Día 28

LA MEDIACION DE MARIA
DESDE LA GLORIA ETERNA

 

El papa Juan Pablo II nos dice en su encíclica que la "Maternidad de María", y por tanto su mediación, "perdura sin cesar en la economía de la gracia hasta la consumación de todos los elegidos" (M. R., n. 22). Esa mediación María, hoy, la ejerce desde la gloria eterna. Debemos estar seguros de esa presencia de la "Omnipotencia Suplicante" ante Cristo glorioso por cada uno de nosotros.

"Pues... asunta a los cielos, no ha dejado esta misión salvadora, sino que con su múltiple intercesión continúa obteniéndonos los dones de la salvación eterna'. Con este  carácter de 'intercesión', que se manifestó por primera vez en Caná de Galilea, la mediación de María continúa en la historia de la Iglesia y del mundo. Leemos que María 'con su amor materno' cuida de los hermanos de su Hijo, que " todavía peregrinan y se hallan en peligros y ansiedad hasta  que sean conducidos a la patria bienaventurada. De este: modo la maternidad de María perdura incesantemente en la  Iglesia como mediación intercesora, y la Iglesia expresa su fe en esta verdad invocando a María 'con los títulos de Abogada, Auxiliadora, Socorro, Mediadora " ( M.R., n. 40).

-María, asunta al cielo, no ha cesado en su mediación, al contrario, se ha hecho perpetua y universal, pues ya glorificada con Cristo, su mediación ha alcanzado su plenitud.

-La Iglesia recurre a María como madre e intercesora, mientras dura su peregrinación por el mundo, pues ella cuida de los hermanos de su Hijo, hasta que sean conducidos, definitivamente, a la patria celestial.

-Ella tiene también la función propia de la madre, como mediadora en la vida última y definitiva de Cristo.

Proclamemos las grandezas de Dios Padre todopoderoso, que quiso que todas las generaciones felicitaran a María, la madre de su Hijo, y supliquémosle diciendo:

 Mira a la llena de gracia y escúchanos.

Señor Dios nuestro, admirable siempre en tus obras, que has querido que la Inmaculada Virgen María participara, en cuerpo y alma, de la gloria de Jesucristo,

-haz que todos tus hijos deseen y caminen hacia esta misma gloria.

Tú, que nos diste a María por madre, concede por su mediación salud a los enfermos, consuelo a los tristes, perdón a los pecadores

-y a todos abundancia de salud y de paz.

Tú, que hiciste de María la llena de gracia,

-concede la abundancia de tu gracia a todos los hombres.

Haz, Señor, que tu Iglesia tenga un solo corazón y una sola alma por el amor

-y que todos los fieles perseveren unánimes en I oración con María, la madre de Jesús.

Se pueden añadir algunas intenciones libres.

Tú, que coronaste a María como reina del cielo,

-haz que los difuntos puedan alcanzar, con todos los santos, la felicidad de tu reino.

Señor, Dios Todopoderoso, Tú que, mirando complacido la profunda humildad de la siempre Virgen María, la elevaste a la excelsa dignidad de ser madre de. tu Hijo hecho hombre, y en este día la coronaste de gloria y de honor, concédenos por su intercesión que, ya que, como María tenemos parte en tu redención, alcancemos también, como ella, la gloria del reino de los cielos. Por nuestro Señor Jesucristo, tu Hijo. Amén

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