidad eucarística», que tiene como modelo a María, «Mujer eucarística» («Ecclesia de Eucharistia», 53); Comunidades que permanecen abiertas a la voz del Espíritu y a las necesidades de la humanidad; comunidades donde los creyentes, y especialmente los misioneros, no dudan en hacerse «pan partido para la vida del mundo».

 

¡A todos mi Bendición!

 

En el Vaticano, 22 de febrero de 2005, fiesta de la Cátedra de San Pedro.
IOANNES PAULUS II

 

Comprometidos en la misión de la Iglesia

1ª semana 2ª semana 3ª semana 4ª semana

 1ª SEMANA  del 1 al 8 de octubre

  • ORACIóN

 La oración no se improvisa; la oración se prepara, se desea. La oración no se copia, la oración siempre es nueva y original. La oración es mi relación con Dios, ahí es donde mi ser saborea la presencia de Dios en contacto con el Dios grande y todopoderoso, que viene a mi persona, mi oración se hace silencio y escucha los movimientos del Espíritu.

Si nosotros, en la oración sabemos constantemente sumergirnos en la contemplación de la persona de Cristo y en la contemplación del pobre, signo de Cristo, podremos acercarnos al Dios de la verdad para acogerla sin manipularla denunciando los errores con claridad, honestidad y sinceridad de corazón.

Al Dios de la vida y del Reino nos acercamos donando nuestra vida para los demás.

Si nuestra oración es auténtica será capaz de estimular a la conversión y de promover nuevas acciones de amor y de justicia en el espíritu de las Bienaventuranzas.

Si en nuestros momentos de oración, hacemos el esfuerzo para dejar las formulas conocidas de oración o la larga listas de peticiones y escuchamos el Espíritu que reza en nosotros, entonces comprendemos algunas definiciones de oración que dan los Santos y el alta estima que ellos tienen de la oración.

Orar no es pedir. Orar es ponerse en mano de Dios, a su disposición, y escuchar su voz en lo profundo de nuestro corazón”. “Yo sitúo la oración en primer lugar. La oración es mi primer alimento”. (Madre Teresa de Calcuta).

San Pablo en la carta a los Romanos 8,26 nos dice que la verdadera oración es fruto del Espíritu: “El Espíritu viene en ayuda de nuestra flaqueza. Pues nosotros no sabemos cómo pedir; más el Espíritu mismo intercede por nosotros con gemidos inefables”.

La oración misionera es ser uno con Cristo Redentor “Que vive siempre para interceder por nosotros” (Hb. 7,25). Estando unidos a Cristo atacamos el mal en la raíz y participamos en la evangelización de Jesús que se realizó en la acción y en la oración en su fase culminante del Getsemaní y en la Cruz.

Esa oración no es evasión de la acción, sino confiere a la misma: claridad, constancia, fidelidad y esperanza. Es una experiencia viva que el Dios de Jesucristo está actualmente presente en nosotros, en los demás y en la historia. Confiere unidad interior a nuestra vida transformándola en contemplación para el servicio de la humanidad con sus dolores y sus esperanzas.

Entonces se entienden estas otras palabras de la Madre Teresa de Calcuta: “Para mi la raíz de los males que nos aquejan está en la falta de oración. El medio principal y más efectivo para renovar la sociedad es la oración”.

Otra característica a tener en cuenta en la oración es la de la primera comunidad. No pide para sí misma, ni seguridad o tranquilidad, ni el castigo de los perseguidores. Sólo pide a su Señor poder anunciar su Palabra con seguridad, manifestar el poder de Dios realizando curaciones, señales y prodigios por el nombre de Jesús. (Heh.4,29-30) Hna. Carla Pianca

2ª SEMANA  del 9 al 15 de octubre

SACRIFICIO SUFRIR, PARA QUE?.

La historia de la Filosofía humana es una eterna pregunta sobre cuestiones centrales de la vida, ¿por qué vivimos? ¿Por qué morimos? ¿Para qué sufrimos?. Ciertamente que pasaríamos años estudiando las respuestas que hombres y , mujeres se han dado a esta pregunta. Y aun así estas mismas preguntas continuarían rondando nuestra alma.

El hombre moderno ha dicho “no quiero sufrir”, y efectivamente ha intentado por distintas vías evitar a toda costa el dolor, al punto que un autor cristiano ha dicho que pareciera casi una inmoralidad hablar de esto, del sufrimiento, en muchos ambientes , inclusive ciertas manifestaciones religiosas basan su éxito en ello “pare de sufrir”.

Pero desde el punto de vista real, ¿podemos dejar de sufrir? ¿Pueden el hombre y la mujer desligarse de esto que pareciera ser un componente fijo de la vida humana?. La respuesta es que no, ya vemos que a pesar de los múltiples intentos el ser humano continúa sufriendo, ya sea moral, física o espiritualmente, jamás se logra eliminarlos de un todo, no es fatalismo es constatación de la realidad, personal y social.

Lo primero que tenemos que señalar después de esta constatación es que Dios no quiere el sufrimiento, misericordia quiero y no sacrificios, es la constatación de que Dios que es misericordioso, es decir ama desde las entrañas no puede querer que suframos, que la pasemos mal, de hecho su victoria definitiva sobre el dolor y la muerte forman parte de la esperanza cristiana “ enjugará toda lágrima

de sus ojos y no habrá ya muerte ni habrá llanto, ni gritos ni fatigas, porque el mundo viejo ha pasado” (Ap.21,3) .

3ª SEMANA  del 16 al 22 de octubre

 ORAR POR LAS VOCACIONES MISIONERAS.

La Iglesia como buena madre nos recuerda siempre nuestros compromisos como cristianos y como misioneros. En el mes de Octubre, MES MISIONERO tenemos 4 intenciones, una por cada semana. En la tercera semana nos corresponde ORAR POR LAS VOCACIONES MISIONERAS.

 Esta tiene dos dimensiones: 1º. Orar para que surjan en la Iglesia vocaciones misioneras y 2º. Orar por las vocaciones actuales, en sitios de misión

La vocación es llamada, escucha, decisión de parte del Señor Jesús y de la persona llamada, se repite hoy día lo mismo que allá en Galilea, Jesús fue llamando a los que iba a hacer sus apóstoles. Por ello ORAMOS por aquellos que le dijeron “SI” al Señor para irse a misión y están en la vanguardia de la misión, nosotros en retaguardia los acompañamos con nuestra oración, sacrifico y muchas veces con nuestro dolor, enfermedad.

Son sacerdotes, religiosos, religiosas y laicos que se han ofrecido para cumplir el mandato del Señor: “Vayan por todo el mundo y prediquen el Evangelio, vayan y bauticen”. ( Mt.28,19-20). Hoy en todos los continentes están los misioneros, muchos han derramado su sangre por confesar su fe en Cristo Resucitado, Fe vivida en la Iglesia Católica. Son ya muchos los que son mártires de Cristo.

