Día 5
María en la Nueva Alianza
En la Antigua Alianza resalta la figura de Abraham, el padre de los creyentes. En la Nueva Alianza aparece la persona de María santísima, como la mujer de fe que entregándose a Dios, y aceptando la revelación divina, se hace Madre de Jesús y de la Iglesia.
"La fe de María en la anunciación da comienzo a la Nueva Alianza".
El papa Juan Pablo II pondera la presencia de María en la Nueva Alianza, cuando nos dice:
"Por lo tanto, la fe de María puede parangonarse también a la de Abraham, llamado por el Apóstol' nuestro padre en la fe' (Rm 4,12). En la economía salvífica de la revelación divina la fe de Abraham constituye el comienzo de la Antigua Alianza; la fe de María en la anunciación da comienzo a la Nueva Alianza. Como Abraham 'esperando contra toda esperanza, creyó y fue hecho padre de muchas naciones' (Rm 4,18), así María, en el instante de la anunciación, después de haber manifestado su condición de virgen (' ¿cómo será esto, puesto que no conozco varón?'), creyó que por el poder del Altísimo, por obra del Espíritu Santo, se convertiría en la Madre del Hijo de Dios según la revelación del ángel: 'el que ha de nacer será santo y será llamado Hijo de Dios' (Lc 1,35)" (M. R., n. 14).
-La fe de Abraham constituyó el inicio de la Antigua Alianza que comprometía a Dios y al pueblo de Israel en un pacto de mutua fidelidad.
-La Nueva Alianza es establecida por Cristo, por su sangre. Esta Alianza es nueva y definitiva, y está, por lo tanto, por encima de la primera.
-María inicia la Nueva Alianza de Dios y los hombres, al constituirse en punto de unión.
-Por medio de la fe, María se entrega a Dios, y,
aceptando la revelación divina, se hace Madre de Jesús,
convirtiéndose en 'causa de salvación para todo el género humano'.
- Oremos con confianza al eterno Padre, que por medio del ángel anunció a María nuestra salvación, y digámosle:
Derrama, Señor, tu gracia sobre nosotros.
Tú, que elegiste a la Virgen María para ser madre de tu Hijo,
-ten piedad de todos los que esperan su redención.
Tú, que por boca de Gabriel, anunciaste a María el gozo y la paz,
-otorga al mundo entero el gozo saludable y la paz
verdadera.
Tú, que con la aceptación de tu sierva y con la acción del Espíritu Santo, hiciste que tu verbo habitase entre nosotros,
-dispón nuestros corazones a recibir a Cristo como la Virgen lo recibió.
Tú, que miras a los humildes y sacias a los hambrientos,- -da ánimo a los abatidos, socorre a los necesitados y ayuda a los moribundos.
jOh Dios!, para quien nada es imposible y haces obras
maravillosas,
-resucita en el último día a los muertos.
Se pueden añadir algunas intenciones libres.
- -Oración final
Señor, tú has querido que la Palabra se encarnase en el seno de la Virgen María; concédenos, en tu bondad, que
cuantos confesamos a nuestro Redentor lleguemos a hacemos semejantes a El en su naturaleza divina.Por Jesucristo nuestro Señor. Amen