Día 31
MARIA MODELO Y FIGURA DE LA IGLESIA
María santísima es el modelo de cada cristiano en su correspondencia a Dios. La vida de la Santísima Virgen está al alcance de todos, pues, fue una criatura igual a nosotros. Su vida de hogar, sus quehaceres, sus problemas, los vivió cualquiera de sus vecinos. Sin embargo, fue la mujer de fe, disponible al Espíritu Santo. La dimensión interior de María, en su correspondencia a Dios, es admirable. Para la Iglesia de todos los tiempos y de todos los lugares será el modelo que Dios nos ofrece.
"El conocimiento de la verdadera doctrina católica sobre María será siempre la clave para la exacta comprensión del misterio y de la Iglesia' (...) María, madre de la Iglesia, es también su modelo. En efecto, la Iglesia -como desea y pide Pablo VI- 'encuentra en ella (María) la más auténtica forma de la perfecta imitación de Cristo'... María, presente en la Iglesia como madre del Redentor, participa maternal- mente en aquella 'dura batalla contra el poder de las tinieblas' que se desarrolla a lo largo de toda la historia humana. Y por esta identificación suya eclesial con la 'mujer vestida de sol' (Ap 12,1), se puede afirmar que 'la Iglesia en la Beatísima Virgen ya llegó a la perfección, por la que se presenta sin mancha ni arruga'; por esto, los cristianos, alzando con fe los ojos hacia María a lo largo de su peregrinación terrena, 'aún se esfuerzan por crecer en santidad'. María, la excelsa Hija de Sión, ayuda a todos los hijos -donde y como quiera que vivan- a encontrar en Cristo el camino hacia la casa del Padre" (M.R., n. 47).
-La Iglesia es la comunidad de los fieles, que congregados en el Espíritu, peregrinan en la tierra buscando al Señor en el cumplimiento de sus mandamientos, según nos lo enseñó Cristo con su vida y misterio.
-María, miembro excelente de la Iglesia, glorificada en el reino de los cielos, participa plenamente de la gloria de Dios, luego de haber hecho el camino de la fe en la perfección del amor.
-Los fieles que luchan todavía por conseguir la santidad venciendo el pecado, miran a María como el modelo de virtudes que, en la perfecta fidelidad a Dios, vivió el camino de la fe.
Proclamemos las grandezas de Dios Padre todopoderoso, que quiso, que todas las generaciones felicitaran a María, la madre de su Hijo, y supliquémosle diciendo:
Que la llena de gracia interceda por nosotros.
Señor Dios nuestro, admirable siempre en tus obras, que has querido que la Inmaculada Virgen María participara, en cuerpo y alma, en la gloria de Jesucristo,
-haz que todos tus hijos deseen y caminen hacia esta misma gloria.
Tú, que nos diste a María por madre, concede, por su mediación, salud a los enfermos, consuelo a los tristes, perdón a los pecadores
-y a todos abundancia de salud y paz.
Tú, que hiciste de María la madre de misericordia,
-haz que los que viven en peligro o están tentados sientan su protección maternal.
Tú, que encomendaste a María la misión de madre de familia, en el hogar de Jesús y de José,
-haz que por su intercesión todas las madres fomenten, en sus hogares, el amor y la santidad.
Se pueden añadir algunas intenciones libres.
Tú, que coronaste a María como reina del cielo,
-haz que los difuntos puedan alcanzar, con todos los santos, la felicidad de tu reino.
- -Oración final
Dios todopoderoso, que por la Inmaculada Concepción de la Virgen María preparaste una digna morada a tu Hijo y en previsión de la muerte de Jesucristo, preservaste a su madre de toda mancha de pecado, concédenos también a nosotros, por intercesión de esta Madre Inmaculada, que lleguemos a ti limpios de toda culpa. Por nuestro Señor Jesucristo, tu Hijo.