DOMINGO MUNDIAL DE LAS MISIONES
DOMUND 2009
Esta vigilia se puede realizar con el Santísimo expuesto.
Es bueno dar un sitio de realce a la Palabra de Dios .
Presidente:
Ritos iniciales como en el Misal Romano.
Monición.
Animador: Queridos hermanas y hermanos, estamos aquí reunidos para adorar a Jesús Eucaristía, en esta mes dedicado a las Misiones y a cada uno de los misioneros que han dejado todo para ir en la búsqueda del que aún no conoce el AMOR infinito de Dios Padre, Hijo y Espíritu Santo. Durante estas semanas hemos reflexionado sobre la Oración, el Sacrificio, la Cooperación y la Vocación Misionera; por ellos dispongamos nuestra vida y nuestro corazón para adorar a Jesús presente en cada uno de nosotros, siendo así verdaderos Discípulos Misioneros, en este mundo que tanto lo necesita.
Elementos a usar:
Mientras se entona el canto inicial, algunas personas entre ellos; niños, niñas, adolescentes, jóvenes y adultos, salen desde la asamblea llevando algunos signos misioneros. Un Cristo, Un cirio rojo (como signo de los misioneros que ha dado la vida), unas flores como signo de reconciliación y paz. Se llevan a un lugar preparado para que todos lo puedan observar.
Canto: ID POR EL MUNDO
I. Id por el mundo anunciando la Palabra del Señor. Vamos con su gran mensaje, llevando la Salvación.
II. Que no, nos quede una puerta, que no podamos tocar, una gota de sudor y un dolor que aliviar.
Coro: Misionero, Misionero vamos al mundo a anunciar (2v). El Amor de un Dios tan grande, su magnífica bondad (2v).
III. Como Pedro y como Pablo como Felipe y Tomás, ponte tu morral al hombro y vamos a evangelizar.
IV. Nuestras vidas en las manos, del Señor por siempre están, si la perdemos por Él, otra podemos ganar. (Coro)
V. No hay fronteras, ni caminos que nos hagan vacilar, seremos perseverantes, no vamos a desmayar.
VI. Aunque el hambre y el cansancio nublen nuestro caminar, cumpliremos tu mandato, id por el mundo a anunciar. (Coro)
Animador:
Como todos los misioneros que han lavado sus vestidos en la sangre del Cordero, en este momento queremos purificar nuestro corazón y nuestra vida, confirmando a Cristo en el centro de nuestra existencia.
Sugerencia:
Mientras el animador lee una lista de misioneros (mártires); y luego las peticiones; un grupo de personas, pueden ser distintas a las anteriores, colocan los nombres de los misioneros vivos en el sitio donde estén actualmente (mapa de los continentes).
Luego se pide por los misioneros (mártires) que han muerto; se colocan en una nube dibujada como signo de que están en el cielo.
Todo se va intercalando mientras se dice lo siguiente:
Ant. Cantaré eternamente las misericordias del Señor.
Lec. 1: Señor, tus enviados están dando testimonio de ti en todas las tierras del mundo, llevando la paz, la justicia, el perdón, llénalos de tu fortaleza, para que puedan anunciar tu reino con valentía. Ant.
Lec. 2: Señor, tú le has dicho a tus discípulos asustados: “¡No tengan miedo!, Soy Yo”; que no renunciemos a reconocerte cuando estamos en medio de la dificultad de la vida; así en el momento de la prueba y del sufrimiento no huyamos buscando a otro consolador. Perdona nuestra poca fe. Ant.
Lec. 3: Antes de irte al cielo, le has pedido a los tuyos que den testimonio hasta el confín de la tierra. Perdona, oh Señor, nuestro poca valentía, nuestra comodidad que nos impide andar, emprender el largo camino y de proclamarte como Salvador y amigo de la humanidad. Ant.
