MISIÓN EN SIRAPTA

Hna. Flor María Herrera F

Delegada de Misiones del Vicariato de Machiques

Terciaria Capuchina

ivanovishph@yahoo.es

 

 

            La  “Misión” en nuestra sociedad se ha convertido en una palabra mágica, que está de moda y que siempre tiene la oportunidad de “brindarnos” algún beneficio.

            Hoy te invito a reflexionar como Iglesia en esta palabra que a veces repetimos de manera abierta en nuestros encuentros, conferencias y diálogos: MISIÓN. Me refiero al mandato directo de Jesucristo: “Vayan por todo el mundo y anuncien la Buena Nueva…” Este imperativo se convierte en  forma de vida para todo aquel cristiano que toma en serio su compromiso y tarea dentro de la gran familia eclesial.

            Esta reflexión parte de la experiencia del encuentro  personal con Jesucristo que me ha llamado por mi nombre -al igual que a ti que lees estas líneas-, me ha encomendado una tarea y me ha enviado a darle cumplimiento. Podría decir entonces que la Misión de Jesús parte primordialmente de sentirnos amados y elegidos por El para el Reino. Todo esto nos impulsa a la Misión, a no quedarnos “acomodaditos” en nuestras seguridades, sino que nos lleva a un compromiso serio y profundo con los más pobres y necesitados.

            Muchos de nosotros tuvimos la oportunidad de salir en el tiempo  de Semana Santa de nuestra rutina y comodidades cotidianas para dirigirnos a compartir con otras personas la semilla de la Palabra de Vida. Algo había dentro de nosotros que nos impulsaba a salir de nuestro pequeño mundo y abrir el espacio para acoger a otros y  brindarles lo mejor que cada uno llevaba: nuestra cercanía, una palabra amiga, un gesto de solidaridad y, sobre  todo una gran disponibilidad para la escucha.

            En esta oportunidad, me tocó compartir con la comunidad de Sirapta ó Shirapta, que significa Estrella; una comunidad indígena Yukpa a  45 min. de Machiques de Perijá. Me acompañaron 3 jóvenes: Adriana Farfán, Johanna Martínez y Luzdary  González. Además de estas tres jóvenes, formaban nuestro equipo 5 jóvenes de dicha comunidad de los cuales quisiera destacar la ayuda y colaboración que nos prestaron durante esos días.

            ¿Cómo describiría a los Yukpas? Como gente sencilla, muy alegre, siempre tienen una hermosa sonrisa en su rostro, respetuosa, afectiva y receptiva, amante de la naturaleza y de su propia cultura y abiertas a compartir sus experiencias.

            ¿Qué hicimos en esos días? Tratamos de adaptar nuestra programación a las que ellos tenían. El trabajo fue en equipo. Nos reuníamos para orar todos los días en la mañana, luego salíamos a visitar los hogares y a compartir con la gente. Todos nos esperaban con alegría, arreglaban sus casas lo mejor posible para recibirnos. Las celebraciones de los días santos se distinguieron por la gran participación del pueblo. Era impresionante cómo podíamos estar dos o tres horas en una celebración y no sentir cansancio. En realidad el Espíritu del Señor actúa en medio de los más pequeños, en aquellos que se dejan interpelar por la hondura y sabiduría de su Palabra.

            Te invito a no quedarte allí parado, esperando que suceda algo extraordinario que te indique qué camino seguir. La única respuesta está en la persona de Jesucristo que sigue siendo el mismo Ayer, hoy y siempre.

Ponte en camino hacia la Misión! 

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