Somos  ministros, profetas y testigos  de la Palabra

 

 

     Vivimos en el mundo de la comunicación globalizada, donde corren rios de palabras y mensajes, pero  también donde no es fácil saber escuchar, donde hay  todavía  muchos sin voz, donde no hay criterios ciertos y objetivos que nos ayuden  a elegir y aprovechar positivamente  el contenido de muchos  discursos. No siempre las palabras, las expresiones, las reflexiones y profundizaciones  son riquezas  de las personas  que nos estàn hablando.

 

Vivimos  sumergidos de palabras, palabras y palabras que quitan tiempo a la acción y para no hablar de amor, lenguaje que todos entedemos. Hoy se dicen muchas palabras, pero no siemmpre de vida, sino a veces de engaño y mentira. Y nosotrso los seres humanos, a pesar de tantos bienes , estamos vacios de valores, estamos hambrientos  de Palabra que da la vida, que ilumina, transforma y santifica. Aunque  insistimos en que los Sacramenteos  son  siete y no todos somos dignos de recibirlos y podemos acceder a ellos, pero todos podemos leer , acoger y escuchar  y dejarnos  llenar y transformar  por la Palabra de Dios, que es Cristo, palabra definitiva del Padre, que se hizo carne, estilo de vida, fuerza de resurreccion y de esperanza.

Lo malo es cuando queremos  manipularla e instrumentalizarla.

 

¿Hasta cuándo existirán hombres  que pretenden ser la boca de la verdad y solo enseñan, acallan a otros y se toman el derecho, la osadìa de interpretar  unilateralmente  el pensamiento y la voluntad de los demàs y llevarlos a derrotas y fracasos  personales y comunitarios?

Lo importante  es dejarnos  inundar por  ella  para llegar  a ser hijos de Dios y hacernos evangelios vivos que la gente  puede leeer, mirar, contemplar y entender.

 

Hoy el mundo està reclamando urgentemente profetas del Dios del amor  y de la vida;

Profetas que piensan  desde el Evangelio, que hablan y proponen en nombre de Dios  y para  el bien del hombre y no por intereses mesquinos e individualistas; ellos proclaman la Palabra de Vida para que el hombre crezca, se libere de las muchas esclavitudes, se santifique , se salve y logre construir  un mundo mejor, es decir, mas fraterno y justo. 

 

El munndo  està esperando, no charlatanes o hombres tristes y pesimistas, sino testigos alegres, discipulos misioneros y seguidores enemorados  del Cristo resucitado que con su palabra  vivida, resucitadora y testimoniada logren  descolgar de la cruz a muchos  Hombres y Mujeres crucificados y para que, entre todos los pueblos y culturas, reine la paz y la esperanza.

Estemos siempre unidos en la oraccion, abiertos y dociles a la accion del Espiritu, el verdadero protagonista de la mision del Reino.

Reciban  todos un abrazo fraterno y misionero

 

Con aprecio.

 

P.ANDREA BIGNOTTI

                             Director de la OMP en venezuela

 

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