Lec. 4: Bienaventurados los pobres: este es el programa de la vida para quienes quieran seguirte, oh Señor muchas veces permanecemos en la puerta esperando; no tenemos el coraje de ser pobres y mucho menos de servir a los más pobres, de acogerlos en nuestra casa, en nuestra comunidad, a los nuevo pobres de hoy, aquellos que han perdido el sentido de la vida, los numerosos inmigrantes que encontramos en nuestra misma calle. Perdónanos nuestro egoísmo y haznos más receptivos. Ant.
Animador: Se recita a dos coros el salmo 103.
Bendice al Señor, alma mía, alabe todo mi ser su santo nombre.
Bendice, alma mía al Señor y no olvides ninguno de sus beneficios.
Él perdona todas tus ofensas y te cura de tus dolencias.
Él rescata tu vida de la tumba, te corona de amor y te da ternura.
El colma de dicha tu existencia y como el águila se renueva tu juventud.
El Señor obra en justicia y a los oprimidos les da lo que es debido
Reveló sus caminos a Moisés y a los hijos de Israel sus proezas.
El Señor es ternura y compasión, lento a la cólera y lleno de amor; si hay altercado, no es para siempre, si guarda rencor, es solo por un rato.
No nos paga según nuestros pecados ni nos paga según nuestras ofensas.
Como la ternura de un padre con sus hijos es la ternura del Señor con los que le temen.
El sabe de qué fuimos formados, se recuerda que solo somos polvo.
Gloria al Padre, al Hijo y al Espíritu Santo; como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén.
Canto: EL PROFETA
I. Antes que te formaras dentro del vientre de tu madre, antes que tú nacieras, te conocía y te consagré. Para ser mi profeta de las naciones yo te escogí, irás donde te envíe y lo que te mande proclamarás.
Coro. Tengo que gritar, tengo que arriesgar, hay de mí si no lo hago, cómo escapar de Ti, cómo no hablar, si tu Voz me quema dentro.
Tengo que andar, tengo que luchar, hay de mí si no lo hago. Cómo escapar de Ti, cómo no hablar, si tu voz me quema dentro.
II. No temas arriesgarte porque contigo yo estaré, no temas anunciarme porque en tu boca yo hablaré. Te encargo hoy mi pueblo para arrancar y derribar, para edificar, destruirás y plantarás. (Coro)
III. Deja a tus hermanos, deja tu padre y a tu madre, abandona tu casa, porque la tierra gritando está. Nada traigas contigo porque a tu lado yo estaré, es hora de luchar, porque mi pueblo sufriendo está. (Coro)
Se lee un testimonio (Ver testimonios)
Luego del Testimonio Misionero, ya sea leído o expuesto por el misionero se hace la Entronización de la Palabra mediante una danza. La procesión del Evangelio debe estar acompañado por personas revestidas con túnica de los cinco colores de los continente, representando la Universalidad del Evangelio
Canto antes del Evangelio.
Del Evangelio de San Juan. (15, 7-17).
Si permanecen en mí y en mi palabra permaneceré en ustedes, pidan lo que quieran y se les dará. En esto es glorificado mi Padre: Que produzcan mucho fruto y serán mis discípulos. Como el Padre me ha amado. Así también yo los he amado a ustedes. Permanezcan en mi amor. Si cumplen mis mandamientos, permanecerán en mí, como yo he cumplido los mandamientos de mi Padre y permanezco en su amor. Esto se los he dicho para que mi gloria, sea la gloria de ustedes y la de ustedes, sea plena, Éste es mi mandamiento: que se amen los unos a los otros, como yo los he amado. Nadie tiene amor más grande que el que da la vida por sus amigos. Ustedes son mis amigos, si hacen lo que yo le mando. No les llamo más servidores, porque el siervo no sabe lo que hace el patrón; Yo los llamo amigos porque todo lo que he oído del Padre se los he dado a conocer. Ustedes no me han elegido a mí, Soy Yo quien los ha elegido y los he constituido, para que vayan y den fruto y su fruto permanezca; para que todo aquello que le pidan al Padre en mi nombre, se los conceda. Esto les mando: ámense los unos a los otros.