Por ello los invitamos a que seamos conscientes de que “todos somos misioneros”...todos tenemos que ayudar desde nuestro sitio: de trabajo, de profesión, de situación, a nuestros hermanos misioneros Se nos invita a la vez a que pidamos que surjan vocaciones misioneras que se ofrezcan para ir a las misiones.

Oremos por estos misioneros y hagámosle llegar una palabra de aliento, de recuerdo, felicitación, ayuda por lo que hacen. Haz la ofrenda de tu día en esta semana de: oración, acción y sufrimientos por los misioneros y pidiendo nuevas vocaciones misioneras.

Un Obispo escribe a los Misioneros

...No existe un rincón de la tierra donde un pequeño fragmento eucarístico separándose de la Hostia de nuestras Iglesias locales, no se haya depositado para volverse fermento de nuevas comunidades cristianas... Ustedes llevados aparentemente a la deriva por el viento de Pentecostés y llegados a playas lejanas no han destruido el círculo, sino que han ensanchado el Sagrario.

A ustedes llegue hoy nuestro agradecimiento... En el corazón de Cristo, donde el cansancio se olvida, añorar no tiene sentido, las lenguas se unifican, las distintas latitudes coinciden, las antiguas amistades se reencuentran y la vida recupera siempre el sabor de la libertad.

Gracias, sacerdotes, hermanas, laicos de cada rincón del mundo que arden como lámparas en tierra de misión. Gracias porque hicieron entrar el mundo en nuestras casas, gracias porque nos hacen quedar bien, gracias porque nos animan a buscar lo esencial y porque entre los caminos alternativos que llevan al Reino, ustedes nos indican el camino recto de la sencillez, la valentía, la donación total (Mons. Tonino Bello, Obispo de Molfetta Italia)

Hna. María de las Nieves Soto Aponte

4ª SEMANA  del 23 al 31 de octubre

 COOPERACIóN MISIONERA “DOMUND”

“Mayor felicidad hay en dar que en recibir” (Hch. 20,35), R.M. 81

Jesús llama a vivir en comunión para la misión. Así, el fruto de la animación, formación y comunión misionera se ve, ante todo, en la cooperación misionera.

Todos los cristianos, en virtud del bautismo, somos corresponsables de la actividad misionera (R.M. 77). La participación de las comunidades y de cada fiel en este derecho- deber es lo que se llama “cooperación misionera”(R.M. 77). Todos y cada uno hemos de hacer la cooperación conforme a nuestra propia vocación y misión. Esta cooperación misionera universal es signo de madurez de la fe y de una vida cristiana que produce frutos.

Ciertamente, la misión es cuestión de fe: del tamaño de la Fe que tengamos será la cooperación misionera que haremos. En nuestra cooperación misionera se mide nuestra fe. Así, la cooperación misionera va mucho más allá de dar una limosna o de ofrecer algunas oraciones por las misiones. La llamada es a ser misionero con todo: con nuestra vida, nuestro trabajo, nuestros bienes, nuestro tiempo. Ser misioneros continuamente y siempre.

Existen varias formas de cooperación a la evangelización universal. Cada una de ellas tiene su propio camino y significado. A cada uno de los cristianos nos corresponde cooperar espiritualmente; con la oración (RM 78), el testimonio de vida (RM 42) y con el sacrificio (RM 78), también podemos cooperar materialmente con nuestra ofrenda económica, que ha de ser sacrificada, con humildad y discreción, permanente, que se de para difundir el Evangelio y propagar la fe, así mismo para atender las principales necesidades de la evangelización.

 Formas de cooperar

No olvidemos la cooperación con nuestro servicio, como misionero debo decir cada día “Heme aquí Señor, estoy dispuesto, envíame”  (cf. Isaías 6,8). Esta es la respuesta que espera Dios de cada uno de nosotros: ser misioneros todo el día y todos los días.

ACTIVIDADES ESPECIALES

PARA LA COOPERACIóN MISIONERA

1. Para aumentar la ofrenda económica, conviene ante todo fomentar continuamente el testimonio de vida cristiana, la oración y el sacrificio. La cooperación misionera espiritual y la material van de la mano.

2. Motivar la ofrenda misionera semanal entre los grupos. La experiencia más extendida es la de asegurar que los niños utilicen su alcancía misionera en la casa, en la escuela y en su grupo misionero. Además, promover la realización de otras actividades tales como: rifas, reciclaje de periódicos, bazares, caminatas, concursos, actos culturales, venta de artículos elaborados por los grupos, venta de materiales misioneros, entre otras.

Meredith Gámez

 

Vigilia de Luz

"Con María. Llamados a la misión”

PRESENTACIóN

Presentamos unas ideas-guión que faciliten la celebración de la  Vigilia del DOMUND. Está pensada para toda la comunidad parroquial, para que toda la comunidad se sienta parte activa y llamada a la acción misionera.

La Vigilia es una adaptación del Rosario haciéndonos  eco de la llamada del Santo Padre para revitalizar esta clásica oración e impulsar el espíritu  misionero entre los fieles

Se sugiere que la delegación diocesana invite a distintas instituciones de la  Diócesis (Comunidades parroquiales, comunidades de vida consagrada, grupos, movimientos) para que preparen y asuman la celebración.

CELEBRACIóN

1) Saludo y Presentación 2)Proyección de un Audiovisual

El Audiovisual es aconsejable que sean sobre las imágenes marianas más relevantes de los cinco continentes. Fáciles de encontrar en la Web; www.marianistas.org/galeria/santamaria;  www.catolicos.org/santuarios.htm u otros lugares. El texto está tomado del mensaje del Santo Padre para la Jornada Mundial Misionera 2003 y de la Carta Apostólica Rosarium Virginis Mariae. La música a elección.

 

® Diapositiva o imagen: Título.

Texto: Somos Iglesia que camina de la mano de María. Animados con su presencia y con su poderosa intercesión. Somos Iglesia: comunidad de creyentes de Cristo Jesús, nuestro Señor, nacido de mujer nacido de la Virgen María, Dios y hombre verdadero, muerto y resucitado por nuestra salvación. 

® Diapositiva o imagen: Títulos,

Texto: Contemplar el rostro de Cristo lleva a un conocimiento profundo y comprometedor de su misterio. Contemplar a Jesús con los ojos de la fe impulsa a penetrar en el misterio de Dios-Trinidad. Dice Jesús: “El que me ha visto a mí, ha visto al Padre” (Jn 14,9). “Con el Rosario nos encaminamos por este itinerario místico “en compañía y a ejemplo de su Santísima Madre)

 ® Diapositiva o imagen: Imágenes marianas.

