Día 29
MARIA MIEMBRO EXIMIO
DE LA IGLESIA

"María que fue elegida, de modo especial, por Dios y llena de gracia, no deja de ser miembro de la familia humana. Ella es mujer de la tierra, estirpe de Adán. Entre los humanos, es la cristiana más perfecta, más santa, es un miembro eximio de la Iglesia. Hacia ella volvemos complacidos la mirada los hijos de Eva y la proclamamos "Bienaventurada", "Orgullo de nuestro Pueblo", "Alegría de Israel".

"... con el don de una gracia tan extraordinaria aventaja con creces a todas las criaturas, celestiales y terrenas. Pero a la vez está unida, a la estirpe de Adán, con todos los hombres que necesitan de la salvación; y no sólo eso, 'sino que es verdadera madre de los miembros (de Cristo), ...por haber cooperado con su amor a que naciesen en la Iglesia los fieles, que son miembros de aquella Cabeza' ". María ...es también proclamada como miembro excelentísimo y enteramente singular de la Iglesia y como tipo y ejemplar acabadísimo de la misma en la fe y en la caridad, y a quien la Iglesia Católica, instruída por el Espíritu Santo, venera, como madre amantísima, con afecto de piedad filial" (L.G., n. 53).

-María es madre de Dios y madre de los hombres por designio divino, pero es también miembro de la raza humana, del grupo que busca a Dios, de la Iglesia.

-Por la suma prerrogativa de su maternidad, de la que derivan sus demás dones, María ha alcanzado la perfecta santidad.

-María es proclamada como miembro excelentísimo y enteramente singular de la Iglesia. Ella la contempla como a su ejemplo perfecto y en la que ella misma ha alcanzado su plenitud.

Invoquemos a Dios, por intercesión de María, a quien el Señor colocó por encima de todas las creaturas celestiales y terrenas, diciendo:

Contempla, Señor, a la madre de tu Hijo y escúchanos.

Padre de misericordia, te damos gracias porque nos has dado a María como madre y ejemplo;

-santifícanos por su intercesión.

Tú, que hiciste que María meditara tus palabras, guardándolas en su corazón, y fuera siempre fidelísima hija tuya,

-por su intercesión haz que también nosotros seamos de verdad hijos tuyos y discípulos de tu Hijo.

Tú, que quisiste que María concibiera por obra del Espíritu Santo,

-por intercesión de María otórganos los frutos de este mismo Espíritu.

Tú, que diste fuerza a María para permanecer junto a la cruz y la llenaste de alegría con la resurrección de tu Hijo,

-por intercesión de María, confórtanos en la tribulación y reanima nuestra esperanza.

Se pueden añadir algunas intenciones libres.

Dios nuestro, que quisiste que la madre de tu Hijo estuviera a su lado junto a la cruz, participando en sus sufrimientos, concede a tu Iglesia que, asociada con María a  la pasión de Cristo, merezca también participar en su gloriosa resurrección. Por nuestro Señor Jesucristo. Amén

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