Día 3  

EN LA ANUNCIACION MARIA ES INTRODUCIDA
DEFINITIVAMENTE EN EL PLAN DE DIOS

 

Contemplamos hoy a María santísima, en el momento de la anunciación del ángel y de la encarnación del Hijo de Dios.
Este momento esplendoroso para María santísima es el término de la fe de María que esperaba, como todo israelita, al Mesías y es el inicio de un camino nuevo de fe con Cristo, la promesa.
Este momento para María santísima y para la humanidad es definitivo y merece toda nuestra atención.

"María es introducida definitivamente en el misterio de Cristo a través de este acontecimiento: la anunciación del
ángel  "La palabra del Dios viviente, anunciada a María por el ángel, se refería a ella misma 'vas a concebir en el seno y vas a dar a luz un hijo' (Lc 1,31). Acogiendo este anuncio, María se convertiría en la 'Madre del Señor', y en ella se realizaría el misterio divino de la Encarnación: 'El Padre de las misericordias quiso que precediera a la Encarnación la
aceptación de parte de la Madre predestinada'. y María da  este consentimiento, después de haber escuchado todas las palabras del mensajero. Dice: 'He aquí la esclava del Señor; hágase en mí según tu palabra' (Lc 1,38). Este fiat de María -'hágase en mí' -ha decidido, desde el punto de vista humano, la realización del misterio divino (...) El misterio de la Encarnación se ha realizado en el momento en el cual María ha pronunciado su fiat: 'hágase en mí según tu palabra', haciendo posible, en cuanto concernía a ella según el designio divino, el cumplimiento del deseo de su Hijo"
(M. R., n. 13).
 

-María ha estado siempre en la mente de Dios para el cumplimiento de su plan de salvación. Por eso, la bendijo
.más que a toda creatura.
-Dios, sin embargo, quiso contar con la aceptación de María. Por eso, envía el ángel a anunciarle su propósito.
-María declara: "He aquí la esclava del Señor; hágase en mí según tu palabra". Así María, al aceptar el mensaje divino, se convierte libremente en la Madre de Jesús y hace posible, al menos en la parte humana, la realización del plan salvífico de Dios.
-A partir de la anunciación, María es introducida definitivamente en la obra de la salvación de Cristo, porque en el hecho de la encarnación quedan unidos indisolublemente Cristo y María.

Acudamos a Dios Padre, que por medio del ángel anunció hoya María su designio de salvamos, y digámosle confiados:
Derrama, Señor, tu gracia sobre nosotros.

Tú, que elegiste a la Virgen María para madre de tu Hijo, -ten piedad de todos los que esperamos la redención de
Jesucristo.
Tú, que por boca de Gabriel anunciaste a María el gozo y la paz,
-concede a todo el mundo la alegría de la salvación y el don de una paz verdadera.
Tú, que por la aceptación de María y por obra del Espíritu Santo hiciste que tu Verbo habitara entre nosotros,
-haz que nosotros recibamos siempre a Cristo como lo recibió María.
Tú, que enalteces a los humildes y a los pobres los colmas de bienes,
-conforta a los que se sienten abatidos, socorre a los necesitados y ayuda a los moribundos.
Se pueden añadir algunas intenciones libres.
Tú, que eres el único que realizas maravillas y el Dios para quien nada es imposible,
-resucita a los muertos en el último día.

Señor Dios nuestro, que quisiste que tu Verbo se hiciera hombre en el seno de la Virgen María, concede a quienes proclamamos que nuestro Redentor es realmente Dios y hombre, que lleguemos a ser partícipes de su naturaleza divina. Por nuestro Señor Jesucristo, tu Hijo.

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