Texto: María misma se convierte en nuestra maestra y guía. Bajo la acción del Espíritu Santo, nos ayuda adquirir la “audacia” que capacita para transmitir a los demás la experiencia de Jesús y la esperanza que sostiene a los creyentes. ® Diapositiva o imagen: Imágenes marianas. Texto: ¡Contemplemos siempre a María, modelo insuperable! En su espíritu todas las palabras del Evangelio encuentran un eco extraordinario. María es la “memoria” contemplativa de la Iglesia, que vive con el deseo de unirse más profundamente a su Esposo para influir aún más en nuestra sociedad. ® Diapositiva o imagen: Imágenes marianas. Texto: ¿cómo reaccionar ante los grandes problemas, ante el dolor inocente y ante las injusticias perpetradas con arrogante insolencia? Siguiendo dócilmente el ejemplo de María, que es nuestra Madre, los creyentes aprenden a reconocer en el aparente “silencio de Dios” la Palabra que resuena en el silencio por nuestra salvación. ® Diapositiva o imagen: Imágenes marianas. Texto: Santidad y misión son aspectos inseparables de la vocación de todo bautizado. El esfuerzo por llegar a ser más santos está estrechamente vinculado al de difundir el mensaje de la salvación. “Todo fiel está llamado a la santidad y a la misión”.

 ® Diapositiva o imagen: Imágenes marianas.

Texto:  Si todos los misterios del Rosario constituyen una significativa escuela de santidad y de evangelización, los misterios de luz ponen de relieve aspectos singulares de nuestro “seguimiento” evangélico. El bautismo de Jesús en el Jordán recuerda que todo bautizado es elegido para llegar a ser en Cristo “Hijo en el Hijo” (Ef. 1,5; ef. Gaudium et spes, 22). En las bodas de Caná, María invita a la escucha obediente de la palabra del Señor. “Hagan lo que él les diga” (Jn 2, 5). El anuncio del Reino y la invitación a la conversión son una clara consigna para todos a emprender el camino de la santidad. En la Transfiguración de Jesús, el bautizado experimenta la alegría que le espera. Al meditar en la institución de la Eucaristía, vuelve repetidamente al Cenáculo, donde el Maestro divino dejó a sus discípulos el tesoro más precioso: él mismo en el Sacramento del Altar.

3) DESARROLLO DE LOS CINCO MISTERIOS DE LA LUZ

3.1) El Bautismo de Jesús (Presidente) - Lectura: Mc 1,9-11 - Comentario: “Jesús es bautizado en el Jordán. Jesús es el Hijo de Dios, como lo manifiesta la voz del Padre que le declara todo su amor. Del Espíritu de Dios, Jesús recibe su misión de Mesías-enviado” El bautismo que recibimos nos hizo hijos de Dios y miembros de su familia: la Iglesia, para vivir en comunión de vida con El y con los hermanos. El Bautismo nos hace elegidos y enviados de Dios para poner en el mundo, en la familia, en la comunidad, en nuestra vida cotidiana señales y signos de vida de Dios a favor de los demás, sobre todo de los más pobres. - Invocación de la comunidad: Gracias por hacernos hijos tuyos - Petición-ofrenda: (Agua y luz. La realizan los niños). “Pedimos en este misterio por todos los niños bautizados y por aquellos que aún no lo están. Pedimos por todos los que hemos recibido el bautismo, que el agua de la vida de Dios renueve nuestra personas para ser hombre y mujeres nuevos, y la luz de la fe, la manifestemos siempre en nuestras obras”. - Canción: “Un solo Señor, una sola fe”. - Padrenuestro, Ave María y Gloria: niños - Oración: Dios todopoderoso, que en el Bautismo de Cristo en el Jordán, nos revelaste que El era el Hijo amado: concede a tus hijos de adopción, renacidos por el agua y el Espíritu, que nos mantengamos siempre en el cumplimiento de tu voluntad. Por Jesucristo nuestro Señor. Amén.

3.2) La Revelación de Jesús en las Bodas de Caná (Presidente) - Lectura: Jn 2,1-11 - Comentario: “Cristo, cambiando el agua en vino, abre el corazón de sus discípulos a la fe por la intervención de María, la primera creyente” (1 Pablo II). Las bodas son signos de la unión en el amor. Amor de Jesús con la humanidad. Amor entre los esposos. El Vino es señal de la gracia de Dios derramada en Jesucristo, es señal de la vida que Dios nos da en Jesucristo, vida a la que somos invitados por María: “Hagan lo que él les diga”. - Invocación de la comunidad: Hagamos siempre lo que él nos dice. - Petición –ofrenda: (Vino y alianzas, presentados por un matrimonio). Presentamos en este misterio a todos los matrimonios y familias de nuestra comunidad. A todos los novios, a las familias con problemas, para que el amor, la fidelidad, la unidad y el respeto a la vida sean valores permanentes en sus vidas y sientan siempre en ellos la presencia de María”. - Canción: “Como el padre me amó”. - Padrenuestro, Ave María y Gloria: matrimonio - Oración: Señor Jesús, que estuviste presente en las Bodas de Caná, haz que todas las jóvenes parejas, te inviten a Ti y a tu Madre a su unión matrimonial y que todos nosotros vivamos haciendo siempre lo que Tú nos mandas. Por Jesucristo Nuestro Señor. Amen.

3.3) Jesús anuncia el Reino de Dios e invita a la conversión - Lectura: Mc 1, 14-15 Comentario: Jesús guiado por el Espíritu anuncia el Reino de Dios. En la pro

pia persona de Jesús, Dios se acerca a todos los hombres que quieren cambiar sus vidas y aceptar la Buena Noticia que trae una nueva situación a nuestro mundo. A todos los hombre y mujeres. Dios viene y ya está en medio de nosotros. El reino de Dios viene para que reinen la paz y la justicia; para quitar cargas y pecados; para curar heridas; para enjugar lagrimas; para dar buena noticia a los pobre, vista a los ciegos, hacer andar a los lisiados; romper atadura, abrir cárceles, saciar hambres y sanar corazones desgarrados y tristes. - Invocación de la comunidad: Venga a nosotros tu reino - Petición-ofrendad: (cartel del DOMUND, presentada por catequistas o misioneros). Pedimos en este tercer misterio por todos los que tienen la tarea de anunciar el Reino de Dios. Por nuestros obispos, sacerdotes, catequistas y demás agentes de pastoral. Por todos los que dedican sus vidas a los más pobres. Por nuestros misioneros y los de todo el mundo. Pedimos para que surjan vocaciones al sacerdocio y a la vida consagrada que sigan anunciando en el mundo la Buena Noticia. Por todos nosotros para que abiertos a la Palabra de Dios, sepamos acogerla. - Canción: “Anunciaremos tu reino Señor” - Padrenuestro, Ave María y gloria: Catequista, misioneros. - Oración: Señor Jesús, tú proclamaste la “Buena Noticia” del Reino de Dios, concédenos que acogiéndola y enseñándola como tal, arraigue en nuestros corazones y en el toda la humanidad. A ti gloria y alabanza, por los siglos de los siglos. Amén”

