Día 30
MARIA Y EL MISTERIO DE LA IGLESIA
La Iglesia, en la Santísima Virgen, ha alcanzado la perfección, puesto que nuestra Señora es parte de la Iglesia. Para nosotros, peregrinos, hijos de Eva, que gemimos y lloramos en este valle de lágrimas, María es nuestra pionera, ,nuestro consuelo y nuestra esperanza. Mirando a María y contemplándola, nosotros, como Iglesia que hemos encontrado nuestra plenitud en ella, podemos luchar por crecer' en la santidad.
"Mientras la Iglesia ha alcanzado en la Santísima Virgen la perfección, en virtud de la cual no tiene mancha ni arruga (Ef 5,27), los fieles luchan todavía por crecer en santidad, venciendo enteramente el pecado, y por eso levantan sus ojos a María, que resplandece como modelo de virtudes para toda la comunidad de los elegidos. La Iglesia, meditando piadosamente sobre ella y contemplándola a la luz del Verbo hecho hombre, llena de reverencia, entra más a fondo en el soberano misterio de la encarnación y se asemeja cada día más a su Esposo. (...) La Iglesia, a su vez, glorificando a Cristo, se hace más semejante a su excelso Modelo, progresando continuamente en la fe, en la esperanza y en la caridad y buscando y obedeciendo en todo la voluntad divina" {L.G., n. 65)
-La Iglesia está íntimamente unida a María, como Cristo lo estuvo con su madre.
-María es madre de la Iglesia, porque contribuye al alumbramiento y cuidado de los hermanos de su Hijo, así como engendró y cooperó en la salvación que Cristo obró entre los hombres..
-Ella está presente en la obra de Cristo, continuada ahora por la Iglesia.
-Al mismo tiempo, como miembro eximio de la Iglesia, es modelo de perfección para la comunidad de los fieles, que la mira como la obra acabadísima de la gracia de Dios.
-Ella refleja en sí misma lo que la Iglesia está llamada a ser. Los fieles, contemplándola y siguiendo sus pasos, se asemejan cada vez más a la perfección de su modelo.
-El misterio de Cristo y de la Iglesia está íntimamente unido al misterio de María.
Por intercesión de la Virgen María, imploremos la misericordia de Dios diciendo:
Virgen María, intercede por nosotros.
Dios todopoderoso, concede a tu Iglesia la unidad, la paz y la perseverancia en una plegaria común con María.
Tú, que has hecho de María madre de la Iglesia,
-haz que todos los gobernantes colaboren por el progreso espiritual y material de tu pueblo santo.
Tú, que has hecho a María madre de la gracia y de la misericordia,
-da a todos los afligidos el alivio y el consuelo de su amor maternal.
Tú, que has coronado a María como reina del cielo,
-concede que todos los difuntos compartan su alegría con los santos.
Se pueden añadir algunas intenciones libres.
- -Oración final
Señor, Dios nuestro, que nos has dado como madre y como reina a la madre de tu Hijo, concédenos que, protegidos por su intercesión, alcancemos la gloria que tienes preparada a tus hijos, en el reino de los cielos. Por nuestro Señor Jesucristo tu Hijo. Amén