Día 12
MARIA MADRE DE DIOS
COMO DOGMA DE FE
Aunque la Iglesia siempre profesó su fe en la maternidad divina de María, fue en Efeso (año 431), cuando hubo necesidad de presentar esta verdad como dogma de fe.
Para nosotros hoy, es más fácil la aceptación de este dogma, junto con el de la encarnación del Hijo de Dios. Para los cristianos, en Efeso, significó una gran lucha. San Cirilo de Alejandría, junto con otros Padres de la Iglesia, fueron los escogidos por Dios para esclarecer la verdad divinamente revelada y presente en la fe de la Iglesia.
El dogma de la maternidad divina de María, desde el Concilio de Efeso, aparece más claro e inseparablemente unido al dogma de la encarnación del Hijo de Dios, verdadero Dios y verdadero hombre.
"Sólo en el misterio de Cristo se esclarece plenamente su misterio (el de María). Así, por lo demás, ha intentado leerlo la Iglesia desde el comienzo. El misterio de la encarnación le ha permitido penetrar y esclarecer cada vez mejor el misterio de la madre del Verbo encarnado. En este profundizar tuvo particular importancia el Concilio de Efeso (año 431) durante el cual, 'con gran gozo de los cristianos, la verdad sobre la maternidad divina de María fue confirmada solemnemente como verdad de fe de la Iglesia. María es la madre de Dios (Theotókos), ya que por obra del Espíritu Santo concibió en su seno virginal y dio al mundo Jesucristo, (...). Así pues, ...el dogma de la maternidad divina de María fue para el Concilio de Efeso y es para la Iglesia como un sello del dogma de la encarnación, en la que el Verbo asume realmente en la unidad de su persona la naturaleza humana sin anularla " (M. R., n. 4).
-El Concilio de Efeso (año 431) proclamó el dogma de la maternidad divina de María, como verdad de fe de la Iglesia, revelada por Dios. Esto lo hizo al definir que Cristo es Dios y hombre verdadero en una sola persona: la divina.
-Este dogma afirma dos cosas importantísimas: que el Verbo de Dios se hizo verdaderamente hombre, sin detrimento de su divinidad y que María concibió en su seno virginal y por obra del Espíritu Santo, al Hijo de Dios.
-"El dogma de la maternidad divina de María" es "como un sello del dogma de la encarnación, en la que el Verbo asume realmente en la unidad de su persona la naturaleza humana sin anularla".
Acudamos a Dios Padre, que por medio del ángel anunció hoy a María su designio de salvamos, y digámosle confiados:
Derrama, Señor, tu gracia sobre nosotros.
Tú, que elegiste a la Virgen María para madre de tu Hijo,- -ten piedad de todos los que esperamos la redención de
Jesucristo.
Tú, que por boca de Gabriel anunciaste a María el gozo y la paz,- -concede a todo el mundo, la alegría de la salvación y el don de una paz verdadera.
Tú, que por la aceptación de María y por obra del Espíritu Santo, hiciste que tu Verbo habitara entre nosotros,
-haz que nosotros recibamos siempre a Cristo como lo recibió María.
Tú, que enalteces a los humildes y a los pobres los colmas de bienes,
-conforta a los que se sienten abatidos, socorre a los necesitados y ayuda a los moribundos.
Se pueden añadir algunas intenciones libres.
Tú, que eres el único que realizas maravillas y el Dios para quien nada es imposible,
-resucita a los muertos en el último día.
- -Oración final
Señor Dios nuestro, que quisiste que tu Verbo se hiciera hombre, en el seno de la Virgen María, concede a quienes proclamamos que nuestro Redentor es realmente Dios y hombre que lleguemos a ser partícipes de su naturaleza divina. Por nuestro Señor Jesucristo, tu Hijo. Amen