3.4) La Transfiguración de Jesús - Lectura: Mt 27, 1-8 - Comentario: La Transfiguración es misterio de la luz por excelencia. La gloria de Dios resplandece en la persona de Jesús, mientras la voz del Padre lo manifiesta como Hijo amado, para que le escuchemos. La Transfiguración es anuncio de vida nueva, de confirmación de la gloria de Dios. Es experiencia para nosotros-amigos de Jesús- de seguimiento de la persona del mismo Jesús en el camino de la entrega de la vida. - Invocación de la comunidad: Haz brillar tu rostro sobre nosotros. - Petición-ofrenda: (Biblia, presentada por religiosas). “En este cuarto misterio queremos pedir y presentar al Señor a la vida consagrada, que dedican su vida al servicio de los demás y la contemplación. Pedimos por nuestros responsables políticos, para que trabajen por la paz, la justicia y el justo progreso de los pueblos. Pedimos por todas las personas enfermas y atribuladas, que desde su dolor, hacen de su vida un servicio permanente a la misión”. - Canción: “Un vaso nuevo”. - Padrenuestro, Ave María y gloria: religiosas. - Oración: Señor Jesucristo, así como la claridad de tu vida transfigurada, fue motivo de esperanza para tus discípulos; concédenos que nuestra vida sea favor de un mundo

mejor. Te lo pedimos a Ti que vives y reinas, con el Padre de la unidad del Espíritu Santo, por los siglos de los siglos. Amén.

3.5) Jesús instituye la Eucaristía - Lectura: Mt 26, 26-28 - Comentario: La Eucaristía es memorial de la muerte y resurrección de Jesús y presencia real y sacramental en la Iglesia. Jesús en la Eucaristía se nos da en plenitud. Al alimentarnos de Cristo nos unimos a El, nos hacemos uno con El y esto nos lleva a una comunión con todos los hombres. Es fermento y expresión de unidad. Es amor servicial. Es fundamental y necesario participar en la Eucaristía cada domingo para vivir con Cristo y desde El servir a los demás. - Invocación de la comunidad: “Te conocemos, Señor, al partir el pan”. - Petición-ofrenda: (pan y vino, presentado por un sacerdote y un joven). “Pedimos por los sacerdotes que cada día celebran la Eucaristía el, alimento verdadero”. - Canción: “Oh, Señor, delante de ti”. - Padrenuestro, Ave María y gloria: Sacerdote y joven. - Oración: Oh Dios, que en este sacramento admirable nos dejaste el memorial de tu pasión y resurrección, te pedimos nos concedas, por la participación en él, llenarnos de Ti, para llevarte a los hombre y así obtener los frutos de la Redención. Por Jesucristo Nuestro Señor. Amén.

4) Letanías en honor a la Virgen: Señor, Ten piedad Cristo, Ten piedad Señor, Ten piedad Cristo, óyenos Cristo, escúchanos Dios, Padre Celestial Dios, Hijo redentor del mundo Dios, Espíritu Santo Trinidad Santa un solo Dios Santa María Santa Madre de Dios. (Invitar a la gente a que digan advocaciones de la Virgen o Alabanzas a María) Oración final: Te pedimos, Señor, que nosotros tus siervos, seamos files discípulos de tu Hijo, a ejemplo de María Madre de Dio y Madre nuestra. Que como ella estemos dispuestos a cumplir tu voluntad y anunciar al mundo el Evangelio. Que en María todos los misioneros encuentren amparo, confianza y protección. Por Jesucristo nuestro Señor. Amén.

Despedida y bendición final.

 

ORACION MISIONERA

Señor Dios, padre de toda la humanidad, te damos gracias por habernos llamados a la Fe y a ser parte de la Santa Iglesia.

Aviva en nuestra comunidad cristiana el Espíritu Misionero, y ayúdanos a comprender que nuestro primer deber es creer, vivir y anunciar el Evangelio.

Te encomendamos a esos Hombres y Mujeres que, dejándolo todo, han salido para tierras lejanas anunciando la Palabra de tu Hijo.

Haz resonar en nuestros corazones la voz apremiante de Jesús:”SIGUEME”. Danos el valor de ir predicando la salvación a quienes no la conocen.

Para que tu mies tenga obreros, tus ovejas tengan pastores buenos, tus hijos, hermanos.

Te los pedimos por intercesión de la Santísima Virgen María, Estrella de la evangelización, la que nos entregó a Jesucristo, Consolación de la humanidad. Amén.

Camina por la misión

16 de octubre Camina por la Misión Caminata por el camino de los Españoles para jóvenes y adultos 
Lugar de concentración: Puerta de Caracas
Hora: 7:00am
más información  ospa@ompvenezuela.com

Desde Hace dos años se comenzó a realizar en la Arquidiócesis de Caracas la Caminata Misionera y específicamente en Octubre, mes de las misiones. Todo comenzó el mismo día de Pascua por la tarde, Jesús, bajo las apariencias de un caminante, se junta a dos discípulos que se dirigían a Emaús y hablaban entre si de los hechos sorprendentes acaecidos en Jerusalén el viernes anterior. (Lc 24, 13-35) Les parece conocida esta lectura ¿ya saben cual fue el final? esto mismo nos paso a un grupo de Misioneros de la Consolata (Sacerdotes, Laicos y Hermanas) que pensando en lo bien que la pasamos con Jesús era necesario hacer algo diferente; ya se contaban con las vigilias misioneras, el DOMUND., se anima en algunas parroquias ahora nos faltaba solo caminar con el, ya que el Camino de Jesús es el camino de Dios, porque Jesús es el hijo de Dios. Seguir a Jesús es ser hombres a “imagen” de Dios. Así que el camino está abierto para todos los que quieran seguirlo.

Tenemos aquí en Caracas el imponente Cerro el ávila, pulmón de nuestra Ciudad, el cuál cuenta con grandes caminos para llegar a el. Unos de los mas bonitos y también histórico es el famoso; Camino de los Españoles por donde se conectó el mundo Europeo con nuestra gran ciudad y también por donde paso un sin número de esclavos y de comida …entre otras cosas y la más importante de ellas, nuestra Fe… porque por aquí llegaron muchos misioneros que nos trajeron la palabra de Dios. Así que “Bingo” era el lugar ideal para comenzar a Caminar sin duda no todos tenemos el Cerro ávila cerca, pero tendremos un lugar bonito y con cierto significado para comenzar a caminar, todos estamos invitados a buscarlo y recorrerlo con un sentido Misionero.

