Día 4

LA PEREGRINACION DE LA FE  DE MARIA
 

Toda la vida de la santísima Virgen tiene un común denominador: la fe. Ella es la peregrina de la fe, la bienaventurada porque creyó.
 
Ese camino de fe para María santísima tuvo momentos sorpresivos y pruebas grandes que nos revelan el crecimiento y la altura de la fe de la Madre.

Meditemos, con atención, lo que la Iglesia nos ofrece hoy para valorar, apreciar e imitar de la fe de nuestra Señora.

"Sin embargo, las palabras de Isabel, 'Feliz la que ha creído', no se aplican únicamente a aquel momento concreto de la anunciación. Ciertamente la anunciación representa el momento culminante de la fe de María a la espera de Cristo, pero es además el punto de partida, de donde inicia todo su 'camino hacia Dios', todo su camino de fe,  y sobre esta vía, de modo eminente y realmente heroico -es más, con un heroísmo de fe cada vez mayor- se efectuará la 'obediencia' profesada por ella a la palabra de la divina revelación"
(M.R., n. 14).

-En la anunciación, María, por la fe, concibe virginalmente al Hijo de Dios, incorporándose al plan salvífico del Padre.
-Pero la anunciación, aunque es el momento culminante de la fe de María, también es el punto de partida de su "peregrinación" en la fe.
-El sufrimiento y la oscuridad acompañan a la Virgen en su camino: el nacimiento en Belén, la huida a Egipto, la vida oscura de Nazareth, las palabras de Jesús en el templo, las incomprensiones de las gentes en la vida pública de Cristo... todo habla de la "peregrinación de la fe" de "la que ha creído" y que, en medio de las pruebas y contrariedades, "mantuvo fielmente la unión con su Hijo".
-Junto a la Cruz, la "obediencia de la fe" de María se hizo suprema, al confiar María en la revelación de Dios, con el auxilio de su gracia, y asociándose con Cristo a la obra de la redención.
 

Al celebrar, en este día de la anunciación, los comienzos de la salvación de los hombres, llenos de alegría, oremos, diciendo:
Que la santa Madre de Dios interceda por nosotros.

Señor, haz que recibamos a nuestro Salvador,
-con la misma alegría, con que María recibió, alegre, el anuncio del ángel.

Tú que miraste la humillación de tu esclava,
-acuérdate también de nosotros y socórrenos.

Que sepamos conformamos siempre a tu voluntad,
-como María, la nueva Eva, se sometió siempre a tu palabra.

Que santa María socorra a los pobres, levante a los decaídos, consuele a los tristes,
-interceda por las vírgenes, por las madres y esposas y por todas las jóvenes y niñas.

Se pueden añadir algunas intenciones libres.

Señor, que por el anuncio del ángel nos has hecho conocer la encarnación de tu Hijo, infunde tu gracia en nosotros y concédenos, por la intercesión de la santísima Virgen María, que podamos alcanzar, por la virtud de la pasión y de la cruz de tu Hijo Jesucristo, la gloria de su resurrección. Por nuestro Señor Jesucristo, tu Hijo. Amen

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