Día 10

LA MATERNIDAD DIVINA DE MARIA
ES LA FUENTE DE TODAS
SUS GRANDEZAS

Cuando la Iglesia, inspirada por el Espíritu Santo, proclama a María santísima como madre de Dios, nos presenta una verdad fundamental de la que derivan o se explican otras verdades de nuestra fe.
Podemos decir que María es inmaculada, porque iba a ser madre de Dios; María es virgen porque es madre de Dios; María fue llevada al cielo, en cuerpo y alma, porque es madre de Dios.
Con toda razón, la Iglesia nos enseña que la maternidad divina de María es la fuente de todas sus grandezas.

"Si el saludo y el nombre 'llena de gracia' significan todo esto, en el contexto del anuncio del ángel se refieren ante todo a la elección de María como Madre del Hijo de Dios. Pero, al mismo tiempo, la plenitud de gracia indica la dádiva sobrenatural, de la que se beneficia María porque ha sido elegida y destinada a ser Madre de Cristo. María es 'llena de gracia', porque la encarnación del Verbo, la unión hipostática del Hijo de Dios con la naturaleza humana, se realiza y cumple precisamente en ella. Como afirma el Concilio, María es 'Madre de Dios Hijo y, por tanto, la hija predilecta del Padre y el sagrario del Espíritu Santo; con un don de gracia tan eximia, antecede con mucho todas las criaturas celestiales y terrenas' " (M. R., n. 9).

-María es honrada con muchos títulos que reflejan facetas distintas de su perfección (madre de la Iglesia, modelo del cristiano, ejemplo de virtud, consoladora, inmaculada...).
-El título más importante de María es madre de Dios. -Porque iba a ser madre de Cristo, Dios la preservó del
pecado, haciéndola inmaculada y santa. Por eso, concibió siendo Virgen y se mantuvo así siendo ya madre. Por eso, es también madre y modelo de la Iglesia, mediadora y asunta al cielo.
-Porque en su seno Dios se hizo hombre, por ser madre de Dios, se justifica el amor y culto de los cristianos hacia ella, y el interés que debemos tener en profundizar en la gracia y gloria con que Dios quiso envolverla durante toda su existencia.

Invoquemos a Dios por intercesión de María, a quien el Señor colocó por encima de todas las creaturas celestiales y terrenas, diciendo:
Contempla, Señor, a la madre de tu Hijo y escúchanos.
Padre de misericordia, te damos gracias porque nos has dado a María como madre y ejemplo;
-santifícanos por su intercesión.
Tú, que hiciste que María meditara tus palabras, guardándolas en su corazón, y fuera siempre fidelísima hija tuya, por su Intercesión haz que también nosotros seamos, de verdad, hijos tuyos y discípulos de tu Hijo.
Tú, que quisiste que María concibiera por obra del Espíritu Santo,
-por intercesión de María otórganos los frutos de este mismo Espíritu.
Tú, que diste fuerza a María para permanecer junto a la cruz y la llenaste de alegría con la resurrección de tu Hijo
-por intercesión de María, confórtanos en la tribulación y reanima nuestra esperanza.
-Se pueden añadir intenciones libres.

Dios nuestro, que quisiste que la madre de tu Hijo "estuviera a su lado junto a la cruz, participando en sus sufrimientos, concede a tu Iglesia que, asociada con María a la pasión de Cristo, merezca también participar en su gloriosa resurrección. Por nuestro Señor Jesucristo, tu Hijo. Amen

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