El primer año asistieron mas o menos 200 Jóvenes, el Segundo año pensamos que vendrían pocos (50) y llegaron 400, este año serán por supuesto muchos mas porque también contaremos con Ustedes queridos amigos lectores misioneros que por lo menos nos acompañaran en este encuentro con Jesús. En nuestras caminatas misioneras siempre terminamos con la Eucaristía después de tanto caminar que hermoso es ver los pies del mensajero que llevan la paz y reunidos allí con Jesús es tocar el cielo y entregar completamente nuestras vidas. Para luego volver con las pilas bien puestas y seguir bien comprometidos. En el primer año acompañamos la caminata con testimonios misionero de Religiosas, Sacerdotes y de Laicos y de la palabra de Dios, la santísima Virgen también nos acompaño con algunas decenas del Rosario y sobre todo cantos misioneros y nuestro entusiasmo por la misión.

El caminar nos hace pensar también en las grandes caminatas que hacen los misioneros para llevar el Evangelio a todas partes, esto también nos inspira y nos mueve para sentirnos en sintonía con ellos y desde aquí apoyarles y animarles porque tal vez en un futuro muy cercano también nos puede tocar a nosotros.

En nuestra segunda Caminata fuimos introduciendo algunos elementos para hacer cada caminata algo innovadora e interesante. Decidimos llevar en un morral bien condicionado a Jesús Sacramentado, el mismo era llevado por un Padre y todos caminando a su lado o detrás de él, sentíamos su presencia en medio de nosotros, realmente fue muy bonito y muy sagrado poder sentir que estaba allí a nuestro lado.

Para este año el nuevo elemento que nos acompañara será un bastón el cual es nuestro soporte y nuestra fuerza para seguir adelante. También tiene un significado importante, ya que es hecho por nuestros Indígenas en Venezuela y es un medio por el cual nos apoyamos es nuestra fuerza es Jesús de Nazareth la persona que nos impulsa a caminar.

Quienes participan de esta caminata. Al principio se pensaban que eran solos jóvenes pero también nos dimos cuenta que muchos niños, religiosas, y personas adultas tenían un inmenso deseo de iniciar este camino, así que quedó abierto para todas aquellas personas que quisieran ir para reflexionar, hacer ejercicio y sobre todo encontrarse con Jesús.

Todas las apariciones de Jesús resucitado se concluyen con una consigna apostólica. A la Magdalena Jesús Dice: No me toques pero ve a mis hermanos y diles: Subo al Padre mío y Padre de ustedes (Jn 20,17); a las demás mujeres: Vayan y digan a mis hermanos que vayan a Galilea y que allí me verán (Mt 28,10). Los discípulos de Emaús, aun sin haber recibido un mandato semejante, se sienten impulsados a emprender el camino de Jerusalén para referir a los once “lo que había pasado” (Lc 24,35). La fe de los Apóstoles en la Resurrección no nació de un momento de exaltación religiosa, sino que estaba basada en una experiencia personal, según la cual cada uno podía afirmar haber sido testigo presencial de ella.

Sólo después de haber asegurado la firmeza de su fe, da Jesús a sus discípulos el gran mandamiento: “Vayan por todo el mundo y prediquen el Evangelio a toda criatura” (Mc 16,15). Ahora que ya han tenido del Resucitado todas las pruebas de la realidad de su resurrección, deben ir y anunciar el Evangelio a todos los hombres. Pues con la resurrección, se ha completado ya la “Buena Nueva” de la salvación universal realizada por Cristo y debe ser difundida por todo el mundo para que se haga historia de cada uno de los hombres.

Así que en nuestra caminata misionera queremos que cada persona tenga una experiencia personal con Jesús para que luego pueda llevar la Buena Nueva a quienes no la conocen.

Ahora el camino está abierto. Es necesario ponerse a Caminar, contamos con él y luego todo llegará por añadidura; organizar la caminata, hacer las invitaciones, llevar una caja de primeros auxilios, un carro rustico por alguna emergencia, invitar al Padre (por supuesto) y en fin todos los detalles que se nos ocurra y que nos ayudara en nuestro encuentro personal.

La experiencia vale la pena y es inolvidable, arriésgate! y ven a caminar con nosotros porque ya cae la tarde.

Wilfer Ramirez

 

CATEQUESIS

Culminación del año de la  Eucaristía

FIESTA MISIONERA

Con la misma fuerza que se inaugura un acontecimiento de esta magnitud, querido y decretado por el Papa Juan Pablo II, se clausura en el tiempo con la misma y aun mayor vitalidad con la cual se comenzó, por el Papa Benedicto XVI.

La Eucaristía es el centro de la misión

  •  LA IMAGEN: UNA CUSTODIA MISIONERA

-Cristo en el centro – Eucaristía La Iglesia tiene a Cristo como centro, sin él la misión no tendría sentido. Toda la acción misionera gira en torno a proclamar a Jesús “Buena Noticia” que se encarnó, padeció, se entregó, murió por todos, resucitó y estará con nosotros “hasta el fin de los tiempos”. En la Eucaristía se actualiza esta misterio de nuestra fe. Es el “Pan Vivo” que da la vida al mundo. Es el Alimento para la vida eterna que fortalece la Evangelización.

-Los misioneros unidos forman esa “custodia” que expone ante el mundo a Jesús Hostia Santa, Dios Vivo presente en la Eucaristía en cuerpo, sangre, alma y divinidad, “Pan de Vida” razón de ser del misionero. -Cada fotografía presenta un testimonio de misioneros que trituran sus vidas día a día para hacerse pan como Jesús sacramenta do. Testimonio expresado en la caridad con el que sufre, en la

catequesis y el diálogo con las diferentes culturas, en la formación de los pueblos para el trabajo y la educación para mejorar la calidad de vida, en la construcción del Reino de Dios ya en este mundo, toda la acción misionera fundamentada en el amor que transforma y enriquece. Una custodia misionera, hecha de verdadera Fe, de sacrificio unido al de Cristo, de grandes esfuerzos, de diálogo con Dios y los hombres, de alegre esperanza que comunica el “Amor”.

  • EL LEMA: “MISIONEROS: PAN PARA LA VIDA DEL MUNDO”

Jesús mismo invita, es una llamada personal a seguirle a comunicar la esperanza, a SER MISIONERO: “pan partido para la vida del mundo” a ejemplo del Maestro, para que el mundo, como los discípulos de Emaús, le reconozca “AL PARTIR EL PAN” (Lc. 24,35). Comunión con los hermanos compartiendo lo mejor que tenemos “dando desde nuestra pobreza”, confiados en que Dios seguirá haciendo el milagro, pero quiere contar con nosotros “denle ustedes de comer”. Al partir el pan con los hermanos seremos auténticos testigos del Resucitado.

