Día 17

SENTIDO DE LA ASUNCION DE MARIA
 

La Iglesia nos presenta en la asunción de María santísima a los cielos, en cuerpo y alma, la obra salvadora de Cristo, cumplida en su plenitud.

La madre de Dios, concebida sin pecado original, llena de gracia, siempre Virgen, ahora es llevada por Cristo a participar, aun con su cuerpo, de la gloria eterna, sin haber experimentado la corrupción del sepulcro.

La Asunción de María a los cielos es la garantía de nuestra feliz resurrección, al final de los tiempos. Lo que Dios cumplió en María, lo cumplirá en cada uno de nosotros, si correspondemos con el don divino.

"Finalmente, la Virgen inmaculada, preservada inmune' de toda mancha de culpa original, terminado el curso de, su vida terrena, fue asunta en cuerpo y alma a la gloria celestial y fue ensalzada por el Señor como reina universal con el fin que se asemejase de forma más plena a su Hijo, Señor de señores (Ap 19,16) Y vencedor del pecado y de la muerte"

(L.G., n. 59).

-La Asunción de María es su elevación, en cuerpo y alma, al cielo y su glorificación plena.
-María fue hecha santa por Dios, inmaculada, sin pecado. Por eso no conoció la muerte y la corrupción, que son consecuencia del pecado.
-La Asunción es la consumación de la obra de Dios en María, él la hizo inmaculada, como preparación a su maternidad divina, la asoció a su Hijo en su obra redentora y la glorificó con él, aunque en forma subordinada.
-La plenitud de la redención del pecado, que Cristo obró en favor del hombre, será la resurrección de los muertos. María, que fue redimida de todo pecado antes de nacer, ya ha sido resucitada y llevada a la plenitud de la gloria de su Hijo, con su alma y con su cuerpo. La Asunción es la pascua plena de María.

Proclamemos las grandezas de Dios Padre todopoderoso, que quiso que todas las generaciones felicitaran a María, la madre de su Hijo, y supliquémosle diciendo:
Mira a la llena de gracia y escúchanos.
Señor Dios nuestro, admirable siempre en tus obras, que has querido que la inmaculada Virgen María participara en cuerpo y alma de la gloria de Jesucristo,
-haz que todos tus hijos deseen y caminen hacia esta misma gloria.
Tú, que nos diste a María por madre, concede por su mediación salud a los enfermos, consuelo a los tristes, perdón a los pecadores,
-y a todos abundancia de salud y de paz.
Tú, que hiciste de María la llena de gracia,
-concede la abundancia de tu gracia a todos los hombres.

Haz, Señor, que tu Iglesia tenga un solo corazón y una sola alma por el amor,
-y que todos los fieles perseveren unánimes en la oración con María, la madre de Jesús.
Se pueden añadir algunas intenciones libres.
Tú, que coronaste a María como reina del cielo,
-haz que los difuntos puedan alcanzar, con todos los santos, la felicidad de tu reino.
Confiando en el Señor, que hizo obras grandes en María,
pidamos al Padre que colme también de bienes al mundo hambriento.

Señor, Dios todopoderoso, Tú que, mirando complacido  la profunda humildad de la siempre Virgen María, la  elevaste a la excelsa dignidad de ser madre de tu Hijo hecho hombre, y en este día la coronaste de gloria y de honor,  concédenos por su intercesión que, ya que, como María  tenemos parte en tu redención, alcancemos también, como ella, la gloria del reino de los cielos. Por nuestro Señor Jesucristo. Amén

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