Día 25
PARTICIPACION DE MARIA
EN LA UNICA MEDIACION DE CRISTO

Por su Asunción a los cielos, la santísima Virgen fue constituida partícipe de la única mediación que existe: la de Cristo ; de su Hijo, María recibe el influjo salvífico que sobre los " hombres ella ejerce como medianera. "," Porque María fue unida con lazo indisoluble a la obra de salvación, cumplida por Cristo, ella participa de la acción del único mediador. Meditemos lo que el magisterio de la Iglesia nos enseña  sobre María medianera.

"La Iglesia sabe y enseña con san Pablo que uno solo es nuestro mediador: 'Hay un solo Dios, y también un solo mediador entre Dios y los hombres, Cristo Jesús, hombre también, que se entregó a sí mismo como rescate por todos' (1 Tm 2, 5-6). 'La misión maternal de María para con los hombres no oscurece ni disminuye en modo alguno esta mediación única de Cristo, antes bien, sirve para demostrar su poder': es mediación en Cristo. La Iglesia sabe y enseña que 'todo el influjo salvífico de la santísima Virgen sobre los hombres dimana del divino beneplácito y de la superabundancia de los méritos de Cristo; se apoya en la mediación de éste, depende totalmente"  de ella y de la misma saca todo su poder. Y, lejos de impedir la unión inmediata de los creyentes con Cristo, la fomenta'. Este saludable influjo está mantenido por el Espíritu Santo, quien, igual que cubrió con su sombra a la Virgen María comenzando en ella la maternidad divina, mantiene así continuamente su solicitud hacia los hermanos de su Hijo" (M.R., n. 38).

- Uno solo es el mediador entre Dios y los hombres: Cristo Jesús.

- Esta única mediación de Cristo no excluye, sino que suscita en las criaturas, diversas clases de cooperación, participadas de la única fuente.

- María, la "llena de gracia", la madre en el orden de la gracia, participa de una manera especial de la única mediación de Cristo, puesto que participa también de una manera especial en su obra redentora.

- La Iglesia no duda en proclamar este puesto especial de María en la participación de la única mediación de Cristo, recomendándola a la piedad de los fieles.

Proclamemos las grandezas de Dios Padre todopoderoso, que quiso que todas las generaciones felicitaran a María, la madre de su Hijo, y supliquémosle diciendo:
Que la llena de gracia interceda por nosotros.
Tú, que hiciste de María la madre de misericordia,
 - haz que los que viven en peligro o están tentados, sientan su protección maternal.
Tú, que encomendaste a María la misión de madre de familia en el hogar de Jesús y José,
- haz que por su intercesión todas las madres fomenten en sus hogares el amor y la santidad.
Tú, que fortaleciste a María cuando estaba al pie de la cruz y la llenaste de gozo en la resurrección de tu Hijo,
- levanta y robustece la esperanza de los decaídos.
Tú, que hiciste que María meditara tus palabras en su corazón y fuera tu esclava fiel,
- por su intercesión, haz de nosotros siervos fieles y discípulos dóciles de tu Hijo.
Tú, que coronaste a María como reina del cielo,
- haz que los difuntos puedan alcanzar, con todos los santos, la felicidad de tu reino.
Se pueden añadir algunas intenciones libres.

Señor, Padre de misericordia, cuyo Hijo clavado en la cruz proclamó como madre nuestra a su madre santa María Virgen, concédenos por su mediación amorosa, que tu Iglesia, cada día más fecunda, se llene de gozo por la santidad de sus hijos, y atraiga a su seno a todos los pueblos. Por nuestro Señor Jesucristo, tu Hijo.Amén

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