  • LOS COLORES:

Una custodia dorada que resplandezca como los misioneros “luz del mundo” que anuncian al “Sol que nace de lo alto”. El Dios transfigurado del Tabor y sufriente en el Calvario. Verde y azul, arriba y abajo porque el Cielo baja a la tierra y la tierra se hace cielo cuando Dios se hace hombre como los hombres y eleva al mundo. La tierra se hace cielo cuando los misioneros construyen con Cristo la civilización del amor. Al que le recibe se le da desde ahora un adelanto de la gloria futura. Rojo, símbolo del martirio y de la sangre de Cristo, derramada por expiación de los pecados de la humanidad.

Los colores representan los continentes: verde, áfrica; rojo, América; Blanco, Europa; amarillo, Asia; azul, Oceanía.

 

 

Historia del DOMUND

  • Su origen 

Cuando el Cardenal-arzobispo de Milán, Aquiles Ratti, es elegido Pontífice en 1922, bajo el nombre de Pío XI, viene ya aureolado con la fama de gran favorecedor del apostolado misionero. Ha instituido en su vasta Diócesis un activo secretariado diocesano de Misiones, que ha extendido por toda ella la Obra de la Propagación de la Fe. Hasta ha fijado en favor de esta Obra una gran jornada anual, que debe celebrarse el día de la Epifanía en todas las Parroquias y Centros religiosos diocesanos.

A las pocas semanas de su entronización como Papa, elige en la persona de Mons. Roche, al primer Obispo indígena, que inaugurará la serie de Prelados autóctonos de rito latino en el siglo XX. Pocos días después promulga como Pontificia a la obra de la Propagación de la Fe, junto con la Obra de la Santa Infancia y del Clero Indígena; y las declara instrumento principal y oficial de la cooperación misionera de toda la Iglesia católica.

En 1925. abre en el Vaticano, en pabellones levantados sobre el patio célebre del Belvedere, una espléndida Exposición Misionera, aprovechando la afluencia de peregrinos al nuevo año santo, con el fin de promover las vocaciones misioneras, suscitar el interés de los fieles por los problemas de las Misiones y excitar su generosidad espiritual y material.

En febrero de 1926, publica la célebre encíclica Rerum Ecclesiae, en la que reafirma la importancia y urgencia de los objetivos misioneros programados al principio de su Pontificado y manifiesta su resolución inquebrantable de acortar las etapas para su realización. "La Iglesia -afirma en esta encíclica- no tiene otra razón de ser sino la de hacer partícipes a todos los hombres de la redención salvadora, dilatando por todo el mundo el reino de Cristo". Antes de terminar ese año, consagrará el mismo Papa a los seis primeros Obispos indígenas de China. Y es, precisamente en este año de tan notables acontecimientos, cuando va a tener lugar otro hecho significativo: La institución de la jornada misionera de octubre. Las OMP desde su promulgación como Pontificias en 1922, se habían ido desarrollando, bajo el impulso de sus consejos generales y de sus direcciones nacionales y diocesanas, en diversas naciones, especialmente en las de antigua cristiandad. Pero no podía esperarse de estas Obras, aunque contaran con numerosos y valiosos colaboradores, que influyesen de manera decisiva en el Pueblo de Dios. 

Así, en este clima tan favorable a la causa misionera de la Iglesia, surge en el seno del Consejo General de la Obra Pontificia de la Propagación de la Fe (algunos creen que por instigación del mismo Pontífice) la iniciativa de celebrar una Jornada Mundial de propaganda, que constituya un serio aldabonazo en la conciencia de todo el Pueblo de Dios, para recordarle su responsabilidad misionera de dimensión universal.

Se proponen cinco grandes objetivos 

1-Oración ferviente al Señor para acelerar su reinado en el mundo. 

2-Hacer comprender a todos los fieles el formidable problema misionero. 

3-Estimular  el fervor misionero de los sacerdotes  y de los fieles. 

4-Dar a conocer mejor la Obra de la Propagación de la Fe. 

5-Solicitar la ayuda económica en favor de las Misiones. 

 

En concreto, el Consejo Superior General suplica entre otras cosas: 

"-Que se fije el domingo penúltimo de octubre como jornada de oración y propaganda misionera en todo el mundo católico". 

-"Que se celebre en esa jornada la misa "por la evangelización de los pueblos" "

 -"Que la predicación, en ese día, sea de carácter misionero, con especial referencia a la Obra de la Propagación de la Fe ". 

Un breve rescripto de la Sagrada Congregación de Ritos, firmada por el Prefecto Cardenal Vicco, con fecha 14 de abril de 1926, será el acta fundacional de este Domingo Mundial de Misiones o "Domund", como lo llaman los pueblos hispánicos. Al comienzo de tal rescripto, figura esta lapidario frase: "Nuestro Santísimo Señor, el Papa Pío XI, acogiendo benigno los votos y preces elevados, se ha dignado oír y aprobar dichas peticiones". El que este documento lleve la impronta de la Sagrada Congregación de Ritos señala el carácter principalmente espiritual de esta jornada misionera mundial. 

El "Domund" está ya en marcha.

  • Significación de esta jornada en el quehacer misionero de la Iglesia.

 Esta Jornada Mundial ha supuesto para el apostolado misionero un impulso formidable, difícil de superar por otros medios, tanto por su extensión como por su profundidad. Pablo VI la ha calificado, en diversas ocasiones: -"como un acontecimiento de gran relieve en la vida de la Iglesia"; -"genial intuición de Pío XI"; -"ocasión de hacer sentir su vocación misionera a la Iglesia, a nuestros hermanos en el episcopado, al clero, a los religiosos y religiosas y a todos los católicos"; -"poderosa e insustituible ayuda para las Misiones"; -" acrecentamiento de la fe tanto en las Iglesias de antigua cristiandad, como en las jóvenes Iglesias".

Catequesis eficaz de la doctrina misionera conciliar. En el mensaje que en 1972 dirigió Pablo VI al Cardenal Renard, arzobispo de Lyon, con motivo del Congreso Internacional de las OMP, refiriéndose al "Domund", escribía: " Estas ornadas seriamente preparadas permiten a los cristianos una mirada nueva sobre las Misiones... Examinar la evangelización local y evangelización lejana en una misma pastoral misionera, cuya única fuente es Cristo". Es incalculable el bien inmenso que han ocasionado los mensajes de los Pontífices que han sucedido a Pío XI, con motivo de la celebración de esia jornada. Con razón pudo llamar a este día el Prefecto de Propaganda Fide, Cardenal Van Rossum, el Gran día de la Catolicidad.