Breve silencio para Reflexionar el Evangelio.
Lugo de espacio para reflexionar La Palabra, es necesario compartir con el hermano que más cerca tengo lo que Dios me comunica a través de la misma, dispongámonos a dar a conocer lo que Dios me invita.
Intenciones
-Oremos por nuestra hermana Iglesia del África
Padre nuestro y Padre de todos los hombres, acuérdate de nuestros hermanos africanos. Acoge bajo tu manto protector a este continente que desde el verde de sus selvas y de su naturaleza, clama por justicia, paz y libertad, sin saber quizás que tu Hijo Jesucristo puede darle todo esto y mucho más.
Reúne a todos los hijos de este continente que una vez fue cristiano, en la Iglesia fundada por tu Hijo. Que todos los que no conocen a Jesús, sean atraídos por su luz. Que todos los que han sido atraídos por esta luz, proclamen la Buena Nueva a través de su vida. Roguemos al Señor.
-Oremos por nuestra hermana Iglesia de Europa.
Padre nuestro y Padre de todos los hombres, dirige tu mirada hacia los pueblos Europa, el continente blanco por la raza aria, originaria de sus tierras. Dale a las familias de Europa un espíritu generoso, abierto a su misión en lo concerniente a la transmisión de la vida. Libera a este continente de la cultura de la muerte y del hedonismo que busca impregnarlo y alejarlo de Dios.
Te pedimos por la Iglesia en Europa, para que sea trasparencia del Evangelio; que sea auténtico lugar de comunión; que viva su misión de anunciar, celebrar y servir el Evangelio de la esperanza para la paz y la alegría de todos. Roguemos al Señor.
-Oremos por nuestra hermana Iglesia de Oceanía.
Padre nuestro y Padre de todos los hombres, dirige tu mirada al continente de Oceanía, que te invoca desde sus millones de islas dispersas en el azul del Océano Pacífico.
Guía al pueblo de Oceanía a través de los océanos oscuros y tormentosos de la vida, para que alcance el cielo de paz y luz, preparados para ellos por tu Hijo, aquel que calma el mar. Te pedimos por todos los hombres de este continente, para que llegue a todos el anuncio de la Buena Noticia, y así conozcan a tu Hijo, el único Camino, Verdad y Vida, que los mueva a preguntarse: “¿Quién es este que hasta el viento y el mar le obedecen?”. Roguemos al Señor.
-Oremos por nuestra hermana Iglesia de Asia.
Padre nuestro y Padre de todos los hombres, dirige tu mirada, llena de ternura, hacia la Iglesia que tu Hijo ha plantado en tierra de Asia. Acoge a este continente y asístelo mientras prosigue la misión de amor y servicio de tu Hijo en Asia.
Protege a la Iglesia de Asia de todas las fuerzas que la amenazan, principalmente en las que la Iglesia es perseguida y proscrita. Ayúdala a ser imagen verdadera de la santísima Trinidad. Te pedimos que, mediante el servicio prestado con amor por la Iglesia, todos los pueblos de Asia puedan llegar a conocer a tu Hijo Jesucristo, único Salvador del mundo, y a saborear así el gozo de la vida en su plenitud. Roguemos al Señor.
-Oremos por nuestra Iglesia en América
Padre nuestro y Padre de todos los hombres, mira con bondad al continente Americano, la esperanza de la Iglesia, que busca a Jesucristo teñido del color rojo de la sangre de los mártires que dieron su vida por la predicación del Evangelio.
Dale a este continente la gracia de empeñarse en una Nueva Evangelización a la que todos somos llamados, con especial protagonismo de los laicos, particularmente de los jóvenes, comprometiéndose en una educación continua de la fe, celebrando tu alabanza y anunciando a tu hijo Jesucristo más allá de las propias fronteras, en una Iglesia decididamente misionera.
