Día 27
LA MEDIACION DE MARIA EN EL MINISTERIO PUBLICO
DE JESUS y EN LA IGLESIA APOSTOLICA

Es interesante observar en el evangelio el ejercicio de la mediación de María. Resalta, especialmente, en dos momentos importantes: en las bodas de Caná y en el cenáculo, en el momento de la venida del Espíritu Santo. María, aliado de su Hijo, intercede por nosotros sus hijos. Hoy, María santísima está a nuestro lado, para descubrir nuestros problemas, para implorar al Espíritu Santo como mediadora, como madre.

"Esta función materna (de María) brota, según el beneplácito de Dios, 'de la superabundancia de los méritos de Cristo... de ella depende totalmente y de la misma saca toda su virtud'. Y precisamente en este sentido el hecho de Caná de Galilea, nos ofrece como una predicción de la mediación de María, orientada plenamente hacia Cristo y encaminada a la revelación de su poder salvífico. Después de los acontecimientos de la resurrección y la Ascensión, María, entrando con los Apóstoles en el Cenáculo a la espera de Pentecostés, estaba presente como madre del Señor glorificado. Era no sólo la que 'avanzó en la peregrinación de la fe' y guardó fielmente su unión con el Hijo 'hasta la cruz', sino también la 'esclava del Señor', entregada por su Hijo como madre a la Iglesia naciente: 'He aquí a tu madre'. Así empezó a formarse una relación especial entre esta madre y la Iglesia. En efecto, la Iglesia naciente era fruto de la cruz y de la resurrección de su Hijo. María que, desde el principio se había entregado sin reservas a la persona y obra de su Hijo, no podía dejar de volcar sobre la Iglesia esta entrega suya materna. Después de la ascensión del Hijo, su maternidad permanece en la Iglesia como mediación materna; intercediendo por todos sus hijos, la madre coopera en la acción salvífica del Hijo, Redentor del mundo" (M.R., n. 40 y n. 22).

-Ya desde la Anunciación, y a lo largo de la vida de Cristo, María se hace la servidora del Señor para la realización de su plan salvífico.

-Ella es no sólo la madre del Hijo de Dios, sino también cooperadora, hasta la cruz, en la misión del Salvador, mediante sus acciones y sufrimientos.

-Así, por su unión con Cristo en su obra, participa, también, de un modo muy especial, de su única mediación.

-La mediación de María se pone de manifiesto en las bodas de Caná, cuando, haciéndose eco de las necesidades de los hombres, intercede por ellos ante el Hijo del Altísimo e Hijo suyo.

-También, junto a los apóstoles, implora para la Iglesia naciente, el mismo Espíritu que la había cubierto con su sombra el día de la Anunciación.

Oremos con confianza al eterno Padre, que por medio del ángel anunció a María nuestra salvación, y digámosle:

Derrama, Señor, tu gracia sobre nosotros.

Tú, que elegiste a la Virgen María para ser madre de tu Hijo,

 -ten piedad de todos los que esperan su redención. 

Tú, que por boca de Gabriel, anunciaste a María el gozo y la paz,

-otorga al mundo entero el gozo saludable y la paz verdadera.

Tú, que con la aceptación de tu sierva y con la acción del Espíritu Santo, hiciste que tu Verbo habitase entre nosotros,

-dispón nuestros corazones a recibir a Cristo como la Virgen lo recibió.

Tú, que miras a los humildes y sacias a los hambrientos,

-da animo a los abatidos, socorre a los necesitados y ayuda a los moribundos.

jOh Dios!, para quien nada es imposible y haces obras maravillosas,

-resucita en el último día a los muertos.

Se pueden añadir algunas intenciones libres.

Señor, tú has querido que la Palabra se encarnase en el seno de la Virgen María; concédenos, en tu bondad, que cuantos confesamos a nuestro Redentor, lleguemos a hacemos semejantes a él en su naturaleza divina. Por Jesucristo nuestro Señor. Amén

REGRESAR