Desde que Pablo VI inauguró su Pontificado en 1963, hasta el presente, no ha habido año en que el Vicario de Cristo no haya enviado su particular mensaje para esta jornada misionera mundial.

En cada uno de estos mensajes se presenta, en primer lugar, un tema importante sobre la actividad misionera de la Iglesia. Todos estos temas, diferentes cada año, podían muy bien formar un práctico y actualísimo Manual de Misionología,. del que mucho podrían aprender cuantos están comprometidos en la promoción de la animación misionera. En segundo lugar, se recuerda a los fieles, bajo diversos aspectos, la naturaleza de las Obras Misionales Pontificias y la necesidad y urgencia en promoverlas. Son ellas el instrumento principal del que disponen el Papa y los Obispos para la cooperación misionera del Pueblo de Dios, en su doble dimensión espiritual y material. El actual Pontífice, Juan Pablo 11, ha seguido los mismos derroteros de su predecesor, haciendo de sus mensajes y discursos sobre el Domund, una profunda catequesis doctrinal sobre las responsabilidades misioneras de todos los hijos de la Iglesia y presentando a las OMP como el programa mínimo de una eficaz cooperación misional.

Coordenadas de esta jornada misionera. Existe, según la fisolofía tradicional, una ley de causalidad, que conviene recordar al preparar esta jornada: "Los mismos elementos que han contribuido a dar la vida a un ser, a un organismo vivo, a una institución, son llamados también a colaborar en su desarrollo y perfeccionamiento".

Ahora bien, el "Domund" nació bajo el signo de estos caracteres distintivos: -claro universalismo misionero; -concientización del deber misionero; -colaboración intensa espiritual; -ayuda generosa material; -vinculación íntima a la Obra Pontificia de la Propagación de la Fe. Ante la costumbre, tan frecuente hoy, de criticar las organizaciones eclesiales, sobre todo de origen preconciliar, hemos de responder que puede admitirse este desvío o rechazo en cuanto a aquellas instituciones u organismos que han mostrado su fracaso o su debilidad al paso del tiempo; pero no para aquellos que han visto afirmarse y potenciarse al ritmo de los años.

Si los caracteres antes expuestos han sido válidos hasta ahora, ¿por qué suprimirlos o cambiarlos? En un proverbio oriental, con dejos de delicada poesía, se dice: "Los que beben de la corriente de un gran río, deben acordarse de la fuente>,

Examinemos estos caracteres más atentamente.

-Claro universalismo misionero. 

Según Pablo VI, la difusión, entre el Pueblo de Dios, de la doctrina sobre el universalismo misionero, es la primera y más importante finalidad que se asignó a esta jornada desde su inicio... "Este mismo universalismo misionero ha constituido también el motivo fundamental de todas nuestras exhortaciones.... con ocasión de este Domingo Mundial Misionero de Octubre" (Mensaje Domund 1976). Los que están comprometidos en la promoción de esta jornada deben conocer las razones de estas prioridades del universalismo misionero y saber defenderlas en todos sus aspectos doctrinales, espirituales y materiales, con respuestas breves, claras, sencillas, comprensibles y convincentes.

Una objeción muy extendida, de apariencia lógica, funesta por sus resultados y resumen de todas las dificultades que se oponen a la penetración del ideal misionero, es ésta: "Las Misiones las tenemos aquí. ¿Para qué trabajar por las Misiones lejanas?"

Uno de los más célebres y eficaces propagandistas del Domund, el Obispo Fulton Sheen, director que fue en Estados Unidos de la Obra de la Propagación de la Fe, solía argumentar así contra los que calificaban de aberración el ayudar a las Misiones lejanas, cuando dentro de la nación o Diócesis, había tantas necesidades por remediar:

"La Diócesis, la Parroquia o el individuo que prefiere gastar todas sus energías en casa, antes de emplearlas en las Misiones lejanas, es semejante al que, temiendo un empobrecimiento del corazón por el fluir de la sangre hasta las extremidades del organismo, levanta barreras para detener la sangre en el corazón. Este tal, bien pronto advertirá que las manos y los pies quedan paralizados y que también el corazón se debilita. Del mismo modo, el Cuerpo Místico de Cristo tiene cecesidad de que se haga correr la sangre hasta las partes más lejanas del organismo, para que vuelva más enriquecida al corazón. La parte derecha e izquierda del corazón no tienen comunicación directa entre sí. Solamente pueden comunicarse enviando la sangre a través de todo el cuerpo. De esta manera habrá unión y comunión entre todos los cristianos. Sólo cuando haya unión con todos los miembros del Cuerpo Místico, a través del mundo entero, podrá verificarse la plena renovación de la Iglesia".

- Concientización del deber misionero.

 Debemos aprovechar el " Domund " para formar la conciencia de los grupos cristianos a los que estamos vinculados. Quien estudie con detenimiento los textos conciliares, echará pronto de ver el avance positivo que ha supuesto el Concilio en este aspecto, en comparación con lo que antes se pensaba y practicaba entre no pocos cristianos, que se decían amigos de las Misiones. El Padre Arrupe, general que fue de la Compañía de Jesús, en una acertada intervención en el Aula conciliar, señaló concretamente los antiguos defectos: "Cierto infantilismo, derivado también de las informaciones misioneras que iban destinadas más bien a los niños que a los adultos. Sentimentalismo, fijándose preferentemente en los problemas del dolor y la miseria, descuídando otros más graves y urgentes. Complejo de superioridad contra el sentir cristiano, demostrando ignorancia de los valores religiosos y culturas de aquellos pueblos. Míopía, por agrandar los propios problemas de su país, Diócesis o Parroquia, y empequeñecer los de la Iglesia misionera, en el mundo no cristiano. Superficialidad en la valoración de las personas de los Misioneros y de sus métodos y resultado en su heroico apostolado ... " Conforme a la doctrina conciliar, el deber sagrado de la cooperación misionera hunde sus raíces en la misma vida Trinitaria; en la voluntad salvífica del Padre; en la virtud redentora del Hijo; en la naturaleza misionera de la Iglesia, vivificada y santificada por el Espíritu Santo. Cimientos inconmovibles son éstos, que recuerdan la parábola del divino Maestro sobre la "casa cimentada en la dura roca", no como la otra edificada sobre la arena.

- Aspectos sobrenaturales de la cooperación misionera. "Debe ser fundamentalmente sobrenatural, apoyada esencialmente en la gracia, en la liturgia, en la oración privada, sobre el valor expiatorio y satisfactorio del dolor unido al de Cristo" (cf. tema 26: La espiritualidad de las OMP).

- Propaganda moderna e inteligente.