Aumenta las vocaciones para que no falten obreros en tu mies. Anima al continente americano a comprometerse en una promoción integral del hombre, desde una evangélica y renovada opción preferencial por los pobres y al servicio de la vida y de la familia. Alienta sus esfuerzos por construir el continente de la esperanza solidaria, en la verdad, la justicia y el amor. Roguemos al Señor.
Intensiones libre.
Oración al Santísimo Sacramento (Mientras tanto, arrodillado, el ministro inciensa el Santísimo Sacramento, si la exposición se hizo con la custodia).
Adoremos reverentes al Señor sacramentado.
Cante el rito del presente, superior al del pasado.
Nuestros ojos lo contemplan con filial humilde fe.
Gloria al Padre, gloria al Hijo, y al Espíritu Señor.
Al Dios Santo, uno y trino, alabanza y bendición.
Suba al cielo en testimonio, el incienso del amor.
Amén
S. Les diste el Pan del Cielo
T. Que contiene en sí todo deleite
S. Oh Dios, que en este sacramento admirable nos dejaste el memorial de Tú pasión; Te pedimos nos concedas venerar de al modo los sagrados misterios de Tu Cuerpo y de Tu Sangre, que experimentemos constantemente en nosotros el fruto de Tu redención. Tú que vives y reinas por los siglos de los siglos.
A. Amén.
LETANIAS
CANTO FINAL: Canto a la Virgen.
Lec. 4: Bienaventurados los pobres: éste es el programa de vida para quienes quieran seguirte, oh Señor, muchas veces permanecemos en la puerta esperando; no tenemos el coraje de ser pobre y mucho menos de servir a los más pobres, de acogerlos en nuestra casa, en nuestra comunidad, a los nuevos pobres de hoy, aquellos que han perdido el sentido de la vida, los numerosos inmigrantes que encontramos en nuestra misma calle. Perdona nuestro egoísmo y haznos más receptivos. Ant.
Animador;
Se recita a dos coros, el salmo 62; Meditemos profundamente y decidamos colocar a Dios en el centro de nuestra vida. Sólo con él podremos dar testimonio.
Sal. 62
Oh. Dios, tu eres el Dios de mi vida,
apenas despierto y pienso en ti;
mi corazón siente la necesidad de alabarte,
mi mente de meditar tu Palabra.
Como tierra agostada sin agua,
está mi vida en la dureza de lo cotidiano.
Por esto todas las mañanas busco en tí,
el agua viva del Espíritu.
Verdaderamente Señor, tu amor,
es la luz y la fuerza de la palabra
eres el regalo más grande de la vida;
no me cansaré nunca de agradecerte.
Te alabaré y te bendeciré, Señor,
hasta el último palpito de mi corazón,
con alegría y reconocimiento cada vez mas grande
cantaré himnos y salmos de alabanzas.
Y más que nunca, en el día de tu fiesta
el día de reposo y de alabanza,
el día donde se reúna la comunidad
siento la necesidad y la alegría de contemplarte.
Tu Palabra es comida abundante
y la Eucaristía un banquete de comunión.
celebrarla juntos en fraternidad
es mi sostenimiento por toda la semana.
Ant. Cantaré eternamente las misericordias del Señor.
Lect. 1: Señor, tus enviados están dando testimonio de ti en todas las tierras del mundo, llevando la paz, la justicia, el perdón; llénalos de tu fortaleza, para que puedan anunciar tu reino con valentía. Ant.
Lec. 2: Señor, tú le has dicho a tus discípulos asustados: “ No tengan miedo! Soy Yo”; que no renunciemos a reconocerte cuando estemos en medio de la dificultad de la vida; así en el momento de la prueba y del sufrimiento no huyamos buscando a otro consolador. Perdona nuestra poca fe. Ant.