Día 16

LA INMACULADA CONCEPCION
DOGMA DE FE

 

Teológicamente, se presentó cierta dificultad al comienzo para explicar la inmaculada concepción de María santísima, aunque siempre estuvo en la fe del pueblo de Dios.
Después de un largo estudio y una amplia consulta a todos los obispos, el papa san Pío IX encontró los caminos claros, y como maestro de la fe del pueblo de Dios, presentó la verdad sobre la inmaculada concepción como dogma de fe.

Acojamos, en la fe, esta verdad sobre la santísima Virgen que revela el plan de Dios, cumplido en una criatura de nuestro pueblo.

"María fue adornada por Dios con los dones dignos de un oficio tan grande. Por lo que nada tiene de extraño que entre los santos Padres prevaleciera la costumbre de llamar a la Madre de Dios totalmente santa e inmune de toda mancha de pecado, como plasmada y hecha una nueva criatura por el Espíritu Santo. Enriquecida desde el primer instante de su concepción con el resplandor de una santidad enteramente singular, la Virgen nazarena, por orden de Dios, es saludada por el ángel de la anunciación como llena de gracia" (Lc1,28) (L.G., n. 56).
"En virtud de la riqueza de la gracia del Amado, en razón de los méritos redentores del que sería su Hijo, María ha sido preservada de la herencia del pecado original" (M.R., n. 10).
 

-La concepción inmaculada de María es una verdad que siempre estuvo en la fe del pueblo de Dios.
-Hay dos modos de ser rescatado: luego de haber pecado y siendo redimido por Cristo, que es la redención de todos nosotros o siendo preservado de todo pecado, incluso el original. Esta forma de redención es exclusiva de María, que fue sustraída del dominio del pecado, en virtud de la maternidad de Cristo.
-Para que no cupiera ninguna duda sobre la concepción inmaculada de María, Pío IX, el 8 de diciembre de 1854, luego de una amplia consulta a todos los obispos del mundo, proclamó que María, por gracia y privilegio de Dios y en consideración de los méritos de su Hijo, fue preservada inmune de toda mancha de pecado original. Esta fue la definición del dogma de la Inmaculada Concepción, como verdad revelada por Dios y que debe ser creída por todos los fieles.

Elevemos nuestras súplicas al Salvador, que quiso nacer de María Virgen y digámosle:
Que tu madre, Señor, interceda por nosotros.
Oh Sol de justicia, a quien la Virgen inmaculada precedía cual aurora luciente,
-haz que vivamos siempre iluminados por la claridad de tu presencia.
Concédenos, Señor, imitar a María tu madre, que escogió la mejor parte,
-buscando el alimento que perdura hasta la vida eterna.
Salvador del mundo, que con la eficacia de tu redención preservaste a tu madre de toda mancha de pecado,
-líbranos a nosotros de culpa.
Redentor nuestro, que hiciste de la Virgen María tabernáculo purísimo de tu presencia y sagrario del Espíritu Santo,
-haz también de nosotros templo de tu Espíritu Santo.
Se pueden añadir algunas intenciones libres.

Ven en ayuda de nuestra debilidad, Dios de misericordia, y haz que, al recordar hoy a la inmaculada madre de tu Hijo, por su intercesión nos veamos libres de nuestras culpas. Por nuestro Señor Jesucristo, tu Hijo. Amén

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