 Fijándonos más concretamente en la organización propagandística de esta jornada de octubre, en el deseo de realizarla de la mejor manera posible, no podemos dar de lado al progreso y perfección que hoy ha alcanzado la llamada tecnología de la propaganda; nueva ciencia que cuenta en algunos países con rango universitario. Bueno fuera que las direcciones nacionales o los centros diocesanos de OMP, sobre todo con ocasión de esta ' jornada misional, invitaran a personas que conociesen más a fondo estas técnicas propagandísticas, para asesorar a nuestros colaboradores y renovar un poco los antiguos métodos.

Al comenzar la preparación del " Domund ", debernos revisar el nivel alcanzado por nuestros métodos de propaganda: Instrumentos de que disponen los propagandistas, exposiciones, revistas, carteles, pegatinas, folletos, globos, octavillas, proyecciones, cine, cassetes, vídeos... Comparémoslos con los que usan otras instituciones más a compás de los tiempos. Nunca creamos que nuestros actuales métodos son los mejores; porque siempre serán perfectibles, en función de una mayor eficacia pastoral, Una propaganda inteligente será siempre una propaganda más persuasiva.

Un pobre ciego se sienta en la escalinata de la Magdalena en París. Lleva colgado del cuello un cartel, con el acostumbrado letrero "Ciego de nacimiento". En aquel día de bella primavera, llegan ante el mendigo dos jóvenes. Uno de ellos, norteamericano, es graduado en propaganda. Ha venido a Francia en visita de inspección a la sucursal de la Compañía multinacional a la que pertenece. Se fija el profesional en las palabras del cartel y en su platillo vacío y dícele a su compañero: "Verás como se llena de monedas la bandeja, ahora vacía. Basta con cambiar las palabras del cartel", Y en vez de Ciego de nacimiento, escribe: Tú ves la primavera, yo no. Aquella sola mañana el ciego recogía más limosnas que en toda la semana anterior.

No queremos simplemente dinero. No debemos considerar la limosna del "Domund" como una ayuda puramente material. La limosna, aunque no cuenta hoy con muchos apologistas en la prensa de nuestros días, tiene a su favor la palabra revelada, que la colma de calurosos elogios. Y es que la limosna no se mide por la cuantía material, sino por el amor con que se entrega... ¿No es el amor el que transforma la limosna en la virtud teologal de la caridad? (cf - tema 23: La limosna misionera). Si recordáramos con frecuencia al pueblo creyente esta inefable verdad evangélica: "Todo cuanto hacéis a estos pequeñuelos, es a mí a quien lo hacéis"; si lográramos grabar en su mente y en su corazón la certidumbre de que por esta ley seremos principalmente juzgados después de nuestra muerte, convertiríamos la jornada misionera en una auténtica compelici¿>n de generosidad cristiana. ¿Por qué no lo intentamos.... comenzando por nosotros mismos?

- El "Domund" no es cosa de un día... 

Es labor de todo un año. Hasta hace pocos años no era infrecuente considerar ]a cooperación a las Misiones como cuestión de un solo día al año... Pasado el " Domund ", ya podían los propagandistas cruzarse de brazos en el quehacer misionero, fiasta la celebración de la siguiente jornada anual. Así como la celebración del día del amor fraterno en el jueves santo no supone amar al prójimo necesitado en ese sólo día, sino que obliga a hacerlo durante todos los días del año; también el deber misionero nos fuerza a cumplirlo durante las 365 jornadas del calendario. Hay un importante documento posconciliar, el Motu Proprio Ecclesiae Sanctae, que aplica a la práctica pastoral los principios y normas del Concilio Vaticano 11. Dice así, refiriéndose al Domund: 

"Para aumentar el espíritu misionero en el pueblo cristiano, foméntense las oraciones y los sacrificios diarios, de suerte que el día anual de las Misiones venga a convertirse en símbolo espontáneo de este espíritu."

Así lo practicaron los asociados a la Obra de la Propagación de la Fe durante el pasado siglo. Así, ahora también, comienzan a practicarlo en algunas Diócesis de Estados Unidos ... Y no solamente orando todos los días por la Iglesia misionera, sino con entrega diaria de pequeñas cantidades de dinero, como fruto de sacrificios continuos.

Estas pequeñas limosnas diarias, con el tesoro de las oraciones y sacrificios, se acumularán en las ofrendas del "Domund", haciendo de esta jornada anual el exponente máximo de nuestro diario deber misionero. Para que un país, una Diócesis, una Parroquia o comunidad local pueda decirse misionera, no basta con que en ella se celebre, de la mejor manera posible, una vez al año, la jornada misional de octubre. Es menester que esa ' jornada se considere como integrada vitalmente en un plan anual de pastoral misionera.

- Todo el mes de octubre, "misionero".

 Hoy, por desacralización de los días festivos, en los que comienzan a despoblarse las grandes ciudades en búsqueda de un descanso en el trabajo, o de un ambiente menos contaminado, van quedando los templos vacíos, con peligro de que los actos litúrgico-pastorales vayan declinando. La propaganda tradicional en esta jornada y las peticiones de ayuda espiritual y material para las Misiones están abocadas a un gran fracaso, si no se buscan soluciones adecuadas. Es ésta una poderosa razón por la que conviene extender la celebración de esta jornada misionera a una semana entera, y, mejor aún, como se practica en Italia, a las cuatro semanas del mes.

  • La primera semana se dedica a intensificar la oración misionera (celebraciones paralitúrgicas, horas santas, rosarios, etc.) 
  • La segunda semana se promueve de manera especial el sacrificio y el dolor por las Misiones (labor callada de propaganda, penitencias voluntarias visitas a enfermos para invitarlos a ofrecer sus dolores por la causa misionera, etc.)
  • La tercera semana (que termina con la fecha del "Domund") se concreta en la caridad (propaganda activa, organización de la colecta por medio de sobres, de huchas, de mesas petitorias, etc.) 
  • La cuarta semana se destina a promover la acción de gracias por la fe recibida y como digna respuesta, la oración y la acción práctica por el fomento de nuevas vocaciones misioneras, salidas de la propia comunidad eclesial.

Vinculación con la Obra de la Propagación de la Fe.

 La Obra de la Propagación de la Fe está vinculada a esta jornada anual por su origen, por su promoción y por la recogida y distribución de las ofrendas recibidas. Pablo VI ha recordado diversas veces en sus mensajes esta estrecha vinculación: "A la Obra de la Propagación de la Fe corresponde el honor de haber propuesto a nuestro gran predecesor Pío XI en 1926, la feliz iniciativa de establecer la jornada anual en favor de la actividad misionera de la Iglesia. Ella ha recibido también el oneroso cometido de promover y organizar, con el concurso de las otras Obras Misionales Pontificias, y bajo la dirección de los Obispos, esta jornada anual, y la de distribuir a las Misiones las ofrendas en ella donadas por la caridad del mundo católico".

(misión sin fronteras - Joaquín María Goiburu)

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